El presidente del Senado, Honorio Henríquez, posesionó a Abelardo De La Espriella en la Arena de la Universidad Santiago de Cali. Luego de ese momento entregó unas palabras.

“Hoy renace en Colombia un periodo de confianza, optimismo y esperanza. Me honra haber posesionado como presidente de la República a Abelardo De La Espriella. Asume su Gobierno con absoluta legitimidad e independencia”, afirmó Henríquez.
El presidente del Senado se refirió a la crisis del sistema de salud y pidió que se trabaje en ese sentido, pues dijo que estaría “devastado”. Henríquez destacó que, más allá de discusiones políticas entre izquierda y derecha, lo que busca la gente es que se puedan solucionar de fondo los problemas del día a día. “La corrupción se come de noche lo que se produce de día”, aseguró.
En ese sentido, indicó que es momento de “cambios profundos” en el país y de “grandes decisiones”. Le pidió al presidente De La Espriella que convoque a los distintos sectores a través de la unidad. “Nada será posible sin convergencia”, agregó.
Henríquez envió un mensaje de unidad entre los distintos sectores políticos. “El ejercicio político no se mide por el nivel de las confrontaciones. Cada minuto que dediquemos a los conflictos es un minuto que le robamos a las soluciones que clama el pueblo colombiano”, señaló.
Asimismo, dijo que el Congreso está listo para trabajar de la mano de la Presidencia para sacar los proyectos que necesita el país adelante. “No será esta una hora de pasar por encima de las colectividades políticas”, aseguró.

Henríquez le pidió a De La Espriella que puedan trabajar con grandeza por los grandes temas, especialmente para combatir la corrupción, porque, según dijo, “el país reclama una democracia más madura”.
El presidente del Senado le envió un mensaje a la oposición; le solicitó que no haya “agitación social” y que tenga grandeza en el debate. “Lo que requerimos es un diálogo para construir entre todos las soluciones de los problemas que agobian a los compatriotas”, señaló.
Henríquez recordó en medio de su discurso el asesinato de Miguel Uribe Turbay, lo cual generó que todos los asistentes se pusieran de pie y aplaudieran. Recalcó que esos hechos no se pueden volver a repetir en el país.
“Ello nos recordó de la manera más cruel que ninguna diferencia ideológica puede justificar un acto de barbarie. Que nunca más una idea política valga una vida, que la violencia prometa ocupar el lugar de la palabra”, aseveró Henríquez.
