La creadora de contenido Karen Bernal publicó en sus plataformas digitales una denuncia pública relacionada con un hecho delictivo ocurrido el pasado 13 de agosto a bordo de un autobús en el norte de Bogotá.

Según la denunciante, abordó el vehículo a las 6:00 a. m. en la Terminal del Norte con destino al municipio de Sogamoso. Bernal sostuvo que fue víctima de sumisión química para sustraerle sus pertenencias: “Me drogaron y me robaron 7 millones de pesos en objetos personales a bordo de un bus Libertadores”.

De acuerdo con su relato, la última interacción de la que tiene registro fue la respuesta a mensajes de celular a las 8:04 a. m. Posteriormente, perdió la conciencia hasta las 9:20 a. m., momento en que el conductor le informó la llegada al destino.
Al revisar el área de su asiento, notó la ausencia de su bolso de mano: “Me encuentro completamente desorientada, perdida, me siento muy mareada... Miro al piso y me doy cuenta de que no está mi maleta. Maleta en la que llevaba una cámara, DJI Osmo Pocket, micrófono, disco duro... varios objetos personales que uso para trabajo”.
Declaraciones sobre la respuesta del conductor y el traslado
Bernal afirmó que sufrió vacíos de memoria tras el consumo involuntario de la sustancia: “Tengo recuerdos muy parchados. Recuerdo solamente ciertos momentos, pero no tengo una línea completa de tiempo porque, efectivamente, he sido víctima de algún tipo de opioide para poder sustraer mis objetos personales”.
En su testimonio, citó el diálogo sostenido con el conductor una vez detectada la falta del equipaje: “Este nota que yo estaba completamente extraña y se acerca a mí y me dice: ‘Niña, ¿a usted la drogaron? ¿La escopolaminaron? ¿Qué le pasó? ¿Se siente bien?’... Desconozco por completo el porqué; si él identificó que yo probablemente estaba bajo una sustancia psicoactiva en ese momento, no alertó a las autoridades, las cuales estaban a solo unos pasos. Él debió haber llamado a la Policía. Se debieron tomar medidas y no se tomaron”.
La denunciante indicó que el conductor la trasladó en el vehículo fuera de las instalaciones de la terminal. “No recuerdo haberle dicho la dirección de mi casa ni por dónde vivía. En algún punto siento que me pongo más consciente y me doy cuenta de que me estoy alejando de mi casa... Le digo al señor: ‘Por aquí no vivo yo’; me bajo del bus y me voy corriendo. Estaba drogada, corriendo. No me acordaba dónde vivía”, detalló sobre su desplazamiento hacia su vivienda.
Petición de grabaciones y respuesta de la empresa
Posteriormente, Bernal se desplazó a la terminal de Duitama con el fin de solicitar las imágenes de las cámaras de seguridad para verificar el descenso de los pasajeros.
Su madre acudió al punto de atención de la empresa de autobuses para pedir asistencia. Sobre la respuesta recibida, la denunciante sostuvo: “Le informan a mi mamá: uno, que no existía oficina administrativa en esta terminal; y dos, que a mí no me habían robado a bordo del bus, sino dentro de la terminal. ¿Por qué las personas de Libertadores informaron esto a mi mamá? Lo desconozco por completo”.
Respecto a la verificación de los dispositivos dentro del automotor, la víctima citó lo comunicado por la empresa: “No sé qué pudo haberme pasado a bordo de ese bus porque, según sus directivos y según la persona encargada del área legal, no tienen cámaras dentro del bus porque casualmente cuando ocurren este tipo de cosas las cámaras no sirven... Supuestamente, cámaras de seguridad pegadas al techo de un bus se dañan cuando el bus coge un hueco”.
El balance entregado por la creadora de contenido incluye la pérdida de $ 7 millones en equipos de trabajo, $ 3 millones adicionales por contratos no ejecutados e información personal almacenada en discos duros: “Perdí recuerdos de mi mascota que se había muerto hacía no más de 4 días, perdí recuerdos de mi boda, perdí cosas que nunca en mi vida voy a volver a recuperar... No sé si al bajarme de ese bus pude haber sido atropellada, vulnerada, violada”.
Acciones judiciales y versión sobre frecuencia de casos
Bernal confirmó que interpuso la denuncia formal ante la Fiscalía General de la Nación y explicó que esperó un mes para publicar el caso debido a temores de seguridad y llamadas de extorsión dirigidas a su núcleo familiar: “No te dejo mi número porque ya intentaron extorsionarme a mí y a mi mamá”.
La denunciante concluyó su intervención citando la información que afirma haber recibido de funcionarios de los terminales de Bogotá: “Al hacer toda mi investigación, me doy cuenta de que, dicho por boca de administrativos del Terminal del Norte y el Terminal de Salitre, esto es pan de cada día. Todo el tiempo escopolaminan gente en cualquier tipo de destino en estos buses, todo el tiempo sucede y básicamente no están haciendo nada... Tengan mucho cuidado, cuiden su vida, cuiden sus objetos personales y, al final, no sean del todo confiados como hasta cierto punto fui yo”.
