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Nueve municipios de Antioquia están en alerta roja por deslizamientos

El Ideam pronostica continuas lluvias durante los meses de septiembre, octubre, noviembre y diciembre.


Las fuertes precipitaciones no les dan respiro a los municipios de Antioquia. La segunda temporada de lluvias arrancó y amenaza a todos los rincones del departamento. En el último informe emitido por los organismos de socorro, nueve poblaciones están en alerta roja por la alta probabilidad de tener deslizamientos de tierra en las próximas horas.

La lupa está puesta sobre las subregiones del nordeste, norte, oriente, suroeste y Valle de Aburrá, a razón de que la tierra está saturada de agua por las continuas descargas de los últimos días. En consecuencia, los consejos municipales de gestión del riesgo de desastres de los siguientes pueblos deben estar preparados para atender cualquier incidente: San Roque, Ituango, Yarumal, Sonsón, Betania, Pueblorrico, Bello, Caldas y Copacabana.

En estas poblaciones se han reportado movimientos en masa e inundaciones, principalmente en las ubicadas en el Área Metropolitana. En Barbosa, por ejemplo, una persona falleció luego de ser arrastrada por las aguas del río Medellín.

Mientras que la alarma naranja cobija a otros 22 municipios de la región. En la lista aparecen Cáceres, Caucasia, Amalfi, Cisneros, Santo Domingo, Yalí, Yolombó, Cañasgordas, Frontino, Abejorral, Alejandría, El Carmen de Viboral, Rionegro, San Francisco, Fredonia, Jericó, La Pintada, Montebello, Santa Bárbara, Támesis, Girardota y Medellín.

“Intensas lluvias ocurridas durante las últimas horas mantienen los máximos niveles de alerta por deslizamientos detonados por lluvia, para sectores puntuales de centro, norte y sur del departamento de Antioquia”, anticipó el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) a través de sus redes sociales.

Ahora bien, para las próximas 24 horas, los afluentes de Antioquia no tienen altas probabilidades de inundaciones ni de crecientes súbitas, a pesar de que las lluvias se han mentido con baja intensidad. Pero hay seguimiento especial a los que recorren por el Valle de Aburrá, oriente, Bajo Cauca, suroeste, norte y el Urabá antioqueño.

Antioquia, en calamidad pública

En los 125 municipios de Antioquia ya empezó a correr el tiempo de la calamidad pública que activó la Gobernación para hacerle frente a la segunda temporada de lluvias. Esta medida permitirá abrir de manera oportuna la cartera con el fin de costear las acciones de prevención y atención de las emergencias relacionadas con las precipitaciones.

Este decreto cobija a las nueve subregiones que, de acuerdo con los pronósticos meteorológicos, tendrán altas probabilidades de incidentes naturales en los próximos cuatro meses, a razón de que las lluvias estarán acompañadas del fenómeno de La Niña, escenario que multiplicará las descargas de aguas sobre el terreno departamental.

Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, se esperan condiciones de precipitaciones por encima de lo normal entre septiembre, octubre, noviembre y diciembre. Los deslizamientos de tierra e inundaciones podrían ser los escenarios de riesgo más repetitivos durante la segunda temporada.

Este escenario no es nuevo para Antioquia. Desde 2020 hasta la fecha, en esta zona del país se han presentado 612 movimientos en masa que se han desprendido sobre corredores viales y viviendas. Mientras que 345 inundaciones han afectado a las poblaciones que habitan en cercanías de los ríos y quebradas.

Otro de los fenómenos que se presentan con mayor frecuencia son los vendavales (183), avenidas torrenciales (84) y crecientes súbitas (83). En consecuencia, 117 personas han fallecido en medio de emergencias naturales. En la lista de víctimas hay menores de edad que no superan los dos años y adultos mayores de 70 que fueron sorprendidos por lluvias.

Frente a este escenario crítico, se resolvió activar la calamidad pública en todos los rincones del departamento para adelantarse a las labores de mitigación del riesgo. Es decir, se invertirán unas altas cantidades de dinero en las 125 localidades con el fin de asegurar las zonas que están marcadas como una amenaza para las personas.