Armando Carrillo, ciudadano colombiano residente en Cali, narró a SEMANA cómo vivió el sismo en Colombia.
“El terremoto sucedió el 10 a las 7:34 y duramos 45 minutos (atrapados). Ese apartamento tenía balcón; nos hicimos a la orilla del balcón con mi esposa. Cuando sonó la alarma de sismo, nos colocamos en una columna porque ya no alcanzábamos a bajar. Y en 20, 30 segundos, se cayó el edificio”, aseguró.

“Difícil, nos rescataron vecinos de acá; estaba lacerada esta mano, después de haber salido casi que arrastrado. Nosotros quedamos aprisionados como tres metros hacia adentro y esto es porque yo estaba sosteniendo una placa no tan pesada porque mi esposa estaba dos metros abajo y estaba encima de la cabeza. Y había un horno ahí que teníamos y, cuando pasó el terremoto, pude bajar la mano y esa placa lo aplastó, y eso nos ayudó. De ahí vinieron unos muchachos. Yo estoy lacerado y unos hierros los tenía metidos en los huesos, arrodillado”, agregó, en medio de los escombros de lo que fue su apartamento.
“Los vecinos de acá, los hijos de acá y otro señor me pudieron sacar como a los 40 minutos. Mi esposa salió después porque yo estaba más abajo. Y de ahí fue que nos sacaron y fuimos los primeros. Después, salieron dos vecinos más y un niño, y las personas que sacaron muertas del quinto piso, la mamá del niño y otras dos personas más. Y por las escaleras alcanzaron a salir cinco personas. Aunque están heridas, están con vida. Y queda nuestra amiga, Vicky, la abogada, y la Mona, que no la han podido sacar”, agregó en su relato.


Carrillo contó cómo vivió el desplome del edificio. “Eso es terrible, eso es un rugido impresionante, eso es una cosa que nunca iba a acabar y usted sentir que ese edificio se le está cayendo. Mi esposa dijo: ‘Nos vamos a morir’. Y yo: ‘No, tranquila, vamos a salir, vamos a salir’. Nos favoreció que yo hice muy rápido la acción; cogí a mi esposa y tomé la decisión: o bajaba por la escalera o me iba para el balcón en una columna y me agachaba ahí. Yo ya no alcanzaba a bajar. Entonces, eso es terrible y no es el daño físico nomás, es el daño emocional. Todos los días venimos a ver nuestro apartamento cómo quedó, perdimos mi tesoro, todos los carros que teníamos en el sótano, y ver que a nuestras amigas no las han podido sacar”, relató.
Según dijo, si hubiera decidido buscar las escaleras, otro sería su destino. “Yo creo que estaríamos ahí porque el sismo fue a las 7:34 cuando avisó y eso te avisa cinco segundos antes. Mi esposa estaba en la habitación cuando me avisó. Mi esposa salió corriendo y la cogí de la mano. Yo tuve que tomar la decisión en segundos, si abría la puerta y bajaba, o seguía. Pero ahí comenzó la parte fuerte. Yo dije: ‘Yo ya no alcanzo a bajar’. Yo lo que hice fue ir al balcón y yo dije: ‘Cualquier cosa, me tiro con mi esposa, fractura, lo que sea, pero estamos vivos’. Pero ya no me dio tiempo de nada. Y si no, yo creo que estarían ahí buscándonos todavía”, puntualizó.

Hoy, a las 07:34 a. m., se cumplieron las primeras 72 horas tras el terremoto, el plazo a partir del cual caen drásticamente las probabilidades de hallar sobrevivientes.
