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Rifirrafe entre el Gobierno y el Área Metropolitana por daño en el Metro de Medellín

A raíz de la situación, las alcaldías del Valle de Aburrá decidieron suspender el pico y placa para motocicletas.


La emergencia que se presentó en la línea férrea del Metro de Medellín tiene los ánimos alterados en el Valle de Aburrá por la trascendencia que tiene el sistema masivo de transporte: al menos el 20 % de los pasajeros que se movilizan diariamente por los trenes se ven afectados con el cierre de las cinco estaciones.

De acuerdo con la evaluación preliminar, el incidente se presentó por el colapso de la cubierta de la quebrada La Cantera, producto de las fuertes precipitaciones y no por el descuido de las labores de mantenimiento, según confirmó la gerencia del Metro.

Sin embargo, la crisis generó un pronunciamiento del alto comisionado para la Paz, Juan Camilo Restrepo, quien fungió en mayo como alcalde encargado de Medellín por designación del presidente Iván Duque. Restrepo dijo que mientras estuvo al frente de la ciudad alertó sobre las afectaciones que hay en el sistema.

“Durante mi encargo como alcalde, oficialmente advertí al Área Metropolitana del Valle de Aburrá las evidentes fallas y el riesgo que suscitaban algunas zonas paralelas de la línea férrea del Metro con el río. Como medellinense trabajo en unidad y defensa de la institucionalidad”, dijo el funcionario.

Prueba de esa alerta es una carta que le envió Juan Camilo Restrepo a Juan David Palacio, director de esta entidad que reúne administrativamente a diez municipios de la subregión central de Antioquia.

En cuatro párrafos, el exalcalde le comentó con preocupación los impactos negativos con los que el río Medellín está afectando la calidad de la infraestructura física de la línea A del Metro, que conecta al norte del Valle de Aburrá con el sur.

El entonces mandatario le reconoció a Palacio que “es de conocimiento que la empresa ha ejecutado actividades con personal especializado y equipos que identifican de manera temprana las posibles novedades que se presentan en los muros de contención que colindan con el canal del río”.

Sin embargo, Restrepo le completó el mensaje con una serie de palabras que, en resumidas cuentas, indican que hacen falta esfuerzos para proteger los intereses del sistema masivo de transporte.

“Es urgente que el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, en calidad de autoridad ambiental, y las demás entidades competentes como EPM, se articulen para dar una solución estructural a la problemática que hoy se presenta y realicen intervenciones de manera integral”, agregó el alto comisionado para la Paz.

En efecto, anticipó que los daños en la canalización pueden afectar la seguridad operativa del Metro y demás existentes en sus márgenes.

Como respuesta a la carta que divulgó el funcionario del alto gobierno, el director del Área Metropolitana asumió que el río es responsabilidad de todas las autoridades ambientales, el Metro de Medellín, las alcaldías del Valle de Aburrá, la Gobernación de Antioquia y el Gobierno nacional.

No obstante, reconoció que hace 50 años no se realiza el mantenimiento del río, por lo que las entidades comprometidas en el problema diseñarán una estrategia para captar dinero con el fin de mitigar los riesgos que detalló Juan Camilo Restrepo.

“Aspiramos que el Gobierno nacional y el doctor Juan Camilo, como representante del mismo, hayan apalancado recursos para el territorio metropolitano, también producto de la ausencia de inversión durante muchísimos años donde la entidad ha acompañado el desarrollo de los diez municipios”, concluyó Juan David Palacio.

Tomás Elejalde, gerente del Metro, afirmó que la empresa y los organismos de socorro de la Alcaldía de Medellín están realizando un constante monitoreo y vigilancia a la línea férrea y al margen del río Medellín.

El equipo técnico está evaluando la posibilidad de retomar los desplazamientos hacia el norte del Valle de Aburrá con una conexión periódica entre las estaciones de Acevedo-Tricentenario-Caribe.

A la par, expertos están realizando un estudio en la zona afectada para cualificar la dimensión del daño y el tiempo en que tardaría la compañía en estabilizar el terreno para que los trenes puedan volver a cruzar.