Bogotá

“No somos París, no somos Nueva York, pero sí vamos a terminar peor”: Alejandro Zamora sobre la infestación de ratas en Bogotá

El edil de Teusaquillo, Alejandro Zamora, conversó con SEMANA sobre su experiencia combatiendo varios puntos críticos infestados por roedores en la capital del país.

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3 de noviembre de 2026 a las 8:45 p. m.
El edil de Teusaquillo, Alejandro Zamora, habló con SEMANA sobre su labor y su experiencia frente a la problemática de los roedores.
El edil de Teusaquillo, Alejandro Zamora, habló con SEMANA sobre su labor y su experiencia frente a la problemática de los roedores. Foto: SEMANA

La presencia de roedores en las calles de Bogotá se ha convertido en una preocupación para los habitantes y las autoridades de la capital. A través de videos difundidos en redes sociales, ciudadanos han denunciado la aparición de grupos de ratas en diferentes sectores de la ciudad, una situación que, según las denuncias, se estaría presentando en la mayoría de las localidades.

Las imágenes han puesto sobre la mesa interrogantes sobre las causas de esta problemática y las medidas necesarias para enfrentarla. Para conocer más sobre esta situación, SEMANA conversó con el edil Alejandro Zamora, quien ha dedicado parte de su trabajo a visibilizar los reportes ciudadanos sobre la presencia de roedores.

Durante la entrevista, Zamora advirtió que la problemática va más allá de una cuestión estética y debe abordarse como un asunto de salud pública. Aunque reconoció que las ratas y los ratones siempre han estado presentes en Bogotá, aseguró que las condiciones actuales exigen una respuesta.

“Las calles de nuestra ciudad están hablando y están pidiendo a gritos una solución”, señaló el edil al referirse a una situación que genera cada vez más inquietud entre los ciudadanos.

SEMANA: Edil, ¿en qué momento le comenzaron a llegar a usted estos reportes de roedores? ¿Por qué usted, un edil, se comenzó a interesar por este tema?

Alejandro Zamora (AZ): Los ediles gestionamos las solicitudes de la comunidad y, dentro de muchas solicitudes, siempre aparecía un común denominador respecto a la presencia de roedores; pero todo comenzó más o menos hace un año. Se empezaron a reportar presencias en parques. Entonces, claramente, frente a lo que solicita un vecino, allí tenemos que estar.

Y así fue donde empezamos a conocer esta problemática que se recoge en salud pública, salud mental y salud ecosistémica, porque hemos advertido que esta situación no se presenta porque sí. Los ratones son la consecuencia de una causa principal; entonces, ante el llamado de los vecinos, obviamente teníamos que acudir para solucionar su problema.

Se ha vuelto muy común ver a estos animales por las calles.
Los roedores hacen presencia en varias zonas de la capital del país. Foto: SEMANA

SEMANA: Usted es el edil de Teusaquillo, ¿cómo está la situación en Teusaquillo en cuanto a la presencia de roedores?

AZ: Para que te hagas una idea, alrededor del 70 % de los barrios de la localidad presentan puntos críticos de roedores. Sitios icónicos como, por ejemplo, Galerías, la calle 53B, alrededor del centro comercial Galerías, presentan una proliferación de vectores enorme. Y acá hay que decirlo, de la mano con la administración se ha venido trabajando, porque la entidad competente para ello es la Secretaría de Salud, a través de la Subred Norte.

Pero por más que se intenta, a veces los esfuerzos no son suficientes porque en terreno las calles continúan hablando y los roedores siguen multiplicándose y, como ese, otros puntos más de nuestra localidad. Una aclaración: en esta historia, cuando empezamos a trabajar en nuestra localidad, vecinos de varias localidades comenzaron a levantar la mano para decirnos: ‘Nosotros acá también tenemos puntos críticos’. Y hablamos de que las 20 localidades reportan puntos extremadamente críticos de presencia de roedores.

SEMANA: Dentro de esta situación, usted lo ha mostrado en sus redes sociales, el caso en Roma, Kennedy, en donde, cerca de habitantes de apartamentos, de conjuntos y de un colegio, se veía una gran cantidad de madrigueras de ratones y de ratas. ¿Cómo fue esa experiencia en Roma, Kennedy?

AZ: Fue algo muy complejo porque, siendo edil de Teusaquillo, la gente se pregunta: ¿y por qué en Kennedy? Un vecino, Óscar, me mandó un mensaje de su hijo diciéndome: “Edil, si usted viera lo que yo tengo todos los días que hacer para llegar a mi colegio”. Me mandó el video y era un contenedor en una vía principal entre un colegio y conjuntos residenciales, totalmente infestada la cuadra de roedores.

Cuando el roedor le pierde el miedo al ser humano, es porque hay una infestación enorme. Fuimos a conocer el sitio, a mirar si eso era IA o qué era lo que estaba sucediendo y no, era una realidad. Empezamos a trabajar y, mira, no es que no se pueda, muchas veces es que faltan ganas.

Duramos alrededor de 53 días con la comunidad trabajando y logramos que se retirara el contenedor porque esos vecinos nunca pidieron tener ese contenedor ahí, que se convirtió en la casa, como le decían los niños, ‘la casa de Mickey’, y nosotros le decíamos: ‘No, él no es Mickey’. Estamos hablando de roedores, de animales que lastimosamente transmiten enfermedades a los seres humanos, como la leptospirosis, entre otras más.

Hoy por hoy, si tú pasas por ese sector, ya esos vecinos a los que les dijimos que no nos iríamos de ahí hasta que pudieran abrir sus ventanas, hoy ya las pueden abrir. ¿Por qué? Porque el contenedor estaba a apenas tres metros de las ventanas y, por la noche y en el día, los vecinos sentían el rasguño de los roedores intentando ingresar a sus hogares.

Entonces tú te puedes imaginar vivir con eso todos los días, con los olores ofensivos, porque eran olores muy ofensivos los que había en ese punto. Pero hoy por hoy se demostró que sí se cambió y lo bonito de esto, que en Kennedy hay presencia de roedores, en esa cuadra, que era el punto más crítico, los vecinos de ahí para arriba han comenzado a aplicar la misma tendencia. ¿Cuál fue la tendencia? Solicitarle a la Subred Occidente, para el caso que atendiera, y empezar a ser cuidadoso con el manejo de residuos. Resultado: no hay ratas ni ratones.

SEMANA: Usted habla del manejo de residuos y, en Bogotá, el complejo problema de las basuras hace que estén presentes los roedores. ¿Cómo es ese tema de las basuras? ¿Qué dice la UESP o la Secretaría de Salud cuando usted le comenta estas situaciones?

AZ: Claro, tú lo acabas de decir y es que es un tema, en muchos casos, porque hay varios factores de cultura ciudadana. No conocemos muy bien la rutina y la frecuencia en la que pasan los camiones de la basura o no sabemos cuáles son los residuos que nosotros podemos disponer para que los operadores recojan. Entonces, el ratón o la rata busca la facilidad para poder comer.

Los residuos se clasifican. Los residuos ordinarios, llamémoslos de esta forma, son los que salen de tu casa. Entonces, eso lo limpia tu operador. Dependiendo de la zona, por ejemplo, puede ser Ciudad Limpia, puede ser Lime, etcétera. Pero los residuos especiales, como esos residuos de comida, esas grasas que salen de los restaurantes, la madera y todos esos escombros que ustedes ven, eso no lo recogen los operadores. Actualmente, eso lo está recogiendo una entidad que es la que verdaderamente tiene la capa en la capital, que se llama Aguas de Bogotá, que ojalá pudiera tener la capacidad institucional para atender las 20 localidades de Bogotá, pero no sucede y son ellos en territorio los encargados de tener que recoger todo el residuo que muchas veces nosotros dejamos.

Entonces, frente al desorden y frente a la basura, ahí están los roedores. Tú dirás: entonces, ¿es culpa de la comunidad? Y yo te diría: no, nosotros acá en Bogotá tenemos que empezar a hablar de corresponsabilidad. Porque si no determinamos bien cuál es mi culpa como administración, cuál es mi responsabilidad como ciudadano, pues no nos vamos a encontrar en una solución.

En los grandes países, en las grandes ciudades del mundo donde se ha logrado mantener un equilibrio con los residuos, hay un modelo de aseo totalmente claro, que tú sabes: “Ey, mi camión pasa a tal hora”. Pero en muchos puntos de Bogotá, lastimosamente, son los operadores los que no cumplen.

Por ejemplo, algo tan básico como las frecuencias. Es ahí donde lastimosamente uno dice: entonces, ¿es culpa de la UAESP? No. ¿Es culpa de Aguas de Bogotá? No. ¿Es culpa del vecino? No, tampoco. ¿De quién es la culpa? De esos operadores que lastimosamente en algunos puntos no hacen la tarea.

SEMANA: Ante toda esta situación que se está presentando con los roedores, no podemos dejar de lado la salud. ¿Cómo han podido acercarse ustedes a la Secretaría de Salud con los habitantes donde se presentan este tipo de situaciones para que ellos también estén en alerta? Por ejemplo, este año vimos un crucero de Argentina con casos de hantavirus; también está el riesgo de contraer leptospirosis. Entonces, ¿cómo se está actuando en ese tema?

AZ: Eso es preocupante y acá nosotros queremos hacerle un llamado a la autoridad de salud, que es la Secretaría de Salud. Yo no puedo determinar si una persona, por ejemplo, tiene leptospirosis o no, porque eso requiere una prueba especial, PCR. Entonces, si tú, por ejemplo, presentas síntomas porque tuviste contacto con las heces de un roedor, pues el médico general no va a decirte: ‘Oye, creo que tienes fiebre, creo que tienes tos, creo que tienes un dolor bajo que quizás puede ser un dolor abdominal o de riñones, leptospirosis’.

No, eso no sucede. El médico califica y simplemente puede estar tratando una gripa, tratando una leptospirosis como una gripa o como cualquier enfermedad que se pueda convertir en aguda. Entonces, cuando nosotros le preguntamos datos a la Secretaría de Salud, la entidad nos dice: ‘Pues casos de leptospirosis no se han reportado, pero aun si se reportaran, no podríamos decir que es por causa de ratones’.

Entonces, nosotros decimos: no están haciendo lo pertinente para determinar si en esas zonas la proliferación de vectores está generando alguna clase de enfermedad. Porque yo sí te puedo decir algo: cuando la Subred está realizando el control, que es la mal llamada desratización, aplica un producto con unos cebos.

Esos cebos son de colores azul, amarillo, etcétera. Por consiguiente, las heces de los roedores terminan siendo de ese color. Entonces, donde hay proliferación de vectores, tú vas y ves todos los pedacitos rojos, amarillos, etcétera.

Si tú pisas eso, porque no vas a decir: ‘Ay, heces de ratón’, no. Tú pasas y simplemente eso no huele. Entonces, lo pisaste, llegaste a tu casa y tu animal de compañía o tu hijo cogió los zapatos, tocó donde tú estuviste, mandó las manos a la cara y ya está, tenemos un caso de leptospirosis.

Pero la Secretaría de Salud no está llevando el conteo de eso, no está llevando de forma adecuada lo que hay que reconocer. Y es que, como lo dijiste, en las calles de Bogotá están hablando y hoy por hoy hay que ponerle mayor atención al tema. Nosotros no podemos decir que las autoridades no han hecho nada y que la administración está haciéndose la de oídos sordos porque hace unos esfuerzos enormes.

Frente a este problema, hasta hace un año nadie hablaba de ese tema. Nadie hablaba. ¿Qué pasó? Es la pregunta. Ratas y ratones siempre han existido, pero ¿qué sucedió? Bogotá está en obras. Las vibraciones también generan que los roedores que están en un punto se tengan que desplazar.

Por lo general, ellos no se desplazan largas distancias, pero con todas las obras que hay en Bogotá, pues ellos han tenido que desplazarse y cuando encuentran un punto que tiene fácil acceso para la comida, pues ahí se quedan. Por ejemplo, el caso de Galerías, que es uno que yo digo ‘simpático’ para quienes lo ven, complejo para el que lo vive.

Son cinco cuadras que están infestadas de roedores. Hemos trabajado, llevamos dos meses allá, juiciosos, y logramos controlar de las cinco, cuatro cuadras. Pero qué sucede, los andenes tienen boquillas, entonces se convierten en el conducto para que los roedores se extiendan por cinco cuadras y vayan y vuelvan, y vayan y vuelvan.

Entonces, tú dices: hay que hacer los andenes. Claro que hay que arreglar los andenes, porque si tú los arreglas, les quitas a ellos la facilidad de conducción durante todas esas cuadras que en últimas terminan en el centro comercial Galerías. Y si atacas las causas principales, que son algunos vendedores informales y algunos vendedores formales también, hay que decirlo, pues hombre, ya no van a ver ratones porque los que sufren son los que viven ahí, la comunidad receptora, no los que van de paso.

SEMANA: Parece que los cebos no funcionan del todo. Los roedores son animales muy inteligentes que pueden advertirse entre ellos para evitar peligros, como comida envenenada. ¿Eso también influye en que no se pueda, de alguna manera, controlar la proliferación de roedores?

AZ: Tú lo acabas de decir. ¿Cómo funciona? Cuando se hace la desratización o el control de roedores con expertos, tú no ves el ratón a la vista; ese cebo del que tú hablas, ¿cómo actúa y cómo funciona precisamente la molécula para que ellos, que son tan inteligentes, no identifiquen de facto que alguien o algo les está haciendo daño?

Por eso muchas veces se le dice a la comunidad: hombre, la solución no es que usted tome justicia por sus propias manos, como está sucediendo en algunos barrios de Bogotá, en donde la gente desesperada por la presencia de roedores coge botas, salchichones, arepas y demás con veneno. El ratón, si muerde, muere, pero no se hizo nada por lo que tú dices: la colonia está allá y ellos ya van a decir: ‘Yo de ahí no como; se ve rico, pero yo no como’.

¿Qué sucede con esto? Son productos como Rataquill, que utiliza la Secretaría de Salud. Se deja el cebo para que el roedor pique, pero este no lo mata de forma inmediata, lo va deshidratando. Entonces, el roedor se lo lleva a su madriguera o cerca de ella y se va deshidratando hasta que pierde la vida.

De esa forma es que funciona el control, pero con las autoridades de salud, con los expertos, con los profesionales, nosotros no podemos hacer eso solos. ¿Y qué sucede? Por ejemplo, en Usaquén, la Subred Norte lo tiene totalmente identificado. Allá están haciendo desratizaciones cada ocho días porque uno los ve.

Esa Subred Norte trabaja con Aguas de Bogotá, pero es lo que ellos dicen; eso es como si usted les pone el brócoli por un lado y la hamburguesa por el otro. ¿Qué se come el niño? ¿El brócoli o la hamburguesa? Pues se va a comer la hamburguesa porque ellos ya saben que el cebo les causa un daño y ya, aunque técnicamente no se denomina de esta forma, generaron resistencia al producto frente a su consumo, no inmunológicamente, sino frente a su consumo.

Ahí es donde tú ves esos famosos videos de la localidad de Usaquén en donde hay una proliferación de vectores, pero si no se controla la causa principal, que son los residuos, lastimosamente ese tema ya no va a terminar.

SEMANA: Edil, ¿qué mensaje les da usted a la administración y a los habitantes? ¿Cómo seguir reportando estos casos?

AZ: Lo primero es decirles que sí se puede, definitivamente sí se puede controlar. Lo segundo, decirles que no debemos normalizar el convivir con ratas. No es normal, definitivamente no es normal.

Tercero, nosotros tenemos derecho a transitar libremente y a disfrutar de nuestra ciudad. Lo cuarto, hay que aprender a hablar de corresponsabilidad, porque es muy fácil ocultar a la administración o culpar a la comunidad. Eso es lo fácil.

Lo difícil es lograr empatar las dos circunstancias para que se trabajen en conjunto y se puedan lograr soluciones efectivas que beneficien a la comunidad. Entonces, el mensaje no lo daría por separado; le diría a Bogotá: hay una presencia de roedores, las calles están hablando, o nosotros nos ponemos de acuerdo, comunidad, administración, y empezamos a trabajar juntos o definitivamente no somos París, no somos Nueva York, pero sí te garantizo algo: que vamos a terminar peor que esas ciudades.

En París, los rubros y los millones que se gastan en el control no tienen límite, pero ya se desbordó el problema, al igual que en Nueva York. Y nosotros hoy estamos a tiempo. En Roma, Kennedy, se controló; en Barrios Unidos, en el parque Río Negro, se controló; en Pablo Sexto, se controló; en Galerías, que eran cinco cuadras, lo hemos logrado.

Sí se puede, pero con un trabajo articulado. Si yo le echo la culpa a la administración, no tengo nada que hacer y si yo a la administración digo que el ‘cochino’ es la comunidad, pues tampoco va a pasar nada.

Ahorita nosotros estamos viendo unas campañas muy interesantes en donde la administración está diciéndole a la comunidad qué es lo que está haciendo mal, pero que también está haciendo mal ella. Y si trabajan juntos, mira que hay puntos en donde hemos demostrado que se pueden solucionar los problemas. Entonces, a trabajar juntos por eso que no es estética, es salud pública. Por Dios, no es normal vivir con ratas y ratones.