El presidente electo de Colombia, Abelardo De La Espriella, anticipó el desmonte de la paz total de Gustavo Petro. Este jueves, 25 de junio, el Tigre envió un mensaje contundente a los grupos armados para que se sometan a la justicia. De hecho, anunció un plazo de 30 días para que se entreguen a las autoridades o sientan el peso del Estado.
“A esas personas que están al margen de la ley, un mensaje categórico: disponen de un mes para entrar en razón y organizar su sometimiento al Estado de derecho. En mi gobierno no habrá ofertas generosas, ni concesiones inaceptables, como la que recibieron del régimen que está llegando a su fin. La convivencia del actual Gobierno con el crimen organizado es asqueante y vergonzosa”, dijo.

El anuncio, aunque no resulta sorpresivo porque fue una de sus principales promesas a los electores, anticipó el desmonte de la política de paz del actual mandatario.
El consejero comisionado para la paz, Otty Patiño, guarda silencio frente al tema y, según sus colaboradores más cercanos, prepara los informes de empalme que le presentará en los próximos días al equipo designado por De La Espriella.
No se descarta que Patiño recomiende la continuidad de las mesas y destaque los avances en algunas de las negociaciones de paz. No obstante, la paz total, como política de Estado, entró en coma y tiene un pronóstico reservado. Quizás tenga las horas contadas.
El exministro Fabio Valencia Cossio le reconoció a SEMANA que no ve a Calarcá Córdoba desde hace un año en la mesa de negociación, porque el jefe guerrillero está enfrentado a muerte con Iván Mordisco, líder de las otras disidencias de las Farc. Y, como si fuera poco, recordó que Calarcá siempre ha sostenido que no firmará un acuerdo de paz con Gustavo Petro ni entregará las armas.

Calarcá no se ha pronunciado tras el anuncio de De La Espriella. Tampoco lo ha hecho el Frente 33 de las Farc, que opera en Norte de Santander, en la región del Catatumbo, y que hace parte de la mesa de negociación.
Con ese grupo se había pactado recientemente una zona de ubicación temporal en zona rural de Tibú. El lugar está listo, pero los guerrilleros no han llegado.
Como si fuera poco, el Clan del Golfo dejó esperando al Gobierno de Gustavo Petro. Aunque se había comprometido a trasladarse a una zona temporal, este jueves, 25 de junio, fecha prevista para hacerlo, no cumplió con el traslado.
La Consejería de Paz expidió un comunicado este jueves en el que manifestó que el Clan del Golfo mantiene su voluntad de paz y de cumplimiento de los compromisos suscritos en la ciudad de Doha. Además, reconoció que la zona de ubicación temporal en Tierralta, Córdoba, “no cuenta aún con las condiciones establecidas en la ley y, por tal razón, no se realizará su desarrollo en la fecha prevista del 25 de junio de 2026″.

Como si fuera poco, la Coordinadora del Pacífico, que agrupa a la Segunda Marquetalia y a los Comandos de Frontera, tiene concentrados a 100 hombres armados en las profundidades de Putumayo. Sin embargo, a juicio de personas que conocen a esos grupos armados, no está reunida la totalidad de la organización guerrillera. Además, algunas acciones judiciales buscan frenar los avances de esa concentración.
Las cosas no parecen marchar bien para el Gobierno de Gustavo Petro y, tras el anuncio de Abelardo De La Espriella, el panorama no luce más favorable.
Lo más probable es que, después de lo anunciado por el presidente electo, los grupos armados permanezcan en el monte. Al fin y al cabo, siempre han insistido en que no se someterán a la justicia.

