Un nuevo hecho de violencia se registró en Bogotá y dejó a dos personas muertas en la calle 85 con séptima. Un sicario, vestido de traje y corbata, les disparó al frente de un gimnasio y después emprendió la huida junto a su cómplice en una moto.
Una de las víctimas fatales fue identificada como Gustavo Andrés Aponte Fonnegra, de quien poco a poco se han ido conociendo detalles con el pasar de las horas.

Este hombre era un reconocido empresario del sector arrocero. En esta industria, era el propietario de la empresa Arroz Sonora, lo que puede ser pista clave dentro del caso, aunque todavía no se conocen con exactitud los motivos por los que recibió los disparos.
Además de esta actividad, también era miembro principal del consejo directivo de la Fundación Aponte Rojas, una organización dedicada a la formación y atención de niños, niñas y familias en condición de vulnerabilidad.

De hecho, la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) se pronunció tras el crimen para lamentar la muerte de esta persona y rechazar este acto de violencia. “Su partida deja un vacío inmenso en el campo, donde su labor fue fundamental para el desarrollo de nuestras regiones”, manifestó.
“Enviamos nuestras más sentidas condolencias. Exigimos a las autoridades celeridad en las investigaciones y justicia ante este hecho que enluta a todo el país”, agregó.

Asimismo, allegados de Aponte Fonnegra indicaron que se había iniciado como ministro de la comunión en la iglesia de La Inmaculada.
La otra víctima fatal fue identificada como Luis Gabriel Gutiérrez, quien era un policía retirado que fungía como escolta del empresario arrocero. Además, se conoció que estaba vinculado a la compañía Flexo Spring S.A.S.

Hasta el momento, no están claros los móviles del sicariato, ya que las autoridades no han recibido ninguna información sobre posibles amenazas que Aponte Fonnegra hubiera recibido.
La Policía ha dejado en claro que detrás del crimen hay una organización muy estructurada, ya que se planeó todo de manera milimétrica: sabían los horarios de las víctimas y, por lo mismo, arribaron al punto pocos minutos antes.
Un dato clave es que el sicario estaba esperando a las dos personas afuera del gimnasio vestido de traje, lo que lo ayudó a pasar completamente desapercibido en ese momento.
Las investigaciones ya se encuentran en curso para esclarecer en su totalidad este hecho de violencia y dar con la captura de los responsables.
