SEMANA: ¿Cómo ve lo que está pasando en la campaña presidencial?
MARÍA ÁNGELA HOLGUÍN: Veo con preocupación lo que está pasando en las diferentes campañas; por el lado de la nuestra la veo con un gran sentido de responsabilidad. Hay demasiada polarización, demasiada agresividad verbal. Están centrándose en campañas de odio que buscan promover miedo contra el opositor. Las de los extremos han asumido un tono de controversia y de incentivar las divisiones; esto, a mi juicio, es muy irresponsable con el país. Yo veo más complejo el panorama; no es quién gane, es quién gobierne. Ojalá la gente se dé cuenta de que el país necesita una persona que no divida más; la política no debe ser un cuadrilátero, sino un terreno donde se busquen soluciones a los múltiples problemas que tenemos, y en el que se pueda debatir seria y tranquilamente. Precisamente por eso decidí acompañar a Sergio (Fajardo) un poco más activamente, porque en estas elecciones nos estamos jugando la estabilidad del país; puedo decir que, por lejos, son las más complicadas que hemos tenido en décadas. En Sergio veo una conversación pública más seria y un liderazgo que no contribuye al ruido; por el contrario, es un liderazgo que busca una Colombia unida, un liderazgo en el que se trabaje por y para todos los colombianos. Este país necesita reconciliarse. Sergio ha hecho una política distinta a lo largo de su carrera; no es la política tradicional de esos políticos tradicionales que prometen y prometen para lograr adeptos. Es de la escuela de Antanas Mockus, así llegó a la Alcaldía de Medellín y a la Gobernación de Antioquia.
SEMANA: Hay quienes aseguran que Sergio Fajardo no tiene opción, ¿qué les dice?
M.A.H.: Que están absolutamente equivocados. Decir que alguien no tiene opción basándose en encuestas o en el ruido del momento es confundir una fotografía con la historia completa. Las encuestas capturan un instante, no el desenlace. Y la política, como la vida, es dinámica, cambia, se mueve, y ojo: ¡sorprende! Este no es un partido que se defina en el minuto 10 ni en el entretiempo. Se define cuando suena el pitazo final. Cuando llegue la hora de contar los votos es donde realmente se sabe quién tenía opción y quién tenía razón.

SEMANA: Le han pedido a Sergio Fajardo que decline y se sume a Paloma Valencia. ¿Esto es posible?
M.A.H.: Antes de referirme específicamente a eso, quiero hablar de algo que está pasando; ahora, en esa línea, les ha dado por promover una narrativa fundamentada en lo que llaman el supuesto “voto útil”; me pregunto, ¿útil a qué? ¿A la polarización, a llevar el país más a los extremos? ¿A estar más divididos? Con el mal llamado “voto útil” le están pidiendo a la gente que no vote por quien verdaderamente cree; no es un voto a favor de una idea, sino en contra de alguien. Esto es convertir la democracia en una competencia de probabilidades y no de principios. El “voto útil” se alimenta del miedo y de las encuestas, no de las ideas. Se construye sobre la narrativa del “supuesto mal menor”. Votar por alguien en quien no creemos no es ser estratégico, es renunciar a los principios como ciudadanos, porque el voto verdaderamente útil es el que nos representa, el que nos impulsa las ideas que queremos ver crecer. Sergio tiene algo muy valioso en esta coyuntura: una manera de hacer política diferente, que está lejos de los extremos. Yo sí creo que hay un espacio importante para una propuesta seria, decente y responsable, y que mucha gente en Colombia está buscando justamente eso. Sergio Fajardo representa una opción propia, independiente, trabajadora y responsable con el país.
Ahora bien, respondiendo específicamente a su pregunta, lo he dicho en varios escenarios y lo reitero enfáticamente: quienes creen que él va a renunciar a lo que ha defendido toda su vida, no lo conocen. El centro no puede desaparecer ni disfrazarse; tiene que ser escuchado con voz propia.
SEMANA: Estamos en una campaña sin debates presidenciales, ¿esto afecta el voto informado?
M.A.H.: Es la falta de respeto más grande con los ciudadanos, como si fueran fichas que no piensan y no razonan sobre quién puede ser el mejor candidato para Colombia. El candidato progresista –que dice pensar en los ciudadanos más que los demás–, con su posición de no ir a debates, o querer debates amañados sin los candidatos de centro, demuestra que no es coherente con lo que pregona. Me pregunto, ¿a qué le tiene miedo? ¿O será que polarizar aún más al país es lo que le conviene? Adicionalmente, ningún candidato tiene el derecho de excluir a otros en ese ejercicio democrático. Los debates son importantes porque permiten contrastar ideas, temperamentos, equipos y formas de entender el país.

SEMANA: ¿Cuál sería su papel como primera dama?
M.A.H.: Estaría al lado de Sergio, lo acompañaría y lo apoyaría. Mi interés es aportar desde lo que conozco y lo que he visto en el marco de esta campaña: la voz de las mujeres y la ausencia de oportunidades en muchas zonas del país. Las mujeres son una inmensa mayoría, hay tantas mujeres solas, cabeza de familia, con un sinnúmero de responsabilidades, y tienen tantas cosas supremamente valiosas; son solidarias con otras mujeres; se ayudan sin recursos entre sí, eso es lo que más me ha impactado e interesado en estos meses en los que he estado recorriendo el país. Hay que ver el Estado cómo puede ayudarlas. Obviamente, apoyaré también desde mi experiencia en materia de relaciones internacionales. Colombia necesita menos discursos vacíos y más trabajo útil.
SEMANA: ¿Manejaría temas relacionados con las relaciones internacionales?
M.A.H.: No manejaría nada, ayudaría en lo que requieran él o la canciller, que es la responsable de la política exterior, y siempre bajo la dirección del presidente. Lo que sí puedo decir es que conozco ese campo y, por supuesto, podría aportar a volver a tener una política exterior seria y responsable con el país. Lo importante aquí es que en el gobierno de Sergio Fajardo volvería a tomarse en serio la política exterior, con profesionalismo, con respeto por la carrera diplomática, sin improvisación y, sobre todo, pensando en nuestros intereses nacionales y en servir a las y los colombianos en el exterior, que generan la mayor entrada de Colombia al PIB con las remesas.

SEMANA: Usted conoce muy bien el tema de las relaciones internacionales, ¿en qué se ha equivocado Petro?
M.A.H.: Más que detenerme en una lista de errores, diría que ha faltado consistencia, respeto por el servicio exterior y sentido institucional. La política internacional no se puede manejar por impulsos ni con desprecio por la experiencia acumulada del Estado. Colombia necesita una diplomacia profesional, estable y confiable. No estoy de acuerdo con la diplomacia de micrófono.
SEMANA: ¿Qué opina de todo lo que ha pasado con el tema de los pasaportes?
M.A.H.: Muy grave porque era un servicio que funcionaba perfectamente bien; logramos que se volviera más seguro y confiable, que era lo que exigían los países para que, por ejemplo, nos permitieran viajar sin exigencia de visado. No se puede tener un pasaporte que sea fácil de falsificar. El Gobierno matriculó de enemiga a la empresa que prestaba su servicio de manera impecable y el tema terminó convertido en una crisis que ha venido afectando a miles de ciudadanos.

SEMANA: ¿La calidad de los pasaportes podría afectar el ingreso de los colombianos al exterior?
M.A.H.: Claro que sí. Como le decía, cuando empezamos en el proceso de que nos quitaran las visas que se requerían para viajar a otros países, el requisito fundamental era tener un pasaporte seguro, que fuera imposible de falsificar dentro de unos estándares que hay establecidos a nivel internacional. Bajar ese nivel pone en riesgo la posibilidad de entrar a países sin necesidad de visa. Cualquier señal de desorden o de pérdida de estándares en un documento tan sensible puede afectar la confianza.
SEMANA: ¿Cómo ve el servicio diplomático actual?
M.A.H.: Veo a los miembros del servicio diplomático muy desmotivados. Colombia tiene gente muy valiosa en el servicio exterior que hace parte de la carrera diplomática, con experiencia y conocimiento; había gente muy dedicada en cargos administrativos que fueron retirados de forma masiva, sin justificación alguna, de la noche a la mañana; ellos eran un gran soporte para las embajadas y los consulados; los invito a que revisen a quiénes nombraron en esos cargos. Debilitar esa estructura, desprofesionalizarla y tratarla con desprecio es debilitar al Estado en un área fundamental, que es la representación de Colombia en el exterior.

SEMANA: El Gobierno Petro eliminó el inglés como requisito para cargos diplomáticos. ¿Qué opina?
M.A.H.: Si los funcionarios no tienen cómo comunicarse y garantizar una interlocución, pues realmente es como si Colombia no tuviera a nadie representándolo en el exterior. La profesionalización de la carrera diplomática fue una de las prioridades en mi cancillería. La diplomacia no se improvisa, y bajar los estándares no ayuda a servirle al país.
SEMANA: ¿Qué está pasando con Ecuador?
M.A.H.: Ha faltado trabajo conjunto para combatir el crimen organizado. El narcotráfico y la criminalidad tienen que combatirse entre los países que lo padecen, y esto es lo que no se ha hecho con el gobierno de Daniel Noboa –me imagino que tal vez por ser de distinta ideología política–. Ecuador es un vecino fundamental, y con los vecinos uno no puede actuar por impulsos porque cada acción tiene una reacción y es lo que hemos visto en los últimos meses; ¿En qué momento olvidamos que debe primar la seguridad de los dos países y el bienestar de sus ciudadanos? Tenemos que buscar alternativas para el tema de los aranceles. Para todo esto hay que reconstruir la confianza, cuidar la relación binacional y entender que los intereses del país están por encima de las coyunturas.

SEMANA: Con Venezuela, ¿cuáles son los retos para el próximo gobierno?
M.A.H.: Muchísimos: frontera, seguridad, migración, comercio, presencia de grupos ilegales y atención a millones de personas que viven una realidad binacional. Estamos frente a una nueva realidad venezolana, que es difícil de entender, pero es lo que los americanos decidieron instalar. Habrá que ver si Venezuela, bajo este modelo, mejora económicamente por el bien de su población. Lo que está claro es que se necesita una política seria, firme y realista, que nos implica trabajar a tres, como dice Sergio: Colombia, Venezuela y Estados Unidos. Colombia debe abogar por unas elecciones transparentes y ayudar en la recuperación democrática de Venezuela, en su reconstrucción social y financiera y en crear unas relaciones binacionales sólidas sobre la base de nuestro interés común.
SEMANA: ¿Con Estados Unidos?
M.A.H.: Seguirá siendo un socio fundamental para Colombia en comercio, inversión, cooperación y seguridad. Esa relación hay que manejarla con madurez, sin subordinación y de manera responsable. Un país serio cuida sus relaciones estratégicas con respeto y claridad. Nos unen muchos factores: más de 2 millones de colombianos están en Estados Unidos. La mitad de nuestras exportaciones van para allá y tenemos un interés común en la lucha contra el narcotráfico. Hay que reconstruir la relación bilateral con Estados Unidos, restablecer confianza compartida y reparar la agenda de cooperación.

SEMANA: Juan Daniel Oviedo dijo que tuvo una reunión con ustedes y que lo apoyaron, pero él está como fórmula de Paloma Valencia. ¿Oviedo llevará el voto del centro a esa candidatura?
M.A.H.: Juan Daniel estuvo una noche en nuestra casa cuando estaba empezando a recoger firmas; Sergio le dijo que le parecía bien que hiciera una campaña independiente. Ahora bien, mi comentario sobre Oviedo no es contra él; creo que el centro no puede estar representado por una persona cuya carrera pública la ha hecho con el Centro Democrático y que hoy se dice de centro; seguramente tiene ideas que se apartan de la derecha, pero que no son la expresión de un centro independiente. Yo respeto a Juan Daniel, pero el centro no se define por una sola persona ni por una adhesión de coyuntura. El centro tiene una identidad política, es difícil en este país mantenerse con coherencia en ese lugar y creo que Sergio lo ha hecho durante décadas.
SEMANA: Usted tiene una vida tranquila, pero se metió de frente en la campaña. ¿Por qué decidió hacerlo?
M.A.H.: Creo que en estas elecciones nos estamos jugando la estabilidad del país; por lejos son las más complicadas que hemos tenido en décadas. Decidí participar de una manera más activa porque me preocupa profundamente el país al que le dediqué 26 años como servidora pública. Me preocupa la polarización, la violencia verbal, la pérdida de respeto por las instituciones y la idea de que ahora todo vale. Creo sinceramente que Sergio puede ofrecer una forma distinta de gobernar: más seria, más tranquila y más respetuosa. Eso hoy vale la pena defenderlo.
SEMANA: ¿Cómo es él en la casa?
M.A.H.: Muy tranquilo, con un gran sentido del humor, estudioso y permanentemente conectado con lo que pasa en el país. Yo quisiera desconectarme un poco del día a día que es tan estresante, pero con él es poco fácil porque es demasiado comprometido. Es exactamente la misma persona que la gente ve en público: sencillo, tranquilo y entregado.
SEMANA: Usted es empresaria y Granate Organic es fruto del emprendimiento. ¿Cómo le ha ido con este tema?
M.A.H.: No es fácil, la comercialización de un producto que nace de cero es muy compleja. Tenemos días a veces de mucho entusiasmo, y a veces con ganas de tirar la toalla, pero ha sido una experiencia muy enriquecedora. Emprender le enseña a uno disciplina, paciencia, administración, riesgo y contacto con la realidad cotidiana. También le permite entender mejor lo difícil que es sacar adelante un proyecto en Colombia. Siempre pienso que debería haber una entidad que apoye a los emprendedores, y no me refiero a que apoye con plata, sino con el proceso.
SEMANA: ¿Sergio Fajardo usa los productos que vende?
M.A.H.: Sí, claro, y los usa no por obligación; le gustan mucho. Ahí sí no hay discusión. Además, le sientan.
SEMANA: ¿Prefiere Boyacá o la Casa de Nariño?
M.A.H.: Estamos en un municipio que se llama Sáchica; es lindo, me gusta su clima y me encanta estar ahí. Pero si los colombianos eligen a Sergio, la Casa de Nariño será el lugar desde donde trabajaremos con toda la seriedad.
