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Medicamentos - Imagen de referencia
Medicamentos - Imagen de referencia - Foto: Getty Images

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Estos son los peligros que tiene la automedicación

Que un medicamento sea efectivo en unas personas, no significa que lo sea para todas.

Ante el desespero por alguna dolencia que no cesa, por urgencia o porque alguien aseguró que determinado medicamento le sirvió, es normal que otra persona se decida a ingerir dicho químico. Pero como todos los cuerpos no reaccionan igual, puede que el remedio sea más costoso que la enfermedad.

Claro, especifica la Organización Mundial de la Salud, OMS, que tampoco es ser extremistas, pues hay una automedicación responsable cuando el consumidor es consciente y conoce los efectos secundarios e interacciones que tienen los medicamentos.

Pero cuando no, explica el Colegio de Farmacéutica de Barcelona, los riesgos varían:

  • Toxicidad: otros efectos que afecten la salud, reacciones adversas y hasta intoxicación.
  • No sirve: dejan de ser efectivos porque se usa cuando no son necesarios.
  • Dependencia o adicción.
  • Enmascaramiento de procesos clínicos más graves: por alivios pasajeros, se puede terminar ocultando patologías más graves que si se trataran a tiempo no afectarían tanto.
  • Resistencias a los antibióticos: ocasiona que las bacterias que afectan al cuerpo se vuelvan más fuertes frente a los fármacos y ya no sean efectivos.

Casos de automedicación

Aunque pueda parecer algo solamente relacionado con calmar malestares o curar enfermedades, la automedicación abarca varios contextos. Por ejemplo, para mejorar el rendimiento físico o cognitivo, ya sean deportistas de alto rendimiento, recreativos, estudiantes o trabajadores. También quienes terminan usando como diversión los medicamentos. Aquellos que los usan en el mundo de la cosmética y la belleza o para fines como el aborto, el suicidio o la eutanasia.

¿En qué enfermedades se automedican más las personas?

Por lo general, las personas suelen automedicarse más para síntomas o enfermedades leves, que pareciera no requerir un tratamiento complejo. Como dolores musculares y de cabeza, episodios de diarreas o vómitos, y algo especialmente común es la automedicación para los síntomas respiratorios. Por lo anterior usan medicamentos como antitérmicos, analgésicos, antiinflamatorios, digestivo, antigripales.

Otro de los asuntos que preocupa es el uso inadecuado de los antibióticos. Según explica la doctora Lina Porras Santana, “estos son de los medicamentos más usados cuando hay síntomas respiratorios. Sin embargo, la mayoría de las infecciones respiratorias no requieren estos medicamentos, pues su origen más frecuente es viral y los antibióticos no tienen efecto sobre estos virus”.

Coincide con ella el epidemiólogo Carlos Álvarez, quien explica la relación histórica con la costumbre de automedicarse. “La gente se moría de muchas infecciones. Era una gran causa de muerte en el siglo XIX... Eso dejó la sensación de que son drogas milagrosas y que no hacen daño”, indicó.

Advirtió que así como las personas se abstienen de tomar medicamentos para otras enfermedades porque no han sido diagnosticadas, deberían usar el mismo principio para los antibióticos. “Es como si usaran un arpón de cazar ballenas para capturar un colibrí. Son cosas totalmente diferentes”, indicó Álvarez.

Datos sobresalientes sobre la automedicación:

⦁ La pandemia de la covid-19 aumentó las tasas de automedicación en el mundo (hasta 88 % en los últimos reportes), y los medicamentos más usados fueron Ivermectina (hasta 77 %), Azitromicina (hasta 54.2 %), Cloroquina (alrededor de 20 %). Vale la pena mencionar que la evidencia científica no ha mostrado que alguno de estos medicamentos realmente fuera efectivo contra covid-19.

⦁ La mayoría de los medicamentos usados para automedicarse durante la pandemia eran conseguidos en farmacias (más del 70 %), pero incluso hay personas que reportan haberlos obtenido directamente hospitales (7.6 %).

⦁ El 63 % de los encuestados en el informe revelaron que se automedican de forma recurrente para subsanar el dolor de cabeza, 66 % para resfriados comunes, 49 % para el dolor de estómago, 49 % para dolor de garganta y 35 % para la tos.

Para finalizar, la Dra. Porras invita a las personas a que, al momento de usar cualquier medicamento en venta, revisen el prospecto o información que acompaña al medicamento, lo cual les permitirá conocer más del funcionamiento, el uso de este, y los efectos secundarios que puede generar. Si el medicamento no es de venta libre debe estar acompañado de la formulación firmada por el profesional de la Salud y es muy importante revisar la forma de uso que haya indicado para lograr el objetivo del tratamiento.