Pese a la reducción de recursos de cooperación internacional, AFA Colombia sostuvo su respuesta en salud sexual y VIH con miles de pruebas, nuevos diagnósticos y acceso oportuno a tratamiento en población migrante.

Impacto del recorte de cooperación internacional en salud VIH
La disminución de los fondos de cooperación internacional durante 2025 puso a prueba la capacidad de respuesta en salud sexual en Colombia, especialmente en la atención del VIH en población migrante.
Aun así, la red de atención logró mantenerse activa en múltiples territorios del país, sin interrupciones en los servicios esenciales.
En ese escenario, la organización Aid for Aids (AFA) Colombia reconfiguró su modelo operativo para sostener la atención en doce ciudades: Barranquilla, Bogotá, Bucaramanga, Cali, Cartagena, Cúcuta, Ibagué, Maicao, Medellín, Pasto, Pereira y Santa Marta.
El enfoque se mantuvo centrado en poblaciones en movilidad humana y personas sin acceso al sistema de salud colombiano, bajo un enfoque de derechos humanos.
Uno de los pilares de la estrategia fue el diagnóstico temprano. A través de tamizajes comunitarios focalizados, se hicieron 14.997 pruebas rápidas duales de VIH y sífilis.
Así, se permitió la detección simultánea de ambas infecciones en comunidades con barreras de acceso a servicios médicos.
Los resultados evidencian la persistencia del riesgo epidemiológico en la población migrante.
En el caso del VIH, se registraron 810 nuevos diagnósticos positivos en población venezolana en movilidad humana, con una tasa de positividad del 5,1 %.
En otras nacionalidades, incluyendo Argentina, Bolivia, Brasil y Reino Unido, se identificaron 196 casos positivos sobre 1.339 pruebas, con una tasa del 14,63 %.
Esto refleja una alta vulnerabilidad en grupos diversos de población migrante.
En relación con la sífilis, se confirmaron 498 casos positivos en población venezolana y 117 en otras nacionalidades, activando rutas de atención articuladas con el sistema de salud, para garantizar seguimiento y tratamiento.

Atención a migrantes y continuidad del tratamiento antirretroviral
El acceso rápido a tratamiento antirretroviral fue otro componente clave.
Durante el periodo reportado, 1.863 personas venezolanas y 57 de otras nacionalidades iniciaron terapia, en un rango de entre 1 y 5 días después del diagnóstico.
Este indicador fortalece el cumplimiento de los estándares internacionales y contribuye al avance de los objetivos 95-95-95 de ONUSIDA.
A esto se suman 1.669 atenciones de laboratorio para el control clínico del VIH, que permitieron asegurar el seguimiento continuo de los pacientes durante el año.
Estas acciones contaron con el apoyo de PEPFAR, los CDC y ICAP de la Universidad de Columbia.
El modelo de atención también incorporó determinantes sociales de la salud. Con el respaldo de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), MedGlobal y otras entidades, se desarrollaron más de 5.500 atenciones en medicina general.
Además, procesos de formación en habilidades para la vida, emprendimiento y educación financiera dirigidos especialmente a jóvenes mujeres migrantes.
Las intervenciones se complementaron con asistencia humanitaria que incluyó entrega de alimentos, kits de higiene, alojamiento temporal, transporte humanitario y orientación jurídica y psicosocial.
El trabajo articulado con organizaciones como JRS, Cruz Roja, OIM, IRC, Fundación Plan y Aldeas Infantiles SOS permitió fortalecer rutas de atención y ampliar la cobertura en distintos territorios.

De cara a 2026, la organización ajustó su enfoque hacia la salud sexual no reproductiva, la movilidad humana y la relación entre salud, medioambiente y cambio climático.
El objetivo es el de desarrollar intervenciones más integrales, preventivas y libres de estigmatización, adaptadas a los nuevos desafíos sociales y sanitarios.
