En el corazón de Los Mártires, los bogotanos cuentan con una de las edificaciones católicas más importantes de la ciudad. En aquel mismo sector, que durante años fue enmarcado por la maldad de El Bronx, se encuentra la iglesia más antigua de la ciudad.

En la carrera 19 con calle décima, los bogotanos encuentran comercios, movilidad y el afán del día a día, alrededor de la iglesia de Nuestra Señora de los Huérfanos.

Desde la administración local se relata la historia de la capilla ubicada en el centro de Bogotá, en la que resalta su importancia en aquel 9 de abril de 1948, cuando la capital vivió el famoso ‘Bogotazo’. Fue en esta iglesia que aquel día, miles de ciudadanos se resguardaron de la muerte que se propiciaba en el territorio con machetes, puñales y escopetas.
Aracely Muñoz es una funcionaria de la capilla, que reconoce la historia del lugar y lleva años encendiendo los velones y las peticiones de los feligreses. La mujer insistió en que lo ocurrido en este evento histórico hoy es clave en la fe de los asistentes de esta iglesia.
“La gente viene con verdadera creencia y fe a hacer sus peticiones. Eso es porque durante el Bogotazo muchos se escondieron aquí. En la revuelta no le dañaron ni un vidrio, aunque hubo muchos estragos en el centro y por esta parte de la ciudad pasaron varias hordas“, destacó Muñoz.

En dicho año, la capilla solo tenía un año de construida; fue en abril de 1947 que el obispo auxiliar de Bogotá, Emilio Brigard Ortiz, decidió construir la iglesia. Esto fue posible por los dineros aportados por Lorenzo Cuéllar, un ciudadano que solía invertir su dinero en obras de caridad.
Fue entonces cuando el Instituto Cristiano de San Pablo, organización especializada en atender a jóvenes sin amparo, recibió al encargado de construir la parroquia. Uno de los padres asignados fue quien asumió la guía y la templanza para todos los que buscaron protección en este recinto católico.

“La fe los salvó a todos, gracias a Dios”, declaró Aracely Muñoz, quien no tiene inconveniente en casi que obsequiar los velones cuando el devoto quiere encender uno, pero no le alcanza el presupuesto. La mujer le dice a los feligreses: “Llévelo y después, cuando vuelva a orar, me paga el resto”.
La devoción en el templo recae sobre tres figuras: Nuestra Señora de los Huérfanos, el Señor de los Milagros y el Divino Niño. En semanas corrientes, las misas son los martes y viernes a las cuatro de la tarde, y los domingos a las 10:30 de la mañana.
