Horas antes de que se confirmara la victoria de Honorio Henríquez, del Centro Democrático, como presidente del Senado en el primer año del gobierno de Abelardo De La Espriella, hubo varios intercambios de mensajes entre el expresidente Álvaro Uribe Vélez y Gustavo Petro. Esto mostró que podría estar surgiendo una alianza para apoyar la elección de Henríquez, detener la llegada de Alfredo Deluque, del Partido de La U, y obstaculizar los planes del presidente electo, Abelardo De La Espriella, quien había apoyado, sin éxito, al último congresista.
El viernes pasado, en W Radio, Álvaro Uribe concedió una extensa entrevista. Y del Uribe recio, de fuertes críticas y palabras contra Gustavo Petro, quedó poco. Agradeció el gesto del presidente de Colombia porque le permitió a su hermano, Santiago Uribe, pagar su condena penal en una guarnición militar y contó que, a través de personas conocidas, Petro le había pedido un nuevo encuentro o un café. “No es el momento”, reaccionó Uribe, con un tono amable, muy distinto al que siempre ha sostenido cuando se refiere al líder del Pacto Histórico.

Este lunes, 20 de julio, en medio de su discurso de despedida del Congreso, Gustavo Petro le devolvió el gesto. Le echó flores. Para sorpresa de muchos sectores políticos, el jefe del Pacto Histórico exaltó el bajonazo en los índices de delincuencia durante el proceso de paz con los paramilitares de Uribe Vélez. Extrañamente, Petro, cuando fue senador opositor, criticó fuertemente el desarme de ese grupo armado.
Al tiempo, Iván Cepeda decía, sin tapujos, que no descartaba hablar con distintos sectores políticos, entre ellos el uribismo, para la elección del presidente del Senado. Por su parte, el director del Centro Democrático, Gabriel Jaime Vallejo, no descartó el tema horas antes de la elección.
Y tal como se estaba cocinando, bajo la mesa, ocurrió. Honorio Henríquez, el candidato que unió a Gustavo Petro y a Álvaro Uribe, se convirtió en el presidente del Senado con 56 votos. Alfredo Deluque, el ungido por el Tigre De La Espriella, alcanzó 45. Otro respaldo fue en blanco.

El exministro de Justicia y exfiscal, Eduardo Montealegre, fue más allá y dijo que, tras la derrota de De La Espriella, “nace una nueva tendencia política: el Petro-Uribismo. Increíble en este país de locos”.
Así, varios sectores progresistas criticaron tanto a Uribe como a Petro porque, a juicio de la opinión pública, los unió la estrategia de demostrarle al Tigre que, aunque él es el presidente en los próximos cuatro años, no tiene, al menos por ahora, el control del Congreso. Y que tampoco, sin haberse posesionado, puede graduar de contradictores a dos de los líderes políticos más grandes en la historia reciente del país.

La derrota contra Abelardo De La Espriella y cuya responsabilidad, seguramente, recaerá en el designado ministro del Interior, Rodrigo Lara Restrepo, es monumental.
Al menos, así lo describió el excandidato presidencial, Roy Barreras, quien conoce como pocos el manejo del Legislativo: “Ningún presidente electo en los últimos 30 años había sido derrotado en la elección del primer presidente de Senado, que es quien lo posesiona y le impone la banda presidencial”.

Se desconoce cuál será la ruta a seguir de De La Espriella.
Lo más probable es que se reúna en los próximos días con Álvaro Uribe y consiga que la totalidad de la derecha termine a su favor. De lo contrario, si continúa distante del uribismo, las fuerzas políticas del Congreso se recompondrán y estará en riesgo hasta la elección del contralor a su favor. En manos del Tigre está su suerte legislativa en el próximo año.
