El Plateado, un corregimiento del municipio de Argelia, en el departamento del Cauca, ha sido uno de los territorios más golpeados por cuenta del conflicto armado en Colombia, que se ha extendido por varias décadas. Una de las razones es su ubicación estratégica en el cañón del Micay, un sector ubicado en una ruta clave para el narcotráfico, al conectar las montañas del Cauca con la costa del océano Pacífico.

Durante el gobierno de Gustavo Petro se llevó a cabo la Operación Perseo, una estrategia militar que buscaba recuperar a El Plateado, pero que, según un reciente informe de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), no tuvo los resultados esperados.
La FIP, en su informe Más allá de Perseo: economía de la coca y disputa armada en el cañón del Micay, aseguró que la operación militar, aunque logró sacar el frente Carlos Patiño del casco urbano de El Plateado, no logró recuperar realmente el territorio.

Gobernanza criminal: el Ejército presente aún no domina el territorio
Esto se debe a que, actualmente, los grupos armados mantienen la gobernanza sobre la población y otros grupos están ocupando los corredores que dejó el repliegue del Carlos Patiño.
La operación, según la FIP, parece no haber desmontado el control territorial ilegal, sino que lo reconfiguró. El frente Carlos Patiño, aunque perdió El Plateado, fortaleció los mecanismos de vigilancia y presión en zonas rurales, mientras el ELN y el frente Diomer Cortés avanzaron sobre corredores anteriormente controlados por esa estructura.

El informe presenta un dato preocupante al asegurar que, aunque el Ejército se encuentra físicamente en El Plateado, lo cierto es que el Estado no controla las dinámicas sociales, económicas y políticas del territorio. La FIP sostiene que el Carlos Patiño continúa ejerciendo influencia mediante informantes, combatientes vestidos de civil y vigilancia sobre quienes entran y salen del corregimiento, incluso con la revisión de conversaciones en celulares.

Unas 2.700 familias en Argelia aún dependen de la coca
El informe detalla también que la economía en la región no ha cambiado y que actualmente cerca del 35 % de las familias que allí residen dependen de la coca como principal actividad económica. Los datos, tomados de la UNODC y el DANE, estiman que alrededor de 2.700 familias reciben ingresos de esta actividad ilícita.
Es por ello que la coca no solo es un cultivo ilegal, sino que llega a constituir una estructura económica y social del territorio que impacta a agricultores, recolectores, transportadores, laboratorios y comerciantes.
El informe asegura que, pese a la operación militar Perseo, la economía cocalera permanece prácticamente intacta. Esta sigue siendo cultivada, procesada y transportada con normalidad y bajo la regulación de los grupos ilegales.

En 2023, Argelia tenía unas 3.319 hectáreas de coca y mantenía un enclave productivo con características muy similares a las del mercado agroindustrial. La cadena está integrada desde el cultivo hasta el procesamiento y la comercialización.
