SEMANA: ¿Cómo ha visto la gestión de Abelardo De La Espriella en estos dos meses?
Sergio Araújo: El presidente ha desplegado una dinámica y un liderazgo sin precedentes. Eso ha generado una sensación de optimismo que le ha dado un gran impulso a la inversión y ha devuelto la tranquilidad de que estamos con alguien serio al mando. La administración anterior fue un desgobierno en el que todo estuvo al garete. Con este presidente, los colombianos han entendido que hay un doliente y responsable que no está dispuesto a que se le salgan las cosas de las manos. Lo suyo es el control y la microverificación de errores que se corrigen y resultados que se producen apenas surge el problema.


SEMANA: Claro. Generalmente, el balance se hace en los primeros 100 días de gobierno, pero todo se anticipó…
S.A.: El terremoto fue una oportunidad para que Colombia entendiera bien a quién había elegido. Hasta el día de su posesión, había una gran incógnita, para la mayoría de la gente, sobre cuál sería el tipo de liderazgo del nuevo presidente. La tragedia de tantos colombianos fue la pista de aterrizaje de una manera inédita de propiciar soluciones y atención desde el Gobierno. Incluso los peores detractores quedaron perplejos ante el dinamismo del presidente y del equipo de gobierno, forzado a seguirle el ritmo desenfrenado al mandatario. Hasta la fecha, el balance que se puede hacer en estos dos meses es sobre la atención a la contingencia y la catástrofe, y en eso, desde los mandatarios hasta la gente, le van dando un cinco aclamado.
SEMANA: ¿Tendrá futuro el relacionamiento del Gobierno con el Congreso?
S.A.: La relación con el Congreso es mucho más compleja de lo que el Gobierno presagiaba. Además, las heridas que se causaron en campaña entre colectividades de ideologías similares cobraron en esa primera refriega una baja simbólica al perder la presidencia de Alfredo Deluque. Pero eso fue rápidamente corregido, porque el Gobierno viene trabajando muy bien con Honorio Henríquez, no solamente porque es un parlamentario curtido, sino porque, además, es la voluntad mayoritaria del Centro Democrático, salvo una o dos excepciones. El presidente y su ministro del Interior también mostraron que tienen cintura y asimilaron la realidad sin costo y hasta con beneficio para el Gobierno. Ahora, una parte de los parlamentarios sigue con la boca abierta, esperando que el Gobierno entregue algo a cambio del respaldo, pero yo conozco al presidente y sé que van a tener que adaptarse a un nuevo modelo porque este Tigre no va a ceder terreno en eso. El Congreso, en general, tendrá que madurar frente al concepto de democracia. Tendrá que sustituirse por fin el esquema clientelista y retributivo que ha imperado más de 100 años. Creo que este sistema tiene los días contados. Eso es, en gran parte, lo que significa “cambiar la política para siempre”.

SEMANA: ¿Le gusta el gabinete?
S.A.: Me gusta, me parece que hay excelentes ministros, aunque ya reconozco uno o dos que creo que tendrán corto vuelo. No por malos, sino porque no les veo la capacidad de seguirle el ritmo ni el nivel de exigencia al presidente.
SEMANA: ¿Quiénes son?
S.A.: Amanecerá y veremos…
SEMANA: ¿Qué opina de la fusión entre Salvación Nacional y Defensores de la Patria?
S.A.: Salvación Nacional es un movimiento con una ideología muy robusta y con un cuerpo de doctrina sólido, pero sin grandes simpatías nacionales. Defensores de la Patria, en cambio, es una explosión de entusiasmo que nace de la presencia impactante de esa nueva figura, ese nuevo fenómeno político que es el Tigre. Salvación Nacional no tendría ninguna posibilidad de subsistir, a pesar de su madurez doctrinal, sin la seductora capacidad de penetración del movimiento popular que se alzó alrededor de Abelardo De La Espriella. La fusión es un acto de sentido común.

SEMANA: ¿Se quiere dirigir al Centro Democrático hacia el centro para derrotarlo en 2027?
S.A.: No lo sé, pero el que quiera dirigir al Centro Democrático hacia un lado distinto del que defina Álvaro Uribe y el nutrido grupo de personas valiosas e inteligentes que lo conforman, simplemente, está haciendo un muy mal error de cálculo. Yo espero que prevalezca el sentido común y el patriotismo democrático. Porque subestimar a Uribe sería un error. Por otra parte, el propio Uribe estoy seguro de que entiende bien que ante la figura agigantada de Abelardo no quedan vacíos en el espectro en el que ambos existen. Lo ideal es que haya un entendimiento constructivo por el bien del país.

SEMANA: Las posturas de Enrique Gómez contra Uribe han sido criticadas. ¿Son personales o apoyadas desde el Ejecutivo?
S.A.: Enrique es un hombre combativo, pero creo que ha dirigido toda esa aguerrida capacidad de debate y combate contra la persona equivocada. No estoy de acuerdo con que se ataque de ninguna manera al presidente Uribe y a su obra. En cambio, un hombre con sentido de patria, inteligente y bien formado como Enrique produciría grandes resultados trabajando hombro a hombro con un patriota integral de la dimensión de Álvaro Uribe. Cualquier rivalidad allí es pensar a corto plazo. Se necesita mucha grandeza para entender esta coyuntura histórica. El verdadero enemigo es el que sacamos del poder. Yo quisiera ver toda esa enjundia intelectual de Enrique dedicada a debatir y combatir a la izquierda y a sus protagonistas.

SEMANA: ¿Esa discusión entre Salvación Nacional y el Centro Democrático es benéfica para el Pacto Histórico?
S.A.: Sin duda. Por estar en la pequeñez de una rivalidad sin sustento, se le está sirviendo en bandeja muchas oportunidades al verdadero enemigo de la democracia y el progreso.
SEMANA: ¿En 2027 podría haber alianzas con el Centro Democrático?
S.A.: Eso parece más una adivinanza. Espero que sí, sería deseable, porque eso querría decir que hay un nivel de entendimiento muy fluido y eso lo necesita el Gobierno y la democracia.
SEMANA: ¿El Centro Democrático es de derecha?
S.A.: En lo económico, más o menos. En lo social, definitivamente no. Y en cuanto al concepto de autoridad y orden, sin duda sí. Pero eso es una distorsión, porque propender por el orden y la autoridad no es ser de derecha. Y las arbitrariedades no son de derecha ni de izquierda, simplemente lo son.

SEMANA: ¿Existe el petrouribismo?
S.A.: Categóricamente, no. Esa es una palabra acuñada de mala fe.
SEMANA: Algunos dicen que el Centro Democrático está en vía de extinción. ¿Es así?
S.A.: Álvaro Uribe es un líder vigente; mientras él esté vivo en política, el Centro Democrático tiene su vida garantizada. Y no hay que olvidar que hay otro presidente elegido por el Centro Democrático: Iván Duque, quien tiene la inteligencia, el talento y, sobre todo, la juventud para garantizar que haya una gran continuidad en la existencia del partido. Y lo digo desde la óptica de un verdadero defensor de la patria.
SEMANA: ¿Qué opina de la renuncia de María Fernanda Cabal al Centro Democrático?
S.A.: Ha servido para que nos acordemos de ella. Esa renuncia estaba presentada de manera tácita desde hace mucho tiempo, tanto que ya nadie se acordaba. Ella debió renunciar desde el día siguiente en que se proclamó la candidatura de Paloma, porque ella desde el momento cero dijo que la habían timado, que eso no correspondía a la realidad y que la habían decapitado de manera fraudulenta e injusta. Después de todo eso, no debió quedarse ni un minuto y mucho menos apegada a una dignidad senatorial, que en ese momento se volvía verdaderamente indigna. Si lo hubiera hecho, su renuncia habría producido un efecto muy fuerte en su reputación para bien, y habría podido adherirse a la campaña de Abelardo De La Espriella en condiciones que les hubieran favorecido a ambos. La renuncia de hoy es completamente insípida.

SEMANA: Gustavo Petro e Iván Cepeda han anunciado movilizaciones. ¿Se avecina un estallido social?
S.A.: Lo único que les digo es que mejor no se atrevan a tratar de crear caos, porque se van a tropezar con una respuesta para la que no están preparados. Abelardo De La Espriella no es un líder al que puedan mangonear. Se van a estrellar contra una muralla de acero.
SEMANA: ¿Gustavo Petro será candidato en 2027?
S.A.: No tengo la menor duda. Tampoco tengo la menor duda de que será derrotado.
SEMANA: Por ahora, el Pacto Histórico se ha quedado sin discurso político, pero tiene la bancada más grande en el Congreso. ¿Se está subestimando a la oposición?
S.A.: El problema no es cuantitativo. El problema es cualitativo. El Pacto Histórico tiene la bancada más numerosa, pero la mediocridad de la inmensa mayoría de sus miembros es tanta que no han podido ni espabilarse ante la contundencia de la presencia de un presidente que manda, pero que, además, se hace respetar porque es un hombre respetable y sus acciones lo son. Aunque sean muchos, la mayoría son muy mediocres.
SEMANA: Sobre la JEP, los magistrados dicen que el recorte presupuestal ahorca ese tribunal. ¿Es cierto?
S.A.: El recorte presupuestal a la JEP no es tan recorte. Si uno le hiciera una disección a la forma como se ha ejecutado el presupuesto, tal vez siguiendo la juiciosa tarea que ha hecho la senadora María Clara Posada, de pronto el Gobierno lo que le dio fue demasiado presupuesto. Es inexplicable que se hayan gastado miles de millones en viajes y que hayan dilapidado tanto dinero con tan pobres resultados. La JEP es una gran vergüenza. Lo digo como observador y como víctima.

SEMANA: ¿A qué temas debe dar celeridad el Gobierno en el Congreso?
S.A.: Aparte de la agenda legislativa del Gobierno, espero que se presente un esquema para responder de una manera ingeniosa que facilite formalizar la inmensa producción de oro. La minería ilegal debe detenerse, pero con imaginación, una mezcla de fuerza del Estado para impedir los factores criminales y un traslado de esa economía a sectores formales. Se necesita un gran marco normativo para eso.
SEMANA: ¿Qué opina del borrador de decreto que busca reglamentar la protesta?
S.A.: No es otra cosa que poner en blanco y negro la necesidad de darle orden a este país. Aquí hay la distorsión de tratar de presentar la normatividad del Estado de derecho como represión y como totalitarismo; un Estado sin orden es imposible que pueda garantizar la libertad. Está en el escudo nacional y es un mandato. Estoy de acuerdo con el texto; si yo le hubiera metido mano, de pronto tendría aspectos más estrictos.
