El doble homicidio que alertó a los ciudadanos de Bogotá en la tarde del miércoles, 11 de febrero, cuando un empresario y su escolta fueron abatidos a las afueras de un reconocido gimnasio ubicado en la calle 85 con carrera Séptima, recordó un episodio similar que ocurrió dos años atrás, en el mismo lugar del norte de la ciudad.
El 24 de julio del 2023, el comerciante de carros de alta gama Adolfo Alberto Ortega García falleció a causa de disparos cuando salía de entrenar del prestigioso establecimiento sobre la carrera Séptima. De acuerdo con la información que compartió la Alcaldía de Bogotá en ese entonces, las autoridades y los investigadores lograron recopilar pruebas, en al menos 15 días, que permitieron el arresto de los dos presuntos responsables del homicidio.

Los agentes que atendieron la emergencia consultaron grabaciones de cámaras de seguridad, procedieron con la inspección a procesos, compararon las armas de fuego con las municiones e interceptaron líneas telefónicas que permitieron la plena identificación y solicitud de captura de los posibles culpables.

Ese día de julio, Ortega García llegó de manera habitual al gimnasio en horas de la mañana, cuando fue alcanzado por dos hombres que conducían una moto de alto cilindraje y con placas de Medellín. Los vecinos de la víctima describieron al empresario como alguien conocido en el sector. Sus allegados también detallaron a los medios que el hombre tenía inversiones en una distribuidora de helados con sede en Panamá.

“La víctima de sicarios era un comerciante con anotaciones penales por tráfico de estupefacientes, estafa y extorsión. Si tenía asuntos penales pendientes, debía ser sometido a la justicia, no a sicarios”, determinó en el 2023 la entonces alcaldesa Claudia López. ”¡El vacío que dejan la reducción policial y la impunidad judicial lo están cubriendo sicarios con ajusticiamiento criminal! ¡Hasta cuándo el nivel nacional (no solo este Gobierno, sino desde mucho antes) entenderá que invertir en seguridad y justicia ciudadana no es un lujo, sino una necesidad imperiosa!”, decía López en un apublicación en X.


Este nuevo homicidio en el mismo lugar tuvo como objetivo al empresario del sector arrocero, Gustavo Andrés Aponte Fonnegra, y su escolta, identificado como Luis Gabriel Gutiérrez Garzón. De acuerdo con la información divulgada por la prensa local, Aponte Fonnegra era propietario de Arroz Sonora, que opera en regiones como Tolima y Casanare.

Al mismo tiempo, pertenecía al Consejo Directivo de la fundación que lleva su nombre, la cual llevaba a cabo proyectos sociales en Bogotá, en especial para los niños y familias en condición de vulnerabilidad. Sus allegados han sostenido que, hasta ese momento, no habían recibido llamadas amenazantes ni de extorsiones.
