La presencia de roedores en diferentes sectores de Bogotá se ha convertido en una preocupación para habitantes y comerciantes, especialmente en zonas donde coinciden acumulación de residuos, actividad gastronómica y obras de infraestructura. Sin embargo, la Secretaría Distrital de Salud explicó que la percepción de un aumento de estos animales debe analizarse teniendo en cuenta diferentes factores.
SEMANA se comunicó con la Secretaría de Salud para conocer las acciones que se adelantan frente a esta problemática, los sectores donde se ha identificado una mayor presencia de roedores y los riesgos que pueden representar para la salud de los ciudadanos.
Roedores, animales comunes que no se deben normalizar
De acuerdo con la entidad, las ratas hacen parte del ecosistema urbano de las grandes ciudades y siempre han estado presentes en Bogotá, aunque normalmente permanecen en espacios que no son visibles para los habitantes. La situación cambia cuando las transformaciones urbanas modifican los lugares en los que estos animales acostumbran a permanecer.
Las obras civiles, por ejemplo, pueden dejar expuestos algunos de sus hábitats subterráneos y obligarlos a desplazarse hacia otros espacios. Esta situación puede hacer que los ciudadanos tengan una mayor percepción de su presencia, sin que necesariamente signifique que la población de roedores haya aumentado en la misma proporción.

A esto se suman factores relacionados con el manejo de residuos, las condiciones de la infraestructura urbana y los hábitos sanitarios de la población. Según la Secretaría, estos elementos pueden favorecer que los animales lleguen a lugares diferentes a sus hábitats habituales.
La Secretaría de Salud identificó a Chapinero, Usaquén, Suba, Bosa, Engativá y Kennedy como localidades que cuentan con múltiples sectores donde se ha evidenciado una elevada presencia de roedores.
La entidad explicó que algunos de los puntos afectados se encuentran cerca de grandes obras civiles que actualmente están en ejecución; sin embargo, estos no serían los únicos lugares que requieren atención.
Los sectores con una amplia oferta gastronómica, aquellos donde existe una alta ocupación del espacio público para la preparación de alimentos y los puntos en los que se registra una acumulación considerable de residuos sólidos también han sido identificados como zonas críticas.
Ante esta situación, la Secretaría señaló que el control de roedores no depende exclusivamente de una entidad. Bogotá cuenta con una estrategia intersectorial establecida mediante la Directiva 004 de 2024, en la que se determinaron las competencias de diferentes entidades distritales para intervenir los factores que favorecen la presencia de estos animales.
La coordinación también se desarrolla en las localidades, donde diferentes entidades analizan las situaciones particulares que se desarrollan en cada territorio.
Una amenaza silenciosa
La presencia de roedores también genera preocupación por las enfermedades que pueden transmitir. La Secretaría advierte que los síntomas asociados a enfermedades transmitidas por estos animales o por sus excretas suelen ser inespecíficos.
En muchos casos se ven cuadros de fiebre que pueden confundirse con una gripa u otras enfermedades. Por esta razón, la entidad considera especialmente importante consultar a un médico cuando estos síntomas aparecen después de un contacto confirmado con roedores o sus excretas.
Una de las enfermedades relacionadas con estos animales es la leptospirosis, aunque la Secretaría aclara que las ratas no son el único reservorio de la bacteria que la causa. También pueden intervenir animales domésticos y silvestres.
En Bogotá, la vigilancia combina los reportes rutinarios con búsquedas activas institucionales e investigaciones de campo. Estas acciones cuentan con la participación de las IPS, las subredes y la Secretaría de Salud, y se activan de acuerdo con el riesgo epidemiológico, la aparición de casos, posibles conglomerados o la identificación de fuentes de exposición.

Cuando se confirma un caso de leptospirosis, las autoridades buscan establecer dónde ocurrió el contacto, cuál pudo ser la fuente de exposición y si existen otros casos relacionados. Asimismo, se garantiza el tratamiento médico del paciente.
La Secretaría explicó que no suele ser necesario un aislamiento estricto, debido a que la transmisión de persona a persona es excepcional.
De este modo, el manejo de los roedores en Bogotá no depende solo de controlar directamente a estos animales. La entidad insiste en que reducir la acumulación de residuos, mejorar las condiciones de infraestructura y modificar hábitos que favorecen su presencia son elementos fundamentales dentro de la respuesta a esta problemática.
