En una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), convocada este martes, Colombia presentó una protesta formal contra las recientes acciones militares de Estados Unidos en territorio venezolano, argumentando que vulneran la soberanía y el derecho internacional.

El viceministro de Relaciones Exteriores, Mauricio Jaramillo Jassir, lideró la intervención desde la capital colombiana, donde calificó la operación como un punto de inflexión de “gravedad extraordinaria” para la estabilidad hemisférica.
Según su discurso, la incursión, que incluyó bombardeos y la captura del presidente Nicolás Maduro, representa una “violación clara de la Carta de las Naciones Unidas y de la Carta de la OEA”, al transgredir la prohibición del uso de la fuerza entre estados.

Jaramillo insistió, como ya lo han venido haciendo desde el Gobierno nacional desde la noche de los bombardeos, que Colombia rechaza cualquier forma de intervención unilateral que comprometa la integridad territorial de otro país, y lamentó que la acción estadounidense pueda sentar un mal precedente para el sistema de relaciones internacionales en el continente.
También destacó el impacto potencial sobre la población civil venezolana y la posibilidad de un aumento en los flujos migratorios hacia Colombia.

Además de su queja ante la OEA, el Gobierno colombiano también ha exigido respeto a su propia soberanía tras comentarios del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre posibles acciones contra Colombia, que la Casa de Nariño consideró ofensivos y contrarios al marco de cooperación bilateral.
El gobierno de Gustavo Petro, según las palabras del vicecanciller, ha insistido en que cualquier salida a la crisis venezolana debe surgir de procesos internos de diálogo político y no de intervenciones militares externas. Además de esto, Jaramillo Jassir reafirmó el rol del país como receptor de migrantes y su diligencia en mantener la estabilidad fronteriza.

Sin embargo, y aunque los países encontraron puntos en común, lo cierto es que la reunión en Washington reflejó una región dividida.
Mientras varios países latinoamericanos condenan la operación, considerándola una trasgresión de la soberanía, otras naciones han manifestado apoyo, o al menos, una mayor comprensión por parte de sectores estadounidenses.
Fuera de la OEA, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, expresó inquietud por la escalada de tensiones y la legalidad de la operación, instando a todas las partes a priorizar soluciones políticas y pacíficas.










