SEMANA: Usted está en la zona de la tragedia en Puerto Leguízamo donde se accidentó un avión Hércules de la FAC donde iban más de cien pasajeros, todos militares, ¿cuál es el panorama hoy de lo ocurrido?
CARLOS ARBEY CLAROS (C.C.): Es un tema muy complejo, muy desolador, un día después ver cómo quedó destruida la aeronave. La Fiscalía, el Cuerpo Técnico de Investigaciones y Medicina Legal siguen extrayendo los cuerpos de quienes fallecieron durante el vuelo. Muy triste. El municipio, a través de un decreto, declaró tres días de duelo. En la noche de este martes, a las 6:00 de la tarde, tendremos una santa eucaristía en la Catedral y a las 7:00 de la noche haremos una velatón en el monumento de los Héroes, del parque central.

SEMANA: ¿Cómo funcionan hoy las cosas en Puerto Leguízamo? Allá solo se ingresa por agua y aire. ¿El aeropuerto está cerrado?
C.C.: En el aeropuerto no sucedió mucho. El avión despegó normal, común y corriente, no alcanzó vuelo y esa es la falla técnica de la aeronave. El aeropuerto está abierto. Tenemos un itinerario con Satena y los otros vuelos que llegan a raíz de lo ocurrido.
SEMANA: En la zona de la tragedia, ¿qué tan dispendioso ha sido encontrar los cuerpos del accidente?
C.C.: Los que ya se encontraron se tienen que identificar. Fueron cuerpos, en algunos casos, con condiciones de quemadura extrema. El CTI y Medicina Legal siguen adelantando la labor que iniciaron cuando llegaron al municipio a las 7:00 de la noche de este lunes, 23 de marzo.

SEMANA: No se sabe oficialmente cuál fue la causa del accidente del avión Hércules, ¿pero cuál es la condición física del aeropuerto?
C.C.: Al aeropuerto lo llamamos la pista; tiene 1.200 metros de longitud (debería tener dos kilómetros) y sus vecinos son fincas productoras de ganado. Es un aeropuerto que no tiene cerramiento y el único que posee son débiles palos y alambre de malla. Ese proyecto se le presentó a la Aeronáutica Civil y consiste en el cerramiento de la terminal aérea. De verdad, es muy importante. Hace un mes se metieron 300 cabezas de ganado a la pista del aeropuerto. Al no tener este cerramiento, es muy complejo. Pero hay que decir que el día del accidente, la pista funcionó bien y sin contratiempo. Estos vuelos Hércules aterrizan en Puerto Leguízamo. El tema complejo es que, al parecer, hubo una falla técnica en el avión y, por eso, no tuvo como propulsión, como fuerza para su despegue. Ni siquiera pudo volar, no pudo realizar su despegue y cayó a 700 metros después de la cabecera de la pista norte del aeropuerto municipal Caucaya.

SEMANA: Es decir, ¿el avión Hércules no tuvo la fuerza para despegar?
C.C.: Exactamente. Le faltó propulsión, fuerza para que hiciera el despegue. Estos aviones son muy periódicos en el aeropuerto Caucaya. Casi que semanalmente llega uno de estas condiciones: Hércules grandes que, además, se han convertido en una moda para los pobladores que les gusta ver aterrizar y despegar estas aeronaves por su tamaño. Infortunadamente, este, al parecer, no alcanzó la fuerza necesaria para poder despegar.
SEMANA: Se dijo preliminarmente que pudo tratarse de un dron o un ataque de grupos armados que delinquen en la región. ¿Qué información tiene?
C.C.: Está descartado. No es un tema que tenga que ver con la seguridad y convivencia ciudadana del municipio. El tema del dron es un cuento que no sé quién se lo inventó. Fue una falla técnica del avión, eso consideramos preliminarmente.
SEMANA: ¿Cuál era la condición climática de Puerto Leguízamo durante el momento del accidente?
C.C.: Excelente. Hubo un día soleado, con el cielo abierto. Muy bonito el tiempo y la pista totalmente seca.
SEMANA: Colombia lo escuchó llorar cuando entregó el primer reporte de lo ocurrido en el accidente. ¿Qué pasó?
C.C.: Fue cuando llegué al sitio por primera vez. Fue difícil. Complejo. La gente corría de un lado para el otro. Hubo pobladores que arriesgaron su propia vida. Uno veía a personas subidas encima del avión ayudando a evacuar a las víctimas y la aeronave tenía material peligroso; no se había apagado el incendio. Cuanto más se le echaba agua, más crecía la llama. Hubo que lanzar barro y detergentes para ayudar a mitigar las llamas. Fue complejo, pero demostró la valentía de todos los ciudadanos de Puerto Leguízamo. Y es que hubo gente que se salvó del accidente porque se lanzó de la aeronave. El avión se partió a la mitad y hubo pasajeros que alcanzaron a salir, gracias a Dios. Unas personas muy afectadas, pero otras, solo con rasguños. Dios actuando y protegiendo a estos muchachos que en el sur de la Amazonía, abandonados completamente por el Estado, optan por las Fuerzas Militares, jóvenes que vienen desde La Guajira, Córdoba, Cesar, entre otros departamentos.
SEMANA: He montado en aviones Hércules, pero ¿cómo hizo la gente para lanzarse si son aeronaves cerradas.
C.C.: Al parecer, el piloto abrió la puerta de atrás del avión y ahí se lanzaron algunos militares.
SEMANA: ¿Qué narraron los militares heridos? Usted los visitó en el hospital de Puerto Leguízamo.
C.C.: Unos decían que todo fue muy rápido y se lanzaron; otros explicaron que cuando el avión se estrelló, no se incendió inmediatamente. Eso fue fundamental para que la mitad de los pasajeros se salvaran. Alcanzaron a salir.
