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Los simpatizantes del Gobierno sacan el espejo retrovisor en varias ocasiones.
Los simpatizantes del Gobierno sacan el espejo retrovisor en varias ocasiones. - Foto: SEMANA, Darwin Núñez

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No dejan de sacar el “espejo retrovisor”: el petrismo defiende al Gobierno criticando a Iván Duque

Después de prometer no mirar hacia atrás, el petrismo no duda en recordar acciones de la administración anterior.

“No vamos a gobernar con espejo retrovisor”, fue la frase que dijo Daniel Rojas, coordinador del empalme entre Gobierno saliente y entrante, al presentar sus conclusiones. Sin embargo, polémica tras polémica, los simpatizantes del presidente Gustavo Petro no dejan de recordar acciones de la administración anterior para distraer la atención de lo que ocurre.

En primer lugar, recién llegados al poder, los funcionarios del presidente Petro sabían que la urgente reforma tributaria iba a ser difícil de digerir para la ciudadanía. Al tiempo que impulsaron el alza de impuestos como un imperativo para llevar a cabo la agenda de cambio, el Gobierno repitió varias veces que el expresidente Iván Duque dejó la “olla raspada” en las finanzas públicas.

Incluso, la ministra de Trabajo, Gloria Inés Ramírez, aseguró que “se llevaron la olla” en su cartera.

José Antonio Ocampo, ministro de Hacienda, es una de las voces más sosegadas del Gobierno. El economista aseguró que no le gusta el término “olla raspada”, pero sí responsabilizó parcialmente al expresidente Iván Duque de entregar un panorama económico complicado.

Luego, la ministra de Minas y Energía, Irene Vélez, comenzó a causar polémica por sus salidas en falso. La jefe de cartera rechazó las preguntas de un grupo de periodistas, aseguró que la economía global debe decrecer, erró cifras y terminología, y leyó una intervención ante el Congreso. En las primeras semanas de gobierno, la ministra tenía todos los reflectores sobre ella.

Muchos apoyaron a la ministra, asegurando que los reclamos son simple matoneo. Otros, por otro lado, la defendieron con críticas al gobierno del expresidente Iván Duque.

Uno de ellos fue el senador Gustavo Bolívar, quien recordó el escándalo de corrupción de Centros Poblados, el cual ocurrió cuando Karen Abudinen ocupaba el cargo de ministra de las TIC.

“Yo prefiero una ministra honesta que se equivoque 10.000 veces y no una que se robe 70.000 millones. Fin del comunicado”, dijo el senador, comparación que se convirtió rápidamente en un lugar común del petrismo.

Además, en medio de lo que él llama “linchamiento mediático” en contra de la ministra Vélez, el senador pidió “no olvidar los problemas de fondo que dejó el gobierno Duque”.

Así, mientras se hablaba del alza de la gasolina por las imprecisiones de la ministra, otros congresistas del Gobierno comenzaron a argumentar que la administración de Duque dejó un alto déficit de estabilización de precios de los combustibles.

Otro momento en el que sacaron espejo retrovisor fue previo a la manifestación del 26 de septiembre, organizada por la oposición. El senador Gustavo Bolívar, férreo opositor de la movilización, culpó al gobierno anterior de causar la situación que detonó la marcha.

“Quien quiera protestar, proteste contra Duque. No contra quien está arreglando sus cagadas”, dijo Bolívar en Twitter.

Cuando Verónica Alcocer fue designada embajadora en Misión Especial para ir a varios eventos internacionales, algunos recordaron que Andrés Gregorio Duque, hermano del expresidente, lo acompañaba en varios trayectos. Incluso, sacaron a relucir que primeras damas anteriores, como María Juliana Ruiz, habían ocupado ese rol.

Ahora, con la polémica de las lujosas compras de electrodomésticos y lencería por Presidencia, sigue el espejo retrovisor. Varios simpatizantes del Gobierno, entre ellos congresistas, criticaron los gastos del gobierno Duque.

Bolívar, por su parte, intentó explicar la compra por más de 170 millones de pesos. Para soportar su argumento, adjuntó las compras que hizo el Departamento Administrativo de Presidencia de la República al inicio del mandato de Duque.

El representante David Racero rechazó las compras, pero sugirió que la razón por la cual se presentaron dichas adquisiciones fue porque aún hay funcionarios de gobiernos anteriores. “¿Es un problema procedimental de cómo se estructura la compra? ¿Hubo intención de sobrecostos? ¿Mandos medios que vienen de atrás aún manejan contratación?”, cuestionó Racero.

Hasta Gustavo Petro aplica el espejo retrovisor. Recientemente, con la polémica de las compras para la Casa de Nariño, el presidente mostró fotos de cortinas rotas en habitaciones, a pesar de que ese elemento no estaba entre las adquisiciones. Mauricio Lizcano, director del Dapre, afirma que recibieron la casa “sin sábanas, sin cortinas y sin colchones”, culpando a quienes la ocuparon anteriormente.

El gobierno apenas comienza, pero es claro que existe una costumbre alrededor de distraer la atención con acciones y errores de administraciones anteriores. A pesar de prometer no usar el espejo retrovisor, este es clave para momentos en los que el petrismo busca defenderse.