El ministro del Interior, Luis Fernando Velasco, se encuentra en uno de los momentos más determinantes de su carrera política. El funcionario tiene la difícil tarea de sacar adelante las reformas sociales del Gobierno de Gustavo Petro en cuatro semanas que quedan de sesiones ordinarias en el Congreso, más las extras, que todo indica serán citadas.
¿Cómo logrará Velasco esa titánica tarea? El ministro del Interior se ha enfocado en concertar voto a voto en el Congreso, entendiendo que es la única manera de que prosperen las reformas en tan poco tiempo. Velasco decidió no buscar a los directores de los partidos tradicionales.
Al parecer, esa estrategia por ahora le estaría funcionando, aunque no del todo. Una prueba es lo que sucedió con la reforma a la salud, que ya fue aprobada casi que en su totalidad en la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes. Ya salieron adelante 117 artículos de los 139 que tiene el proyecto de ley, entre ellos varios temas de las EPS, recursos de la Adres, entre otros que generaban polémica y a los que los partidos tradicionales se opusieron tímidamente.
El representante Germán Rozo, del Partido Liberal, dijo que están votando a conciencia y que, aunque siguen teniendo reparos sobre la iniciativa, han acompañado algunos puntos para que el debate se dé en la plenaria de la Cámara de Representantes. “Si no cambian algunas de las posturas que están en el proyecto nosotros no la vamos a acompañar como liberales”, afirmó.

Sin embargo, desde la oposición consideran que hay acuerdos bajo la mesa con los partidos tradicionales y que gracias a eso es que la reforma está prosperando. “Lo que hizo el Gobierno nacional durante las otras semanas fue precisamente chantajear burocráticamente a los partidos”, aseguró el representante Andrés Forero, del Centro Democrático.
Velasco se ha enfocado en la Comisión Séptima de la Cámara, donde se le ha visto conversando con los congresistas. En esa tarea ha tenido el apoyo de varios de los ministros, entre ellos la de Trabajo, Gloria Inés Ramírez; la de Vivienda, Catalina Velasco, y el de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo. Varios de ellos han conversado con los congresistas del Partido Conservador y algunos liberales, que han terminado por respaldar las ideas del Gobierno, entre ellos, el conservador Alexánder Quevedo, que firmó la ponencia de la reforma laboral, y María Eugenia Lopera, del Partido Liberal, que le dio un voto decisivo a la reforma a la salud para salvarla.

Una evidencia de esa cercanía fue una reunión que se dio en el despacho de Velasco en el que estuvieron el representante Quevedo y el alcalde del municipio de El Retorno, Guaviare, Yeison Pineda. Los tres conversaron sobre el apoyo del Gobierno para la gestión de un centro administrativo para el municipio. El congresista dijo que se trató de una simple casualidad en la que la cita coincidió con su respaldo a la iniciativa y que no habló de dádivas.
El debate de la reforma a la salud en esa comisión continuará el próximo martes y lo más probable es que allí finalmente quede aprobada. Sin embargo, le esperan las discusiones en la plenaria de Cámara y los dos debates del Senado, que podrían ser a otro precio.
Por ahora, Velasco ha dejado de lado al resto de los congresistas. La representante Saray Robayo, de La U, dijo que no ha conversado con él. “Con el ministro del Interior realmente no nos hemos sentado. Yo lo siento un poco lejano. No está buscando la manera de construir”, afirmó la congresista.
Caso contrario es el del representante Víctor Manuel Salcedo, de la misma bancada, que tiene reparos sobre las propuestas del Gobierno pero reconoce que hay un diálogo. “Uno con Velasco tiene una interlocución. Él es el ministro de la política y ha estado liderando desde la Comisión Séptima”, dijo.
El Gobierno no la tiene fácil con La U. Aunque pareciera que puede lograr los apoyos para la reforma a la salud, los congresistas dicen que seguirán insistiendo en los reparos que tienen sobre la propuesta. Contrario a lo que sucedió con la reforma laboral, en la que Salcedo presentó una ponencia alternativa que es respaldada por toda la bancada.
En el Partido Liberal el panorama es más complejo. Aunque Velasco se ha acercado a los congresistas, más allá del expresidente César Gaviria, con quien sostiene diferencias, los parlamentarios siguen alineados al exmandatario, así lo confirmaron esta semana en un almuerzo que tuvieron 44 de los 46 congresistas en la casa de Gaviria, al norte de Bogotá.
A pesar de eso, en la bancada algunos no dejan de lado que hay congresistas ‘rebeldes’ que dicen estar de acuerdo con las decisiones del partido, pero que terminan alineándose a favor del Gobierno.

“El dilema es cómo irán a votar los liberales porque algunos nos hemos tratado de oponer en algunos temas, pero en la plenaria de la Cámara hay un bloque de 18 congresistas que dicen que están con el Gobierno”, aseguró un parlamentario del Partido Liberal que pidió reserva de su nombre.
En el caso del Partido Conservador ya hay una decisión de la bancada de votar negativamente la reforma a la salud. Sin embargo, en medio del debate de la Comisión Séptima de la Cámara se evidenció que los dos representantes de ese partido apoyaron varios de los artículos del proyecto.
El próximo martes la bancada se reunirá de nuevo para sentar una posición en contra de la reforma laboral, como ya lo hizo con la reforma a la salud que anunciaron que no la respaldan. Todos los congresistas deberán alinearse con esa idea, o podrían acarrear sanciones. Por eso, no es claro que el Gobierno vaya a tener de su lado a los conservadores en los debates que les restan a las reformas sociales, pero se la jugará por lograr esos apoyos.
“Los tiempos son demasiado cortos. El Gobierno se va a jugar por acelerar el paso en plenaria y moverlo en el Senado. La apuesta de ellos es jugar en extras muy duro, no sé hasta dónde les llegue porque en las ordinarias no alcanza, eso está claro. Cualquier cosa puede pasar”, aseguró un congresista.
El afán de ponerle el acelerador a las reformas por parte del Gobierno terminó pasándole factura en el debate de la reforma laboral.

La representante María Fernanda Carrascal, del Pacto Histórico, con la venia de la ministra de Trabajo, Gloria Inés Ramírez, anunció que radicaría la ponencia del proyecto cuando faltaba concertar más de la mitad de la iniciativa que se venía adelantando. Eso generó el malestar de varios ponentes, entre ellos Salcedo de La U y Héctor Chaparro del Partido Liberal.
Carrascal y Ramírez tuvieron que maniobrar para mantener los apoyos y concretar las firmas. Fue cuando lograron acercar al representante Quevedo, del Partido Conservador, para que los respaldara. Sin embargo, salió una fuerte competencia al proyecto: dos contrarreformas de La U y los liberales que serán debatidas en las próximas semanas junto a la propuesta del Gobierno, lo que indica que ambas bancadas no estarían de acuerdo con la propuesta del petrismo.
El ambiente en la plenaria de Cámara y en Senado es incierto y pocos congresistas se atreven a diagnosticar desde ya cuál pueda ser el futuro de las reformas y cómo será el trámite de los debates de las próximas semanas.
Los congresistas coinciden en que Velasco es un hombre de experiencia que se sabe mover en el Congreso, sin embargo, los tiempos y la falta de apoyos de los partidos no le juegan a favor y por eso tendrá que remar contra la corriente para sacar adelante los proyectos más importantes del Gobierno. Hasta ahora, la única victoria que ha tenido Velasco como ministro de la política es el Plan Nacional de Desarrollo.
Aunque la reforma a la salud es el proyecto que más ha avanzado, su discusión ha generado un trancón de las demás iniciativas que deberán cumplir un trámite similar, entre ellas la reforma laboral y pensional. Desde ya algunos plantean que el Gobierno deberá priorizar en cuál se enfocará para que salgan adelante y esperar a la próxima legislatura para continuar el debate, pero por ahora ese panorama es incierto.
