El Giro de Rigo oficialmente llega a Cali y la Alcaldía calcula una llegada masiva de visitantes. Con el evento llegará una donación que será destinada directamente a las comunidades más afectadas por el terremoto.

Rigoberto Urán puso a rodar algo más que bicicletas en Cali. El empresario y ciclista confirmó que el Giro de Rigo se realizará a finales de este año en la capital del Valle del Cauca, pero el anuncio llegó acompañado de un paquete de donaciones destinado a apoyar la recuperación de las comunidades afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto.
La ayuda reúne aportes de varias empresas como Cementos San Marcos, Tiendas Ara, Postobón y Colombia. En total, suman 90 toneladas de cemento, 70 toneladas de adobe, 1.200 mercados, 10 toneladas de hidratación y más de 15.000 unidades de alimentos, además de apoyos del Banco de Occidente.
Los materiales y productos serán distribuidos mediante una ruta de entregas que contempla Cali, Yotoco, Vijes, Calima, Dagua y Yumbo, municipios que también han enfrentado las consecuencias de la emergencia.
En el caso de Cali, el alcalde Alejandro Eder explicó que parte del material será incorporado al banco de materiales que prepara la administración distrital. La prioridad estará en la reconstrucción de viviendas rurales y en hogares que necesiten reparaciones menores.
El mandatario también advirtió que la ciudad seguirá necesitando ayuda humanitaria durante las próximas semanas. Según explicó, “la Alcaldía calcula que requerirá alrededor de 20 toneladas de ayudas humanitarias cada semana para atender a las familias que todavía reciben mercados”.

La apuesta de Rigo no se queda en las donaciones.
La confirmación del Giro de Rigo para el 1 de noviembre también pretende convertirse en una señal de confianza para una ciudad que busca recuperar su actividad económica después del terremoto.
La Alcaldía estima que el evento podría atraer cerca de 40.000 personas, entre aproximadamente 10.000 ciclistas y sus acompañantes. Ese movimiento tendría impacto en sectores como hoteles, restaurantes, comercio y otros servicios.
Urán, por su parte, habló de una expectativa todavía mayor. El empresario aseguró que, con las 11.000 personas inscritas, espera un derrame económico de alrededor de 30 millones de dólares.
“Cali en este momento necesita reactivación y turismo”, sostuvo el ciclista, quien además defendió la necesidad de que el sector público y el privado trabajen conjuntamente durante la recuperación.

La confirmación del evento también implica un reto para la ciudad. Eder anunció que la infraestructura distrital deberá ser revisada en las vías por donde pasará el recorrido, incluida la subida al mar, con el propósito de que estén en condiciones adecuadas para la jornada.
Las empresas que se sumaron a la iniciativa también destacaron el componente de ayuda. Colombina, por ejemplo, aportó más de 15.000 unidades de alimentos entre galletas, productos y atún para apoyar a las poblaciones ubicadas en la ruta del Giro.
Así, la llegada del evento a Cali tendrá dos caras: una deportiva y turística, con miles de visitantes esperados, y otra de apoyo a la reconstrucción, con toneladas de materiales y alimentos que serán distribuidos entre las comunidades afectadas.
Para una ciudad que todavía intenta levantarse después del terremoto, la apuesta es que las bicicletas no solo lleven competidores por sus carreteras, sino también visitantes, consumo y recursos.
Rigo tiene claro el mensaje: “Cali no puede quedarse esperando a que pase la emergencia; necesita que la economía vuelva a moverse. Esta vez, literalmente, sobre dos ruedas”.
