La semana pasada, Gustavo Petro reconoció públicamente en un discurso que el presidente electo, Abelardo De La Espriella, se movía políticamente para conformar mayorías en la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara para encarcelarlo.
Lo dijo, visiblemente preocupado, porque tiene más de 200 investigaciones penales y disciplinarias. Y después del 7 de agosto se convertirá en el exmandatario de Colombia más investigado del país.
Como si fuera poco, los congresistas que aterrizarán en la Comisión tendrán que decidir si votan por el auto que absuelve a Petro por financiación irregular de su campaña presidencial en 2022. O, si al contrario, aprueban el auto de los exrepresentantes Wilmer Carrillo y Gloria Arizabaleta que piden llamar a indagatoria al jefe de Estado por ese escándalo.
Petro —quien demostró este 20 de julio que no está muerto políticamente y que fue capaz de elegir junto al uribismo al congresista Honorio Henríquez como presidente del Senado— se movió y consiguió 5 escaños de los 17 en la Comisión. Esa movida le da cierto respiro y tranquilidad, al menos en los próximos años.
SEMANA confirmó que, de los 17 integrantes de la Comisión, el petrismo tiene de su lado a cinco parlamentarios.

Del Pacto Histórico son David Alejandro Toro, Heráclito Landinez (uno de los parlamentarios más ponderados de la izquierda), María del Mar Pizarro (hija de Carlos Pizarro), Gabriel Becerra (uno de los políticos más cercanos a Iván Cepeda) y Jorge Hernán Bastidas.
Petro, además, cuenta con el respaldo de una de las dos cuotas del Partido Liberal: Kellyn Johana González, quien estuvo en la pasada Comisión de Acusación y no ocultó su respaldo al jefe de Estado. No obstante, se desconoce si, con la llegada de la nueva administración, se acercará a Abelardo De La Espriella.
Por su parte, el congresista del Partido Conservador, Juan Loreto Gómez, mencionado en el escándalo de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo y quien mostró cercanía al petrismo en la pasada legislatura, está cerca de Abelardo De La Espriella.
Gómez fue apoyado por Santander Lopesierra, el hombre que estuvo extraditado en Estados Unidos por el tráfico ilegal de cigarrillos y cercano a la campaña presidencial de Gustavo Petro en 2022, pero, aun así, acompañaría estos cuatro años al gobierno del Tigre.

En la Comisión también tendrán asiento los dos congresistas de víctimas (Citrep): Luis Ramiro Ricardo Vuelvas y Jorge Rodrigo Tovar. Ambos votaron iniciativas en favor de Gustavo Petro.
Sin embargo, en esta oportunidad, estarán cercanos a Abelardo De La Espriella.
Gustavo Petro tendrá a cuatro congresistas de oposición declarados y en su contra: Jesús Salim Lorduy, Daniel Briceño y Jhonatan Eduardo Pineda, del Centro Democrático. Y Carlos Alberto Cuenca, del Partido Cambio Radical.

Cuenca se convirtió en uno de los principales dolores de Petro en la Comisión en el último cuatrienio y adelantó varias investigaciones en su contra, entre ellas, las que tienen que ver con las explosivas denuncias que hizo contra el jefe de Estado el excanciller Álvaro Leyva. Cuenca solicitó, sin mayor éxito, que el líder del Pacto Histórico fuera sometido a un examen médico y toxicológico.
La excongresista del Pacto Histórico, Gloria Arizabaleta, le contó a SEMANA que a Gustavo Petro no le importó la Comisión de Investigación. Pero, a juzgar por las recientes movidas del presidente, la realidad es otra.
