El exdirector de Prosperidad Social (DPS), Gustavo Bolívar, le salió al paso a la izquierda radical que promueve en redes sociales que no se compre en las tiendas comerciales de Arturo Calle y Mario Hernández, dos de los empresarios colombianos que generan empleo y dinamizan la economía en el país.
La molestia de la izquierda radica en la cercanía que tiene Hernández con el expresidente Álvaro Uribe y varias figuras de la derecha. Y en el caso de Arturo Calle, porque participó en un evento político del candidato presidencial Abelardo de la Espriella, en Bogotá.
La fotografía la compartió en redes sociales el excongresista huilense Jaime Felipe Lozada.

“Por favor, ni Arturo Calle ni Mario Hernández, hay tantas buenas marcas que impulsar hechas en Colombia”, escribió en su cuenta oficial de X la congresista bogotana del Pacto Histórico María Fernanda Carrascal.
Gustavo Bolívar, más ponderado y sensato, respondió a la polémica propuesta:
“Yo sí compro en Arturo Calle y en Mario Hernández, independientemente de sus posturas ideológicas”, resaltó.
“Son empresarios honestos que pagan impuestos y generan empleo. Se han esmerado porque sus productos tengan calidad. En vez de cancelarlos por pensar distinto, deberíamos seducirlos con argumentos, como a los demás empresarios de Colombia”.
A ellos —dijo Bolívar— “hay que decirles que durante el gobierno de izquierda que tanto aborrecen, los grupos económicos incrementaron sus enormes capitales en un 77 %. Decirles que en 2025 la economía creció 2,6 %, en parte impulsada por el consumo de los hogares que hoy tienen más poder adquisitivo gracias a las medidas del gobierno. Decirles que el sector financiero ganó $137 billones en 2025″.
También “hay que decirles que no se ha expropiado una sola empresa, ni un solo metro de tierra. Decirles que este año, como nunca en la historia, algunos de sus empleados serán más productivos y felices con un sueldo mínimo de $2 millones. Decirles que con los impuestos que han pagado, el gobierno les paga un bono pensional a 3,1 millones de viejos como ellos, pero en extrema pobreza”.
Igualmente, “decirles que con lo que pagan de impuestos, el Gobierno reconoció por primera vez un salario mínimo a 46.000 madres comunitarias. Decirles que con sus impuestos, 90.000 médicos, enfermeras y psicólogos visitan millones de hogares haciendo salud preventiva. Decirles que con sus impuestos se han hecho decenas de universidades en sectores rurales hasta donde nunca antes había llegado la educación superior y que 350.000 jóvenes adicionales estudian de manera gratuita sus carreras. Decirles que con sus impuestos el gobierno ha comprado más de 1.500 ambulancias para todos los pueblos de Colombia”.

Dijo que para reconciliar al país se debe “entender que aquí caben todas las expresiones políticas y todas las posturas ideológicas. Como empresario he padecido los estragos del odio. Cuando entré a la política, fanáticos de derecha amenazaban con poner bombas en el hotel, inventaban atentados, asustaron a los clientes y me quebraron. No cometamos el mismo error. Seamos distintos. Nuestros enemigos no son los empresarios. Nuestros enemigos son los corruptos y créanme que corruptos hay en la derecha, en el centro y en la izquierda”.
