Desde los primeros días de enero comenzó a circular una información que, con el paso de las semanas, se volvió clave en el caso de Zulma Guzmán, investigada por la muerte de dos niñas en Bogotá tras consumir frambuesas contaminadas con talio.
Se trataba de la existencia de registros audiovisuales y de chats que permitirían reconstruir muy de cerca cómo se concretó la entrega del supuesto regalo que terminó en tragedia.

Este 27 de enero, se conoció un nuevo avance. Noticias RCN reveló un video de cámaras de seguridad que muestra el momento exacto en el que un domiciliario entrega las frambuesas en un edificio ubicado en el norte de Bogotá.

El material, que ya hace parte de la Fiscalía General de la Nación, es considerado una de las piezas más relevantes para entender la logística detrás del envío y la insistencia para que el paquete fuera recibido.
Las imágenes corresponden al 3 de abril de 2025 y muestran dos momentos importantes. El primero ocurre hacia las 6:30 p. m., cuando el domiciliario llega por primera vez al edificio con el pedido. En ese intento, la entrega no se concreta.
Según el relato que el mensajero ya había entregado a Fiscalía, le indicaron que no habían solicitado ningún domicilio, por lo que decidió retirarse del lugar.
Tras ese primer rechazo, el domiciliario intentó comunicarse con el número telefónico que aparecía registrado en el pedido, pero las llamadas fueron enviadas directamente al buzón de voz. En paralelo, comenzó a recibir mensajes desde un número distinto, situación que llamó su atención y que luego fue puesta en conocimiento de los investigadores.
Posteriormente, desde ese segundo número le pidieron que regresara al edificio y que intentara nuevamente dejar el paquete. En esa conversación se le habría ofrecido una compensación económica adicional si lograba concretar la entrega.

El segundo momento captado por las cámaras ocurrió alrededor de las 7:18 p. m. En el video se observa la portería del edificio y, al fondo, el instante en el que una mujer sale a recibir las frambuesas sin que se evidencie resistencia.
El mensajero explicó que, en ese momento, informó que se trataba de un regalo enviado a través de la aplicación Rappi para una persona identificada como Martín, a lo que, según el relato, la mujer respondió que podía recibirlo porque era un cliente frecuente.

Tras concretarse la entrega, el domiciliario envió un mensaje confirmando que el paquete había sido recibido. La respuesta, según los chats conocidos por las autoridades, fue de agradecimiento y con la promesa de que al día siguiente se le haría el pago ofrecido.

Al día siguiente, el 4 de abril de 2025, el domiciliario volvió a recibir mensajes en los que se le aseguraba que la compensación se realizaría ese mismo día. Horas más tarde, quedó registrada una consignación bancaria por 12.000 pesos, movimiento que aparece documentado en un informe financiero que hace parte del expediente.

Dentro de la investigación, la Fiscalía ha señalado que el número desde el cual se enviaron los mensajes insistiendo en la entrega correspondería a Zenaida Pava Vargas.
Según la hipótesis del ente acusador, ella habría estado detrás de la coordinación de la insistencia en la entrega del domicilio y de la comunicación directa con el domiciliario antes y después de la entrega. No obstante, esa vinculación hace parte de un proceso en curso y aún no constituye una decisión definitiva.
