Un estudio publicado por la Universidad del Rosario y la Fundación Karisma dejó claro que la violencia política digital contra las mujeres que aspiran a cargos públicos es uno de los principales riesgos para la democracia.
La pesquisa se centró en el análisis de discursos en plataformas digitales contra las mujeres candidatas al Senado y a la Cámara en el marco de las elecciones legislativas en las que los colombianos eligieron al nuevo Congreso.

Los investigadores advirtieron que la violencia política “no es un fenómeno aislado, accidental ni meramente expresivo”. Por el contrario, señalan que esta se ha convertido en una práctica estructural con la que internautas buscan “disciplinar, deslegitimar, silenciar o expulsar a las mujeres de la esfera pública”.
Los investigadores llegaron a esa conclusión tras el análisis de más de 59.000 comentarios provenientes, principalmente, de X y YouTube que se publicaron entre diciembre de 2025 y febrero de 2026 sobre las candidatas con mayor visibilidad digital.

Las mujeres con más visibilidad en redes fueron las que recibieron más comentarios negativos. Las conversaciones, además, giran en torno a la polarización nacional, la confrontación ideológica y la figura presidencial, y no alrededor de las propuestas que ellas presentaron en medio del debate electoral.
“Las candidatas asociadas a sectores de derecha tienden a recibir ataques más sexualizados y centrados en el cuerpo, la moral o la respetabilidad, mientras que las vinculadas a sectores de izquierda enfrentan agresiones que combinan violencia de género con acusaciones ideológicas, señalamientos de traición o subordinación política”, se detalla en el documento resultado de esa investigación.

Aunque los ataques contra las mujeres en política tienen diferentes tintes según el sector político al que pertenecen, esa pesquisa sostiene que hay una misoginia transversal que atraviesa diferentes sectores.
El estudio señala que las candidatas Laura Daniela Beltrán (Pacto Histórico), Julia Correa Nuttin (Centro Democrático) y Lina María Garrido Martín (Cambio Radical) fueron las que recibieron mayores niveles de agresión.
