Sara Tufano, columnista de opinión y activista de izquierda, explicó las razones por las que considera que el candidato presidencial Abelardo de la Espriella ocupa el segundo lugar en las más recientes encuestas. En su más reciente columna en el diario El Tiempo, titulada Más de lo mismo, trató de explicar una de las preguntas que más se hace la izquierda: el auge y la popularidad del abogado penalista.
Tufano votará por Iván Cepeda el próximo domingo. Así lo ha reiterado en sus redes sociales y en más de uno de sus escritos. Aun así, reconoció la estrategia del Tigre para consolidarse en los sondeos de opinión.

“Hay personas de izquierda que dicen no entender por qué hay gente que votará por De la Espriella. Otras escriben en las redes que los que votan por este candidato son unos ‘locos’. Y yo me pregunto, ¿cómo se puede enfrentar una fuerza política reaccionaria si no entendemos las razones que llevan a algunas personas a votar por ella?”, inició su escrito.
Dijo que si De la Espriella ocupa un cómodo segundo lugar en las encuestas es porque algo en su figura y discurso ha conectado con el deseo de los ciudadanos.
“Nos guste o no, su campaña, con ayuda de los grandes medios, ha construido una narrativa que ha logrado atraer a buena parte del electorado”, afirmó.

Y dijo que el penalista, con quien tiene profundas diferencias, ha conseguido que lo vean como una “especie de hijo de la provincia que rescatará al país del centralismo bogotano”.
Abelardo de la Espriella, a juicio de Tufano, “encarna la clásica historia del personaje exitoso que hemos visto en películas de Hollywood y en las telenovelas: la de alguien que viene desde abajo y que, muy rápidamente, logra construir una hermosa familia y una exitosa carrera profesional. En estas historias, a algunas personas poco les importa de dónde salió todo el dinero para llegar a la cima; lo que valoran es el resultado final”.

El candidato, añadió, “tiene un estilo que algunos despectivamente han llamado de ‘lobo’, pero que supo capitalizar aprovechándose de sus antepasados italianos y del complejo de colonizado que tenemos en América Latina, donde todo lo que viene de afuera nos parece digno de admirar”.
Manifestó que De la Espriella nunca le cerró las puertas a la política. “Siempre dijo que ‘sacrificaría’ su vida cómoda para defender a la patria de la izquierda radical (…) Además de la construcción de un personaje, lo clave ha sido también el momento político. De la Espriella decide participar en política cuando ya ha habido un primer gobierno progresista en el que, a pesar de que Gustavo Petro no lo quiera aceptar, se cometieron muchos errores que podrían haberse evitado”.
Y remató diciendo que, frente al desgaste normal de esta experiencia y de otras en América Latina, figuras de derecha se erigen en los padres salvadores de la patria. Sin embargo, “aunque el mono se vista de seda, mono se queda”, se lee en su escrito del medio impreso.
Y lanzó varias críticas: “De la Espriella no deja de ser un vulgar machista. Todos los políticos saben que hablar de sexo da votos; de ahí que no sea extraño que alardee del tamaño de su miembro. Sabe que necesita apelar a las fantasías sexuales de su electorado. Pero, más allá de la creación de ese personaje, sus propuestas son más de lo mismo”, escribió.
