En Bogotá sigue creciendo la preocupación por las cifras que recientemente se han dado a conocer, en las que se evidencia un incremento significativo en los arriendos que millones de ciudadanos tienen que pagar en la capital colombiana.

El sector inmobiliario mueve miles de millones cada mes en Bogotá; sin embargo, según datos proporcionados por la concejal Quena Ribadeneira en medio de un debate de control político, solo 4 de cada 10 viviendas que se construyen en la ciudad están destinadas a las familias.
De acuerdo con lo afirmado por Ribadeneira, el porcentaje restante de viviendas se destina al modelo de rentas cortas, que va en aumento no solo en Bogotá, sino en todo el mundo.
Las cifras de personas que viven en arriendo en Bogotá indican que aproximadamente el 50 % de los habitantes de la capital reside bajo esta modalidad.
En ocasiones, se han registrado incrementos en los arriendos de hasta un 26 %, lo que demuestra lo preocupante que puede resultar para ciertas personas que una parte importante de sus salarios tenga que destinarse al pago del arriendo, perdiendo además capacidad adquisitiva con estas alzas.
La concejal precisó: “Los proyectos de vivienda en Bogotá no pueden limitarse exclusivamente a un modelo de negocio e inversión, mientras miles de familias no tienen dónde vivir. La vivienda es un derecho, no un negocio”.
Además, se ha visto un aumento en el registro de alojamientos turísticos en la ciudad que, en un periodo de diez años, ha crecido más de un 1.600 %.
Esto también abre un debate en torno a la gentrificación, que no solo experimenta Bogotá, sino diferentes territorios en todo Colombia.
Ribadeneira cuestionó el manejo que le ha dado el Distrito a este tema, señalando: “La administración no ha implementado medidas concretas para enfrentar esta problemática, dejando a la ciudad sin herramientas para equilibrar el mercado y proteger a sus habitantes”.
La funcionaria también recalcó la importancia de regular este tipo de nuevos modelos de negocio, pues, de no hacerlo, podría generar afectaciones mucho más graves para los habitantes de Bogotá.

“Es necesario establecer reglas claras que permitan regular las rentas cortas, proteger la vivienda residencial y garantizar que la ciudad siga siendo un lugar para quienes viven en ella”, terminó diciendo la concejal.

Muchas personas, a la hora de buscar cómo diversificar sus ingresos, compran viviendas con el fin de ofrecer rentas cortas, un modelo que en ocasiones puede dejar mayores beneficios que arrendar un inmueble con un contrato tradicional, ya que los turistas también prefieren rentar este tipo de espacios antes que alojarse en un hotel.
