La salida del expresidente encargado de Ecopetrol Juan Carlos Hurtado generó gran revuelo tras el audio en el que se escucha supuestamente a Hurtado conversando con el catalán Manel Grau y con alguien denominado Víctor, a quien no se ha identificado plenamente, sobre puestos en la empresa estatal y movimientos internos dentro de la compañía, incluso del mismo Hurtado. En una parte, el exdirectivo reconocería que llegó a la entidad gracias a la gestión del catalán. “Sí. Si no, no estuviera acá”, dice la voz con la que se le identifica al expresidente de la petrolera. Él respondió que su llegada fue a través de un proceso regular por gestión humana.

SEMANA conoció nuevos detalles del ascenso de Hurtado y varias movidas que se habrían dado mientras el expresidente encargado estuvo al frente de la petrolera en importantes cargos y de personas cercanas a su círculo que también habrían logrado ascender junto a él; además de negocios de gran magnitud en el país que generan dudas por la manera en la que se han llevado a cabo y el impacto que tendrían.

Uno de los hechos que más llamó la atención de la salida de Hurtado es que, a pesar del escándalo por los audios de Papá Pitufo, se informó de parte de la empresa estatal que salía “por mutuo acuerdo” y que le fue otorgado un “plan de retiro” que estaba aprobado desde julio de 2026. El comunicado fue publicado dos días después de las revelaciones de El Tiempo.
El plan de retiro incluiría, según fuentes enteradas de ese proceso, el pago de seguridad social (salud y pensión) hasta que logre la edad de jubilación, un auxilio educativo para sus hijos hasta ese momento y un porcentaje muy representativo de su salario.
Ascensos y nombramientos
Hurtado había hecho una carrera destacada en Ecopetrol. Según su misma trayectoria publicada en la red social LinkedIn, contrastada con fuentes de la entidad, el expresidente de la compañía comenzó como profesional del área eléctrica en 1997 y fue ascendiendo posiciones hasta llegar a ser gerente en 2015 y, a los cuatro años, salió de la empresa tras 22 años de estar allí. Luego, trabajó un tiempo como independiente y llegó a ser vicepresidente técnico de la Transportadora de Gas Internacional (TGI), que pertenece al Grupo Energía Bogotá (GEB), entre los años 2020 y 2024.

Después volvió a Ecopetrol como vicepresidente de Filiales y Activos con socios de Ecopetrol y, posteriormente, fue ascendiendo por las distintas vicepresidencias, pasando por Upstream, que luego se llamó Vicepresidencia de Exploración, Desarrollo y Producción, ascendió a la Vicepresidencia Ejecutiva de Hidrocarburos y llegó a la Presidencia como encargado tras la salida de Ricardo Roa, todo en alrededor de dos años.
Uno de los hechos que más llama la atención es que, mientras se daba su prominente ascenso, una persona cercana a él desde que eran unos jóvenes ingenieros también fue escalando en los puestos en los que él estaba.

Se trata de Carlos Mauricio Ávila Saldarriaga, quien hasta hace poco era el encargado de la Vicepresidencia Ejecutiva de Hidrocarburos, la dependencia en la que también estuvo su amigo Hurtado.
La trazabilidad es la siguiente: en mayo de 2024, Hurtado llegó a la Vicepresidencia de Filiales y Activos con socios y en octubre de ese año Ávila reemplazó a Hurtado en ese cargo, mientras que él asumió en esa fecha la vicepresidencia Upstream.
Hurtado estuvo allí hasta noviembre de 2025, cuando pasó a la Vicepresidencia Ejecutiva de Hidrocarburos. Y en diciembre de ese mismo año, es decir, algunas semanas después de ese movimiento, Ávila fue nombrado vicepresidente de Exploración, Desarrollo y Producción, el cargo en el que estaba Hurtado.
En abril de 2026, Hurtado pasó de la Vicepresidencia Ejecutiva de Hidrocarburos a la Presidencia de Ecopetrol como encargado tras la salida de Ricardo Roa, mientras que Ávila llegó a ser vicepresidente encargado de Hidrocarburos en esa misma fecha. Es decir, mientras Hurtado iba escalando en las tres vicepresidencias, Ávila iba llegando a la que él dejaba con días o semanas de diferencia.
Un hecho adicional que llama la atención es que el hermano de Hurtado, Holmer Samir Hurtado Parra, trabaja en la petrolera como ingeniero de confiabilidad e integridad del Departamento O&M Energía, adscrito a la Gerencia de Proyectos de Energías para la Transición.
Brava Brasil
Un tema que ya empieza a generar preocupación y que se dio cuando Hurtado estaba al frente de la compañía, en agosto de 2026, fue la adquisición del 51 por ciento de Brava Energia S. A. por cerca de 1.200 millones de dólares a través de Ecopetrol Investimentos do Brasil Ltda., para realizar operaciones de exploración y producción de petróleo y gas, tanto en tierra como en aguas marinas, además de actividades de transporte y refinación.

En el anuncio hecho por Ecopetrol, la movida se calificó como “uno de los hitos más relevantes en la estrategia de crecimiento, fortalecimiento y diversificación del portafolio del Grupo Ecopetrol en los últimos años” y se anunció con bombos y platillos; sin embargo, el negocio ya empieza a generar interrogantes en ese país, información que no ha tenido la suficiente relevancia en Colombia.
En septiembre, es decir, un mes después de la adquisición, se conoció que se habría incumplido la venta de 11 concesiones por 15 millones de dólares. Brava Energía fue notificada por Azevedo e Travassos Petróleo S. A., una productora de petróleo y gas brasileña, de que Brava le habría incumplido esa venta. Por su parte, Brava argumentó que la terminación se produjo por el vencimiento de la fecha límite acordada contractualmente y que esto no afectaría la operación, pero sin duda se trata de un lío en el que Ecopetrol entró tras la adquisición de estas acciones y que podría poner en riesgo millonarios recursos del país y de los colombianos.
Fiscalía requirió a Hocol
Otra de las dudas tiene que ver con Hocol, una filial de Ecopetrol que estuvo a cargo de Luis Eduardo Parra, un exmilitante del M-19 y quien tuvo quejas de supuesto acoso laboral dentro de la empresa, también denunciadas por este medio.

SEMANA conoció que la Dirección Especializada contra la Corrupción de la Fiscalía adelanta investigaciones por los delitos de tráfico de influencias de servidor público y contrato sin cumplimiento de requisitos legales en Hocol y ya ha solicitado información relacionada con la conexión de la unidad flotante de almacenamiento y regasificación FSRU a la línea Chuchupa B-Ballena, que fue suscrita este año con la Transportadora de Gas Internacional (TGI).
La magnitud del proyecto es tal que, cuando se anunció, se dijo que es una de las apuestas más importantes para garantizar el suministro de gas a gran parte del país y prevenir un posible desabastecimiento de este recurso para 2027.
SEMANA consultó a Ecopetrol, a Hurtado, a Ávila, a Holmer Hurtado, a Parra y a TGI para conocer sus versiones de estos hechos. Hurtado afirmó que el plan de retiro se aplica a funcionarios con más de 20 años de antigüedad. Aunque reconoció que conoce a Ávila desde hace más de 30 años, negó haber influido en su ascenso y en el de su hermano. Sobre Brava Brasil dijo que el negocio comenzó desde el año pasado y tuvo los estudios necesarios.
Holmer Hurtado dijo que no hay dependencia o relación alguna entre su cargo y el de su hermano, pues él está hace 17 años en la compañía.

Parra, por su parte, aseguró que todo el proceso con TGI se hizo de manera transparente. “Ese convenio fue firmado por dos empresas del Estado donde no hay posibilidades, ni el menor viso, de que vaya a haber algo contra la ética o contra la moralidad administrativa o asuntos de corrupción”, afirmó.
Finalmente, TGI respondió que no tienen conocimiento de estas investigaciones. “Ni la empresa ni ninguno de sus colaboradores ha sido requerido por la Fiscalía en relación con el asunto. La compañía ha venido adelantando el proyecto bajo los procedimientos y estándares técnicos, jurídicos y de gobierno corporativo que nos regulan, con el fin de llegar a la etapa de sanción de inversión, y a la fecha no se han identificado irregularidades que generen alertas frente a su desarrollo”, concluyó.
