A tan solo 10 días de que los colombianos cumplan la primera de las citas electorales en las urnas este 2026, es clave tener claro qué es lo que se votará y cuáles son las modalidades que se usarán para que los electores puedan ejercer su derecho.
El 8 de marzo los colombianos regresarán a las urnas, esta vez, para elegir al nuevo Congreso de la República; es decir, a los senadores y a los representantes que tendrán la misión de salvaguardar las leyes del país durante las próximas cuatro legislaturas.
En esta oportunidad, los colombianos también podrán votar por las consultas interpartidistas con las que se definirán los candidatos que irán a la primera vuelta presidencial.

¿Qué es una lista cerrada y una lista de voto preferente o abierta?
Para votar al Senado y a la Cámara, es indispensable entender las diferencias entre las dos modalidades de las listas que se usan en Colombia: las listas cerradas y las abiertas de voto preferente. Es decir, en ambos tarjetones, dependiendo del partido, los sufragantes se encontrarán con una lista donde se vota solo por el partido político u otra en la que se deberá votar tanto por el partido como por el número del candidato específico al que se quiere apoyar.
Una lista cerrada es una en la que el ciudadano vota para sumarle a su colectividad de preferencia. Es decir, no vota por el nombre específico de un candidato, sino por todo el partido.

La colectividad, previamente, ya ha definido un orden cardinal (1, 2, 3, 4, 5, etc.) entre los candidatos y, de acuerdo con la cantidad de votos y el sistema de asignación de curules, se determina cuántos escaños obtendrá cada colectividad en el Senado y cuántos en la Cámara.
Por otro lado, una lista abierta o de voto preferente es aquella en la que el elector no vota solo por el partido, sino que puede escoger también a su candidato de preferencia. Así las cosas, en el tarjetón aparecerá el logo del partido y una lista en la que cada número representa a uno de los candidatos de esa colectividad. Ahí el elector deberá marcar el número que corresponda a su candidato.

En este sistema, el partido logrará el número de curules de acuerdo al total de votos alcanzados, pero el orden de qué candidatos entran o no determinará la cantidad individual de votos que obtenga cada uno de los candidatos.
¿Cómo se reparten las curules?
Para entenderlo en términos prácticos. La asignación de curules en Colombia no depende únicamente del número total de votos, sino de un procedimiento matemático que incluye tres elementos clave: el umbral, el cociente electoral y la cifra repartidora.
El primer filtro es el umbral, que corresponde al mínimo de votos que debe alcanzar una lista para poder entrar en la distribución de escaños. En el caso del Senado, ese piso equivale al 3 % de los votos válidos. Solo los partidos que superan ese porcentaje siguen en competencia; los demás quedan excluidos.

Una vez definidos los partidos que continúan, se aplica el sistema de cifra repartidora. Este consiste en tomar la votación de cada lista y dividirla entre 1, 2, 3, 4 y así sucesivamente entre el total de escaños disponibles.
Todos estos resultados se organizan de mayor a menor, como en una tabla general. El último número que logra entrar dentro del total de curules disponibles se convierte en la cifra repartidora.

A partir de ese valor, se determina cuántos escaños le corresponden a cada partido, según cuántas veces ese número cabe dentro de su votación total. De esta manera, entre más votos tenga una colectividad, más curules podrá obtener.
En la Cámara de Representantes el procedimiento también parte de un umbral, pero este se calcula de forma distinta cuando hay más de dos curules en juego. Allí se utiliza el cociente electoral, que resulta de dividir el total de votos válidos entre el número de escaños disponibles.

Por ejemplo, si se registran 1.000 votos para elegir 10 curules, el cociente será de 100. El umbral, en este caso, corresponde a la mitad de esa cifra, es decir, 50 votos.
Las listas que superen ese mínimo entran al reparto, y las curules se asignan de manera proporcional a la votación obtenida por cada una. Esto permite que la representación final refleje, lo más fielmente posible, el respaldo que recibió cada partido en las urnas.