Política

Expertos responden si las elecciones están blindadas: “El mayor riesgo es el voto desinformado”

Los profesores de la Universidad de la Sabana, Sergio Morales y Juan Nicolás Garzón, analizan las garantías del sistema electoral y advierten sobre los mayores riesgos para las presidenciales.

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29 de mayo de 2026 a las 3:00 p. m.
Los votos de los ciudadanos quedan registrados en las tres copias de los formularios E-14.
Los votos de los ciudadanos quedan registrados en las tres copias de los formularios E-14. Foto: Liliana Rincón

SEMANA: En medio de las elecciones presidenciales de 2026, el presidente Gustavo Petro y militantes del Pacto Histórico han advertido sobre un posible fraude electoral. ¿Colombia está en riesgo de un fraude en las elecciones?

Sergio Morales (S. M.): El riesgo mayor no es el fraude técnico, sino el voto desinformado y emocional, que refleja estados de ánimo y no mandatos ciudadanos. A eso se suma la propaganda ilegal el día de las elecciones, difícil de controlar en redes sociales, donde la Registraduría no tiene jurisdicción real. Más dañina aún es la coacción institucional o empresarial sobre el voto, porque opera en silencio y sin trazabilidad. Las denuncias de fraude sin pruebas, como las recurrentes del Pacto Histórico, erosionan la confianza en las únicas instituciones disponibles. Que en 2022 hicieran las mismas advertencias y ganaran muestra que ese discurso funciona como estrategia de movilización, no como diagnóstico real.

SEMANA: Esos rumores de “fraude” suscitaron medidas especiales por parte de la Registraduría y el Consejo Nacional Electoral para dar confianza en el proceso. ¿Las medidas tomadas por esas instituciones son suficientes para la credibilidad de los electores?

S. M.: Las medidas son sólidas para el proceso formal. Tenemos biometría ampliada, digitalización de las actas E-14 y misiones internacionales; son avances concretos. El problema es que su perímetro no cubre los factores externos al día de votación. Colombia llega a esta elección en un pico de violencia inédito desde antes del acuerdo de paz. En esos territorios el control lo ejercen grupos armados y la libertad del voto es nominal. Ningún protocolo electoral resuelve eso; las instituciones solo pueden documentarlo y no normalizar la ausencia del Estado como un dato técnico más.

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SEMANA: ¿Los votos están bien custodiados?

S. M.: El sistema tiene tres capas que se refuerzan: el Ejército custodia el material, los testigos de partido vigilan mesa por mesa y fotografían el E-14, y los observadores internacionales documentan con peso diplomático. La misión de la Unión Europea aporta más de 200 observadores de 22 nacionalidades. El papel no se puede hackear. El punto vulnerable sigue siendo la digitación y transmisión al software, donde han ocurrido los errores. La digitalización pública de las actas es el mecanismo más poderoso porque convierte a cualquier ciudadano en auditor potencial. Entre más ojos sobre los E-14, menor el margen para que un error, intencional o no, pase sin ser detectado.

“Los riesgos más grandes son por la violencia”

SEMANA: El voto en Colombia es manual. Por ese motivo queda registro de cada tarjetón y de los tres formularios E-14 que diligencian los jurados de votación. Luego esa información se sistematiza en software electoral. Con ese proceso, ¿los votos están bien custodiados?

Juan Nicolás Garzón (J. G.): Los votos están bien custodiados y toda la cadena en el proceso electoral tiene garantías, seguimiento y sistemas que así lo atestiguan. Ahora, no porque se trate de un sistema manual podemos suponer automáticamente que es más vulnerable. Lo importante es la forma en la que todo el proceso se lleva a cabo.

Sin embargo, sí toca mencionar que, más allá del fraude, existen riesgos a que el proceso se vea alterado por circunstancias como la violencia en ciertas zonas del país. No obstante, en varias oportunidades ha habido una respuesta institucional rápida para reponer el material electoral que se pierde, que se daña, que no puede llevarse hasta los sitios. Hay lugares donde esos procesos son más complejos y difíciles de seguir, pero el grueso de las elecciones, la inmensa mayoría del proceso, es un proceso transparente.

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SEMANA: ¿Cuáles son los riesgos que enfrenta Colombia con esta elección presidencial, especialmente para la jornada de votación y los días posteriores?

J. G.: Los riesgos grandes del proceso tienen que ver con el tema de la violencia extendida a lo largo y ancho del país y la presencia de grupos armados.

Ahora, no considero que exista un riesgo mayúsculo, salvo que por alguna razón, las autoridades no den un parte de tranquilidad, sino que terminen incitando a la gente o que los mismos candidatos, los más visibles, cuestionen el proceso, hagan llamamientos a desconocerlo. Por supuesto, eso es un riesgo que generaría, después de las elecciones, problemas.

SEMANA: No se pueden olvidar los casos de los 500.000 votos que no aparecían del Pacto Histórico en 2022 y el caso del Partido Mira en 2014. ¿Cree que ese escenario puede repetirse o ya se tomaron las medidas necesarias para evitarlo?

J. G.: Sí, ese caso puede ocurrir, pero, por el contrario, demuestra la robustez del sistema, porque en efecto muestra que en ese preconteo, que en esos primeros resultados hubo una serie de votos que desaparecieron, pero producto del seguimiento, de los testigos, del proceso judicial de escrutinio, esos votos aparecieron.

No son el resultado de una marcha o de una protesta que se llevó a las calles y una acusación general a que el proceso estaba viciado o era fraudulento, sino, por el contrario, a que operaron los mecanismos para verificar que los votos efectivamente quedaran bien contados. Entonces, sí puede volver a pasar, pero lo importante en ese sentido es que operen todos los mecanismos que permiten que los votos al final queden bien contabilizados.