A los expresidentes del Senado Iván Name y de la Cámara Andrés Calle los unen tres cosas: ambos están en la cárcel La Picota pagando por el escándalo de corrupción de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), les corre la política por la sangre y participan, en cuerpo ajeno, en las elecciones legislativas de marzo próximo. Las rejas no les impiden mover sus hilos y pedir respaldos para sus aliados políticos.
Name tiene en su cuarto independiente, con baño, escritorio y computador, un mapa político del país. Además, impulsa desde el encierro la candidatura al Senado de María Clara Ramírez Ferro, su exesposa y madre de la concejal de Bogotá por la Alianza Verde, María Clara Name, y de Iván Leonidas Name Ramírez.

Name –el barón político de la familia– rompió cobijas con la Alianza Verde, su partido político, porque le cerró las puertas tras el escándalo, lo suspendió y varios de sus colegas lo condenaron públicamente antes de que lo hiciera la Justicia. Y, a finales de 2025, fijó sus ojos en el Partido Conservador, donde tiene grandes amigos. Pidió pista y lo consiguió.

Inicialmente, Name pensó en su hijo, Iván Leonidas Name Ramírez, como heredero de sus banderas, pero descartó la idea. En abril de 2025, la exconsejera para las regiones, Sandra Ortiz, confesó a la Fiscalía que los 3.000 millones de pesos en sobornos que el Gobierno Petro le entregó a Iván Name fueron a través de su hijo. Lanzarlo a la política suponía exponerlo a la hoguera de la Justicia, pensó la familia.

Su exesposa María Clara Ramírez Ferro fue su principal opción para el Senado, aunque ella lo niega. “Yo tengo mi candidatura, fui concejal de Bogotá en varios periodos, he trabajado muchísimo por la causa. Una vez dijimos: ‘Voy a organizar mi candidatura’ y ahí vamos”, explicó a SEMANA.
Iván Name tiene otra ficha jugada en 2026: su sobrino Leonidas Name, quien forma parte de la lista al Senado por el Frente Amplio Unitario, coalición liderada por Roy Barreras.

El abogado –cuya bandera principal es la seguridad– trabajó en la UNGRD semanas después de que su tío terminara preso. Tanto Leonidas Name como María Clara Ramírez tendrán que conseguir sus propios votos. El expresidente del Senado obtuvo en 2022, en la Coalición Centro Esperanza, 39.759 votos, un respaldo mínimo que casi lo deja por fuera del Congreso. Ahora, tras las rejas, su escenario no será mejor. Ramírez, por lo menos, debe alcanzar los 80.000 respaldos para lograr una curul en el Partido Conservador.

Por su parte, el expresidente de la Cámara Andrés Calle no se queda atrás. Su hermano, el diputado de Córdoba, Gabriel Calle Aguas, defiende sus banderas, mientras su padre, Gabriel Calle Demoya, gobierna en la alcaldía de Montelíbano, en Córdoba. Gabriel Calle respalda al Senado a Camilo Torres Villalba, quien aspira por el Partido Liberal y abandera una campaña suntuosa.
Es hijo de la excongresista Martha Villalba y del exalcalde de Puerto Colombia Camilo Torres Tomero, hermano del contratista Euclides Torres, quien habría financiado la campaña presidencial de Gustavo Petro en 2022 y hoy, al parecer, ha sido beneficiado de varios contratos en cuerpo ajeno.

Con la alianza de los Calle, Camilo Torres garantiza un respaldo en Atlántico, de donde es oriundo el Clan Torres, y Córdoba. Solo en Montelíbano, considerado el cuarto fortín político de ese departamento después de Montería, Sahagún y Lorica, le garantizarían casi 20.000 votos, los mismos que obtuvo el hoy alcalde Gabriel Alberto Calle Demoya cuando ganó las elecciones en 2023.

La casa Calle también concentra su influencia en el pueblo zenú, una comunidad indígena ancestral que se mueve por Tuchín, San Andrés de Sotavento, Momil y Chinú, entre otros municipios.
En la Cámara por Córdoba, el Clan Calle respalda a Heidy Torres, exalcaldesa de Puerto Escondido, en una “alianza que transforma”, según explicó en enero de 2026 Gabriel Calle. “Gabriel, gracias por acompañarme”, le dijo ella en un video. Si nada extraordinario ocurre, los Calle recuperarán su poder nacional en 2026.
