Madrid volvió a ser escenario de uno de los reencuentros más esperados de la música en español. Este viernes 25 de septiembre, durante el cuarto concierto de la residencia europea de Shakira, Alejandro Sanz apareció sobre el escenario de Macondo Park para interpretar junto a la artista colombiana ‘La Tortura’, la canción que ambos convirtieron en uno de los grandes éxitos de la música latina de comienzos de siglo.
La aparición del cantante madrileño había generado expectativa desde los primeros días de la residencia y finalmente ocurrió en la segunda semana de conciertos. Cuando comenzaron a sonar los primeros acordes de la canción, el público reaccionó con una ovación. Shakira presentó a Sanz como un “hermano”, una expresión que resume la relación personal y profesional que los dos artistas han construido durante más de dos décadas.

El encuentro tenía además un peso particular por la historia de La Tortura. Lanzada en 2005 como parte de Fijación Oral Vol. 1, la colaboración fue un fenómeno comercial y marcó uno de los capítulos más importantes de la carrera internacional de Shakira. La canción permaneció 25 semanas en el primer lugar de Billboard Hot Latin Songs, un récord para entonces. Billboard también registró el impacto de la colaboración dentro de la etapa de mayor expansión internacional de la cantante colombiana.
Veintiún años después de aquel lanzamiento, la canción los volvió a reunir en Madrid.


La aparición de Sanz ocurrió dentro de una residencia que Shakira diseñó como una experiencia alrededor de su música y de la cultura latinoamericana. La cantante comenzó el ciclo el 18 de septiembre y tiene programados 12 conciertos hasta el 11 de octubre, distribuidos durante cuatro fines de semana: del 18 al 20 de septiembre, del 25 al 27 de septiembre, del 2 al 4 de octubre y del 9 al 11 de octubre.
La dimensión del proyecto también se mide en cifras. La organización espera reunir más de 600.000 personas durante las doce fechas, con una previsión de alrededor de 55.000 asistentes por concierto. La Comunidad de Madrid, por su parte, calculó una afluencia cercana a los 57.000 espectadores diarios y diseñó un dispositivo especial de transporte para las jornadas de la residencia.
El recinto Iberdrola Music, en el distrito madrileño de Villaverde, fue transformado para la ocasión y rebautizado por Shakira como Macondo Park, en referencia al universo literario de Gabriel García Márquez. El espacio ocupa unos 220.000 metros cuadrados, aproximadamente el equivalente a 30 campos de fútbol. Allí, además del estadio construido específicamente para la residencia, funcionan diferentes áreas dedicadas a gastronomía, moda, música, literatura, artesanía y entretenimiento.
El proyecto busca, así, extender la experiencia más allá de las dos horas de espectáculo. Macondo Park funciona durante buena parte de la jornada como una suerte de festival cultural alrededor del universo de Shakira y de distintas expresiones de la cultura latinoamericana.

El vínculo con los Ghetto Kids

Uno de los momentos más significativos de la cuarta noche llegó con los Ghetto Kids, el colectivo de niños bailarines de Uganda que ha construido una relación especial con Shakira durante 2026.
La conexión entre la artista y los menores se fortaleció después de que Shakira los invitara a participar en la clausura del Mundial de Fútbol de 2026. El encuentro trascendió la presentación musical: durante su paso por la gira, los niños compartieron varios días con la cantante y ella llegó a referirse públicamente al vínculo afectivo que construyó con ellos.

Los Ghetto Kids tienen además una historia propia de superación. El grupo, vinculado a una fundación que trabaja con menores en Uganda, muchos de ellos huérfanos, ganó reconocimiento internacional por sus coreografías y su presencia en escenarios como Britain’s Got Talent. En 2026, su encuentro con Shakira llevó esa historia a una audiencia global.
En Madrid, los niños volvieron a compartir escenario con la colombiana durante ‘Dai Dai’, antes de que el público acompañara a Shakira con ‘Waka Waka’.
La residencia madrileña también transporta canciones de varias generaciones de su repertorio. En el espectáculo conviven temas de sus primeros discos, como ‘Pies descalzos’ y ‘Antología’, con éxitos internacionales como ‘Hips Don’t Lie’, ‘Chantaje’, ‘Waka Waka’ y canciones de Las Mujeres Ya No Lloran. El concierto supera las dos horas y recorre distintas etapas de una carrera que comenzó en Colombia y terminó convirtiéndose en una de las trayectorias más internacionales de la música latina.
