La presencia del caricaturista Julio César González, conocido como Matador, terminó convirtiéndose en una de las controversias más tensas de la plenaria del Senado de esta semana.
Fuerte agarrón en el Senado por la intervención de Matador. La presencia del caricaturista generó un enfrentamiento entre congresistas, que cuestionaron su eventual participación tras los señalamientos contra la primera dama. https://t.co/f0wz5K9jDc pic.twitter.com/zRITmAFmy7
— Revista Semana (@RevistaSemana) October 28, 2026
Lo que pretendía ser una intervención ante los congresistas acabó entre gritos, acusaciones personales y una disputa entre integrantes de distintas bancadas que obligó a llamar a la Policía para que abandonara el recinto.
El dibujante llegó al Capitolio con una pancarta que decía “Bienvenida a la Patria Milagro, amor”, acompañada de una caricatura que volvía a cuestionar a la primera dama, Ana Lucía Pineda, por el manejo de los recursos destinados a los damnificados del terremoto que afectó a Pereira.
“¿Cómo es posible?”: el senador Jota Pe Hernández protagonizó un nuevo hecho en el Congreso de la República, cuando el caricaturista Matador estaba por acercarse al atril del recinto. Vea lo que pasó, en este video. https://t.co/f0wz5K9jDc pic.twitter.com/a7sB1lmjvE
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Su presencia provocó el rechazo de congresistas que consideraron improcedente permitirle intervenir en esas condiciones.
Uno de los primeros en enfrentarlo fue el senador Jota Pe Hernández, quien cuestionó sus publicaciones contra la esposa del presidente Abelardo De La Espriella y rechazó que se le concediera la palabra.

Durante el altercado, el congresista llegó a gritarle “bandido” en varias ocasiones. La discusión subió de tono cuando Hernández se acercó al atril y le quitó la pancarta que llevaba.
A las críticas se sumó la senadora María Irma Noreña, del Partido de La U, quien lanzó graves señalamientos sobre la relación del caricaturista con su esposa. La congresista afirmó que conocía personalmente a la mujer, pues había sido su jefa directa durante siete años, y aseguró que había escuchado comentarios sobre presuntos episodios de violencia.

“Siempre se contó en los pasillos que el señor llegaba borracho y le pegaba”, manifestó Noreña, quien cuestionó que se permitiera la presencia de Matador en el recinto. Sus afirmaciones corresponden a señalamientos de la senadora y no constituyen, por sí mismas, una comprobación judicial de los hechos.
Pero no todos los congresistas respaldaron su salida. La senadora Isabel Zuleta, del Pacto Histórico, defendió la presencia del caricaturista y pidió que le permitieran intervenir.

También cuestionó el despido de la esposa de Matador en la empresa Aguas y Aguas de Pereira y sostuvo que podría tratarse de una retaliación por las posiciones críticas de su pareja frente al Gobierno.
La controversia también dejó interrogantes sobre el ingreso del dibujante al Capitolio. SEMANA estableció que la autorización fue tramitada desde la oficina del representante a la Cámara Miguel Ángel Grisales, del Pacto Histórico, pese a que Matador tenía previsto dirigirse a la plenaria del Senado. El registro citado por este medio ubicó su ingreso a las 3:44 de la tarde.

El episodio se produce después de que la Fiscalía abriera una indagación contra el caricaturista por presunto hostigamiento, a raíz de una publicación del 11 de octubre en la que cuestionó a Pineda por las ayudas para los damnificados del terremoto en Pereira.
La actuación busca establecer si los mensajes tienen relevancia penal y no implica una declaración de responsabilidad.
En medio del caos, el presidente del Senado, Honorio Henríquez, llamó al orden a los congresistas y advirtió que no permitiría que se alterara el desarrollo de las sesiones. Finalmente, Matador abandonó el recinto sin haber conseguido la intervención que buscaba.
