El presidente Abelardo De La Espriella no descansa en su lucha por la seguridad del país en varios frentes.
Este lunes, 28 de septiembre, el mandatario anunció una guerra sin tregua contra la minería ilegal que tiene azotados a varios departamentos del país.
“¡Mi orden ha sido clara: combatir sin tregua la minería ilegal que depreda nuestros ecosistemas y alimenta el terrorismo!”, precisó el Tigre De La Espriella.

Se refirió al sector de Río Viejo, sobre el río Nechí, en El Bagre, Antioquia, donde la Policía, el Ejército y la Armada ejecutaron la Operación Aquiles.
Según su reporte, las autoridades “inutilizaron tres dragones brasileños, dos excavadoras, cuatro dragas tipo buzo y 13 motores industriales usados para extraer oro de manera ilícita”.
En esa mina —informó De La Espriella— “se extraían aproximadamente 26,5 kilos de oro al mes, valorados en $11.130 millones en el mercado informal”.
Dijo que la subestructura Uldar Cardona Rueda, del Clan del Golfo, cobraba una extorsión equivalente al 15 % de esa producción: cerca de $1.669 millones mensuales.
“La inutilización de la maquinaria afectó su cadena logística en $6.264 millones. Cada máquina retirada de este río significa menos contaminación, menos sedimentos y menos daño a su cauce. Seguiremos golpeando las finanzas de los narcoterroristas y defendiendo el río Nechí”, detalló.
La minería ilegal a gran escala también está vinculada, según las autoridades, con grupos armados. En Antioquia, Chocó, Caquetá y otros departamentos del país, el ELN y las disidencias de las Farc han encontrado en la extracción de oro otra fuente de ingresos, además de los cultivos de coca, junto con los campesinos de estas regiones apartadas.
El Gobierno de De La Espriella, en su primer mes, ha demostrado lo que prometió en campaña: ser un mandato dedicado a hacerle frente a los problemas de seguridad que enfrenta el país.
El jefe de Estado ha insistido en que, así como lo hizo recientemente en ciudades como Santa Marta y Cali, seguirá al frente de los operativos contra los criminales para dar de baja a capos del narcotráfico y adelantar operaciones contra la minería ilegal.

“Les digo también. Como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, estaré al frente de los operativos, porque es mi deber constitucional y lo haré portando y usando, de ser necesario, conforme a la Constitución y la ley, las armas legítimas de la República”, dijo De La Espriella en la alocución de este domingo, 27 de septiembre.
“Yo no me escondo, yo doy la cara, yo pongo el pecho por mi gente, porque creo en eso, en eso me comprometí, por eso votaron por mí, para eso me eligió el pueblo y siempre voy a defender al pueblo colombiano, aun cuando ello signifique peligro para mí”, remató el jefe de Estado.
