La incertidumbre crece en Antioquia por el futuro de la autopista Medellín-Bogotá, tras la próxima salida del concesionario Devimed.
Aunque la ANI asegura que el proceso de reversión avanza bajo supervisión, persisten preguntas sobre quién garantizará el mantenimiento y la operación total de la vía desde agosto de 2026.

Las dudas sobre la operación de la vía Medellín-Bogotá
La futura salida de la concesión Devimed y el regreso de la autopista Medellín-Bogotá a manos del Estado están generando incertidumbre en Antioquia.
Esto debido a la falta de claridad sobre cómo operará uno de los corredores viales más importantes del país a partir de agosto de 2026.
La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) confirmó que el proyecto Desarrollo Vial del Oriente de Medellín entró oficialmente en etapa de reversión desde el 29 de enero.
Este proceso terminará el 31 de julio de 2026, cuando la infraestructura pase al Instituto Nacional de Vías (Invías).
Aunque la ANI aseguró que durante este periodo Devimed seguirá encargado de la operación, mantenimiento, ambulancias, grúas y recaudo de peajes, distintos sectores han expresado preocupación por la ausencia de un modelo claro para el manejo futuro de la vía.
El corredor vial tiene una extensión de 172,5 kilómetros y conecta a Antioquia con el centro del país, convirtiéndose en una ruta clave para pasajeros, transporte de alimentos y carga nacional.
Según cifras oficiales de la ANI, durante casi tres décadas de concesión el proyecto recibió inversiones cercanas a los $977.000 millones en infraestructura y alrededor de $1,8 billones en operación y mantenimiento.
Además, se construyeron 68 kilómetros de segundas calzadas iluminadas, dos túneles y más de 105 kilómetros de rehabilitación vial.
El proyecto también beneficiará directamente a cerca de 450.000 habitantes de municipios del Oriente antioqueño como Guarne, Rionegro, Marinilla, El Retiro, La Ceja y El Carmen de Viboral.
Parte de la preocupación radica en que todavía no existe una nueva concesión confirmada para reemplazar a Devimed.
Medios económicos como Valora Analitik señalaron que propuestas privadas para ampliar el corredor no prosperaron ante la ANI.
Mientrastanto, el Gobierno Nacional mantiene su política de no renovar grandes concesiones y trasladar la operación de varias vías nuevamente al Estado.
La situación genera dudas sobre la capacidad operativa de Invías para asumir completamente el corredor.
El debate tomó más fuerza porque otros tramos estatales de la conexión Medellín-Bogotá han sido cuestionados por problemas de mantenimiento, huecos y afectaciones derivadas de derrumbes y lluvias.
Pese a las inquietudes, la ANI insiste en que el proceso de reversión se desarrolla bajo supervisión técnica y jurídica.
Incluso, la entidad confirmó que todavía hay obras complementarias proyectadas para 2026.
Entre ellas, un viaducto de ingreso hacia la zona de embalses en Marinilla por $53.000 millones y un intercambiador vial en Rionegro estimado en $43.000 millones.

¿Qué podría pasar tras la salida del concesionario?
Diferentes sectores han advertido que la falta de claridad sobre el futuro operativo de la autopista podría traer efectos importantes para la movilidad, el transporte de carga y el mantenimiento del corredor vial.
- Posibles retrasos en el mantenimiento y atención de emergencias en la vía.
- Incertidumbre sobre quién asumirá la operación total del corredor después de julio de 2026.
- Riesgo de demoras en obras pendientes proyectadas para el Oriente antioqueño.
- Preocupación entre transportadores y empresarios por afectaciones logísticas.
- Temor por un deterioro en la atención de derrumbes y cierres por lluvias.
- Dudas sobre la capacidad operativa de Invías para manejar completamente la autopista.
- Impacto potencial en la movilidad entre Medellín y Bogotá, una de las rutas más importantes del país.
Por ahora, el futuro de la autopista sigue bajo observación mientras avanza la transición hacia el control estatal del corredor vial.
