Una supuesta oportunidad laboral terminó convirtiéndose en una trampa para un contador de 27 años en el sur de Bogotá. El joven fue contactado a través de WhatsApp y citado en el barrio Alfonso López, en la localidad de Usme, sin sospechar lo que ocurriría al llegar al lugar acordado.

De acuerdo con el relato de la víctima a CityTV, inicialmente fue abordado por dos hombres que lo obligaron a caminar hacia una zona boscosa del parque Entre Nubes. Durante el trayecto aparecieron más sujetos hasta completar un grupo de seis hombres armados.
El contador aseguró que los responsables se presentaron inicialmente como integrantes de un supuesto frente de las Farc y le dijeron que había ingresado a una “zona roja”. A partir de ese momento comenzaron las amenazas y permaneció retenido contra su voluntad durante cerca de cuatro horas.
“En un punto yo dije: me van a matar”, relató el joven al medio, al recordar que llegó a pensar que podían dispararle y enviar una fotografía a su madre para demostrar que las amenazas eran reales.
Grabaron videos para presionar a su familia
La situación se hizo aún más angustiante cuando los hombres utilizaron a la propia víctima para intentar obtener dinero de sus familiares. Según la denuncia, lo grabaron mientras estaba bajo amenaza y posteriormente enviaron el material para exigir 50 millones de pesos a cambio de dejarlo en libertad.
“Por favor, necesito su ayuda”, alcanzó a decir el contador en una de las grabaciones realizadas durante el secuestro.
Mientras permanecía retenido, los responsables también se habrían apoderado de cerca de 15 millones de pesos entre dinero, objetos de valor y transacciones efectuadas desde las tarjetas del joven.
Personas cercanas a la víctima, entretanto, tenían información sobre su ubicación. Según contó el contador, el Gaula de Villavicencio se comunicó con el Gaula de Bogotá y se activó un protocolo ante lo que estaba ocurriendo.

Lo abandonaron después de varias horas
Tras aproximadamente cuatro horas, los hombres dejaron a la víctima en el barrio Villa Diana, también en el sur de la capital.
Una vez estuvo a salvo, el joven manifestó que, por lo ocurrido, considera que sus captores no pertenecían realmente al grupo armado con el que inicialmente se identificaron. Su hipótesis es que se trataría de una estructura que utiliza ese nombre para intimidar a sus víctimas y atraerlas mediante supuestas oportunidades de empleo.
“Era un grupo que se organizaba para fingir y para citar a gente y para robarle”, aseguró a CityTV.
El caso ya está en conocimiento de las autoridades. La investigación deberá establecer quiénes participaron en el hecho y si detrás de esta modalidad existe una organización que estaría utilizando falsas ofertas laborales para atraer a otras personas en Bogotá.
