Elecciones

Un día de campaña con Sergio Fajardo, el matemático que por tercera vez busca llegar a la Presidencia

Sergio Fajardo se mantiene firme en su aspiración presidencial, aunque los números juegan en su contra. El candidato apuesta por convencer a los indecisos.

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25 de abril de 2026 a las 12:28 a. m.
Sergio Fajardo apuesta a entrar a la segunda vuelta presidencial, a pesar de lo que dicen las encuestas, a las cuales no le presta atención.
Sergio Fajardo apuesta a entrar a la segunda vuelta presidencial, a pesar de lo que dicen las encuestas, a las cuales no le presta atención. Foto: SEMANA

Sergio Fajardo estudia un documento con información sobre el Eje Cafetero mientras viaja por la carretera que conecta a Pereira con Manizales. Son las 6:15 de la mañana y ya lleva más de dos horas despierto, leyendo y viendo noticias para preparar un día de reuniones y volanteo, porque a él no le gusta llegar a una ciudad a improvisar; mucho menos que le preparen un guion con lo que debe decir en cada encuentro, porque de sus tiempos como maestro universitario le quedó el gusto de pensar sus propios discursos.

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Ser profesor a veces le ha jugado en contra. Mientras que en las aulas la vida se programa, en política todo sucede con rapidez, por lo que los planes terminan cambiando. Sucedió en 2018 cuando quedó a 200.000 votos de pasar a la segunda vuelta; también en 2022 al ubicarse de cuarto en la elección presidencial, y para 2026 mantiene la esperanza, aunque las encuestas le vaticinan un porcentaje de intención de voto con el que podría no pasar el umbral para la reposición.

Es matemático y decidió no hacerles caso a esos números. “Hay encuestas de todo tipo y no peleo con ellas aunque tenga dudas sobre su muestra. Estamos en cuarta posición, es un camino largo, estrecho y empinado y nos enfrentamos al obstáculo de que nos quieren sacar”, afirma. Lo han invitado a retirarse de la contienda para apoyar a Paloma Valencia y evitar que alguno de los extremos gane la Casa de Nariño; sin embargo, insiste en que va hasta el final.

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El trayecto para llegar al 31 de mayo es tan elevado como los puertos de montaña que recorría cuando practicaba ciclismo de ruta y subía el Alto de Patios en menos de 25 minutos. Ya no rueda en carretera porque extremó sus medidas de seguridad tras una caída que sufrió en 2024, y la bici se convirtió en un tema delicado entre sus seres queridos desde que la hermana de su pareja falleció en un accidente. Pero la costumbre de rodar en simulador lo mantiene en forma a sus casi 70 años.

El candidato presidencial siempre pregunta el porqué de las cosas, le exige a su equipo tener en cuenta a las mujeres para cada uno de los planes de país que plantean y parece no agotarse, aunque lleva varios meses con solo cinco horas de sueño al día y recorridos semanales por los territorios. “No hay tiempo para cansarse. Esa palabra no puede entrar”, dice. Es tan activo que le gusta que quienes viajan en el carro junto a él estén despiertos; enciende la radio para mantenerse informado y, en momentos de cansancio, pone música clásica para retomar la compostura.

Sergio Fajardo repartiendo volantes en medio de su campaña a presidente.
Sergio Fajardo repartiendo volantes en medio de su campaña a presidente. Foto: SEMANA

Una escoba y el Nilo

Su primer punto en la agenda es un desayuno con políticos de Manizales en el que participan figuras que no precisamente son de su partido, Dignidad y Compromiso, pero que están montadas en el tren de su campaña. Anota cada punto: las dificultades en la infraestructura del aeropuerto de la capital de Caldas, los altos costos que deben asumir los cafeteros por el cobro de peajes en las Autopistas del Café, los interrogantes que quedaron en la ciudadanía sobre quienes fueron alcaldes y uno de los temas que más le preocupa, la educación.

Aunque no perdona el postre del almuerzo, en el desayuno esquiva el chocolate para cambiarlo por uno de sus cinco tintos del día y, tras ese encuentro, emprende su segunda cita y tal vez la más importante para sumar votos: el volanteo. Cuando camina por las calles manizalitas, parece estar jugando de local, en Medellín, con desconocidos que se acercan a saludarlo, pedirle una fotografía o hablarle de los casos de corrupción, el mal que él quiere barrer y por el que eligió una escoba como símbolo de campaña. Ese fue el mismo emblema que utilizó Regina 11 en su movimiento metapolítico de la década del setenta.

Edna Bonilla, fórmula vicepresidencial de Sergio Fajardo, habla por primera vez del incidente en su casa: “Volvieron”

Fajardo no desaprovecha ningún saludo para presentar a su fórmula vicepresidencial, Edna Bonilla, una reputada académica que fue secretaria de Educación en Bogotá en la administración de Claudia López, pero que apenas se hace conocer en el ámbito nacional. Su reto es, también, posicionarla ante la opinión pública. Si bien la figura de Bonilla hace que lo relacionen con la exalcaldesa, él evita toda conversación sobre la también candidata presidencial.

Edna Bonilla, fórmula vicepresidencial de Sergio Fajardo. Es profesora universitaria y fue secretaria de Educación de Bogotá en la era de Claudia López.
Edna Bonilla, fórmula vicepresidencial de Sergio Fajardo. Es profesora universitaria y fue secretaria de Educación de Bogotá en la era de Claudia López. Foto: GUILLERMO TORRES-SEMANA

Bonilla y Fajardo se encuentran con estudiantes frente a un colegio para hablar de sus propuestas para la educación. La entrevista sucede en un parque lleno de pupitres, que los candidatos y asistentes usan como asientos y que asemeja los días que ambos pasaron en las aulas. Aunque no hay una sola silla vacía, quienes lo acompañaron en sus campañas de 2022 y 2018 reconocen que para entonces el parque habría estado a reventar. Otros ocho y cuatro años después, la fotografía cambió, pero no pierde la esperanza.

De regreso a la camioneta, conversa sobre su familia. Su hija, Mariana, una bióloga que estudia un doctorado en Estados Unidos, y su hijo, Alejandro, un matemático como él, que le dio a la luz de sus ojos: su nieta, Helena, de 7 años. Cuando se le pregunta si quiere más nietos, reconoce que la decisión está en sus hijos, muestra las fotografías de Helena y cuenta que de cumpleaños le regaló una edición especial de Alicia en el país de las maravillas y otra de Matilda, porque le está enseñando que la lectura es el mejor camino para abrirse al mundo.

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También habla sobre su pareja, la excanciller María Ángela Holguín, quien por primera vez salió a hacer política a su lado. Sus días de descanso los pasa junto con Holguín en una finca en Boyacá. Allí tienen un perro llamado Nilo, como el río, y cultivos de granadas, que él mismo cosecha porque esa es una de las frutas favoritas de ella.

Es la tercera elección en la que Sergio Fajardo espera llegar a la Presidencia de la República. Su cumpleaños número 70 será el mismo fin de semana en el que Colombia celebrará la segunda vuelta presidencial.
Es la tercera elección en la que Sergio Fajardo espera llegar a la Presidencia de la República. Su cumpleaños número 70 será el mismo fin de semana en el que Colombia celebrará la segunda vuelta presidencial. Foto: SEMANA

¿La vencida?

El candidato ilustra la política como una espuma que sube y baja, como la favorabilidad en las encuestas, hasta que llega una chispa que lo cambia todo. Está convencido de que esa centella de luz no llegará en los extremos que representan la polarización, Abelardo de la Espriella o Iván Cepeda, sino en una opción de centro. Y argumenta que en 2002 Álvaro Uribe, dos veces presidente, no superaba ni el 2 por ciento de intención de voto en los sondeos.

Mientras Fajardo camina por el parque Caldas, está rodeado de diez escoltas que se mantienen a un paso de distancia de él. Son tantos que cada persona que se acerca a saludarlo debe esquivar a uno de los guardas llamados a proteger su vida para poder estrechar sus manos. El pasado domingo, cuando De la Espriella y Valencia denunciaron amenazas de muerte, el Gobierno lo contactó para reforzarle el esquema de seguridad. Ahora está más rodeado que nunca.

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Su coordinador político, Martín Rivera, exconcejal de Bogotá, recuerda que en 2017 lo recogía en el aeropuerto El Dorado en su carro Nissan March color naranja. Para entonces no usaba esquemas, tampoco grandes camionetas, y bromeaba diciéndole a Rivera: “Si usted quiere llamar la atención, tenga escoltas”. Las condiciones de la política en Colombia cambiaron tanto que ahora él tiene que andar con una caravana de cinco vehículos, entre camionetas blindadas, una moto con policías y una ambulancia, así no se sienta cómodo con el despliegue de seguridad.

"Estamos en cuarta posición, es un camino largo, estrecho y empinado y nos enfrentamos al obstáculo de que nos quieren sacar”, dice Sergio Fajardo.
"Estamos en cuarta posición, es un camino largo, estrecho y empinado y nos enfrentamos al obstáculo de que nos quieren sacar”, dice Sergio Fajardo. Foto: SEMANA

En conversaciones entre paisas, deja claro que es hincha del Deportivo Independiente Medellín. La última vez que estuvo en el Atanasio Girardot fue para una final del DIM contra el Junior, y a su equipo también fue a verlo a El Campín para un partido contra Millonarios en el que los golearon 5-0. Ese día, recuerda entre risas, todos lo miraban en la tribuna. Ahora Fajardo vuelve a medirse en la cancha electoral pese a los números.

La campaña de 2018, dice él, fue la de la alegría; la de 2022, la de la amargura; y en 2026 está corriendo la de la resiliencia. Es el tercer intento y, para cerrar su recorrido, le pregunto por su futuro político. “¿Si no es ya?”, le digo. “Si no es ya… no fue ya”, responde.