En medio de la controversia jurídica y política que nuevamente rodea los bombardeos contra campamentos de grupos armados, la cúpula de las Fuerzas Militares salió en defensa de esta capacidad operacional y advirtió sobre los efectos que, a su juicio, tendría limitar su utilización.

El general Erik Rodríguez, comandante de las Fuerzas Militares, fue enfático durante la entrevista con Vicky Dávila: “No podemos renunciar a los bombardeos”, al considerar que hacen parte de las herramientas disponibles para enfrentar a las estructuras criminales que operan en distintas regiones del país.
Rodríguez reconoció que la Fuerza Pública podría continuar la ofensiva sin esta herramienta, pero señaló que hacerlo tendría un costo. Su principal preocupación está relacionada con la manera como los grupos armados estarían utilizando a los menores reclutados dentro de sus estructuras.

Según explicó, la presencia de niños y adolescentes en los campamentos se ha convertido en un elemento que dificulta las operaciones y puede generar un incentivo perverso para las organizaciones criminales.
Aseguró que, mientras antiguamente los cabecillas buscaban tener como escoltas a hombres experimentados, ahora estarían recurriendo a menores de 14 y 15 años para utilizarlos como “escudos humanos”.

“Cuando Mordisco o Calarcá saben que es un problema político que haya niños en las filas, lo primero que hacen es intensificar el reclutamiento de menores”, sostuvo el comandante.
En ese sentido, Rodríguez planteó que el foco debería estar en quienes reclutan y utilizan a los menores, y no en desmontar capacidades militares. El general Barrera coincidió y calificó el reclutamiento como una herramienta “perversa” empleada por los grupos criminales.

La defensa de los bombardeos ocurre además en medio de decisiones judiciales que han puesto nuevos límites a estas operaciones cuando existen indicios sobre la presencia de menores. El ministro de Defensa, Jorge Mora, sostuvo que los bombardeos hacen parte de las herramientas tácticas previstas dentro de la doctrina militar y del marco del derecho internacional humanitario.
En la entrevista, la cúpula insistió así en que la discusión no debería centrarse únicamente en los bombardeos, sino también en el reclutamiento forzado de menores y su instrumentalización por parte de las organizaciones armadas.