Luis Enrique Rojas, expresidente de Hocol, criticó duramente la pasada administración de la estatal petrolera y planteó tres medidas para recuperar la empresa.
De acuerdo con Rojas, en Ecopetrol hubo “políticas retrógradas” y señaló que “Colombia no puede seguir dependiendo de loterías”.
“Los buenos resultados de Ecopetrol no deben estar sujetos únicamente a coyunturas externas como el cierre del canal de Ormuz. Se requiere tecnicismo y pragmatismo de manera simultánea. Solo cuando exista determinación en ambos aspectos, el milagro se materializará”, manifestó el expresidente de Hocol.
Y agregó que la “era de Roa ha estado marcada por políticas inviables e imprácticas, así como por la tendencia a justificar cualquier resultado con los azares”.
“Lo bueno se atribuye a la gestión; lo malo, se considera ajeno a ella. En un mundo gobernado por ese criterio, no existe ni tecnicismo ni pragmatismo, sino más bien una ‘chismo-cracia’”, criticó el ingeniero.
Ante este panorama, Rojas propone tres grandes medidas para evitar el declive de Ecopetrol durante el próximo Gobierno.
La primera consiste en “desmitificar el fracking” y perforar cuanto antes el primer pozo no convencional.
A su juicio, Colombia no necesita proyectos piloto, pues la experiencia acumulada en cerca de 200.000 pozos perforados en el mundo ofrece suficiente información técnica.
“En Colombia debemos iniciar de inmediato a perforar pozos de fracking; no hay necesidad de pilotos”, afirmó.
La segunda medida apunta a flexibilizar los contratos y las licencias, además de rotar el portafolio de Ecopetrol.
Rojas afirmó que la empresa tiene una estructura de costos “pesada”, que dificulta el desarrollo de proyectos pequeños, y propuso contratos de producción incremental para reactivar campos improductivos o marginales.
Según el expresidente de Hocol, esto permitiría tener “una menor porción de pizza, pero mucha más pizza”.
Finalmente, pidió concentrarse en el retorno del capital y el costo de levantamiento, dos indicadores que, según él, “siguen deteriorándose”.

Explicó que un elevado costo de extracción puede acortar la vida económica de los pozos y reducir las reservas, mientras que un retorno cercano al costo de capital podría obligar a desincorporarlas, especialmente cuando el límite de endeudamiento está “cada vez más ajustado”.
Rojas advirtió que la falta de decisiones técnicas y pragmáticas puede provocar desabastecimiento de gas y derivar en “un impacto económico sin precedentes”, problemas de salud pública y mayor contaminación.
