Bogotá

Así se comportan las ratas: experta explicó sus hábitos y cuándo preocuparse

Estos animales se caracterizan por ser muy inteligentes, además de escurridizos, lo que complica tenerlos a plena vista. En diálogo con SEMANA, una especialista en el tema contó algunos de los rasgos más importantes del comportamiento de estos seres y las señales que se deben tener en cuenta.

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3 de noviembre de 2026 a las 8:47 p. m.
Ver roedores en el día puede ser un indicador de que la población de animales es grande.
Ver roedores en el día puede ser un indicador de que la población de animales es grande. Foto: Getty Images

Encontrar un roedor durante el día, escuchar ruidos dentro de una vivienda o descubrir alimentos mordisqueados pueden ser señales de que la presencia de estos animales en una zona es mayor de lo habitual. Así lo explicó Camila Andrea Medina Duque, zootecnista de la Secretaría de Salud de Pereira, quien habló sobre el comportamiento de estos animales y las alertas que deberían tener en cuenta los ciudadanos.

De acuerdo con la profesional, los roedores son animales omnívoros, por lo que tienen una alimentación bastante amplia. Pueden consumir alimentos en buen estado, productos en descomposición e incluso otros animales. Por esta razón, encontrar un roedor alimentándose de otro animal no necesariamente representa un comportamiento extraño para esta especie.

Sin embargo, hay un elemento que puede servir como señal de alerta: el momento del día en el que aparecen. Medina Duque explicó que estos animales tienen hábitos principalmente nocturnos, por lo que encontrarlos circulando durante el día puede ser un indicio de que existe una población considerable en el sector.

“Ver animales de día o en las casas escucharlos de día es una señal de que hay una amplia población”, explicó la zootecnista.

La especialista agregó que otras señales son encontrar alimentos roídos, escuchar ruidos o chillidos y observar directamente a los animales. Según indicó, cuando comienzan a aparecer de manera frecuente durante el día, la situación merece especial atención.

Estos animales no suelen ser agresivos con el ser humano. Sin embargo, en caso de un ataque es necesario visitar un médico.
Hay muy pocos casos registrados oficialmente de ataques a humanos por parte de estos animales; sin embargo, un contacto directo podría causar una agresión. Foto: Getty Images

En Pereira, por ejemplo, Medina señaló que en sectores como el parque Bolívar se han encontrado madrigueras de roedores, algunas de ellas incluso ocupadas por cadáveres de palomas. La presencia de alimentos disponibles y residuos en espacios públicos puede facilitar que estas poblaciones encuentren condiciones adecuadas para reproducirse.

Precisamente, la acumulación de basura es uno de los factores que favorecen la presencia de estos animales en zonas habitadas. La recomendación es mantener los alimentos almacenados en recipientes cerrados, evitar dejarlos expuestos durante la noche y disponer correctamente los residuos.

En espacios públicos, la profesional también aconsejó que los ciudadanos reporten lotes baldíos o lugares que permanezcan sin mantenimiento y puedan convertirse en refugios para los roedores. De esta manera, las entidades correspondientes pueden intervenir estos puntos.

Pero el problema no se limita a la presencia de los animales; Medina advirtió que los roedores pueden volverse un asunto de salud pública, debido a que son huéspedes y transmisores de diferentes virus.

Entre las enfermedades mencionadas está la leptospirosis, que puede transmitirse mediante la orina de animales infectados y generar complicaciones graves si no es detectada y tratada oportunamente.

La zootecnista explicó que un riesgo puede presentarse cuando objetos o recipientes entran en contacto con orina de estos animales y luego son utilizados por las personas sin una limpieza adecuada.

A pesar de su cercanía con las zonas urbanas, Medina aclaró que los roedores no suelen buscar directamente a las personas para atacarlas. Las agresiones pueden ocurrir cuando alguien intenta atraparlos o se acerca demasiado, pero son menos frecuentes que las ocasionadas por perros y gatos.

En Pereira, señaló, se reciben alrededor de 50 o 60 reportes de agresiones de animales por semana, aunque aproximadamente el 95 % corresponde a casos relacionados con perros y gatos. Las agresiones atribuidas a roedores, murciélagos, vacas u otros animales representan una proporción mucho menor.

Por eso, el llamado de la profesional apunta principalmente a la prevención, mantener limpias las viviendas, controlar adecuadamente los residuos, evitar dejar alimentos expuestos y prestar atención a cualquier cambio en la presencia habitual de estos animales. Una aparición ocasional puede ocurrir, pero encontrarlos de manera recurrente y, especialmente, durante el día es una señal que merece atención.