La comunicación entre padres e hijos también hace parte del cuidado familiar, especialmente cuando se trata de salud sexual. Sin embargo, en muchos hogares estos temas continúan siendo evitados por pena, desconocimiento o creencias heredadas sobre la masculinidad, lo que lleva a que muchos jóvenes busquen respuestas fuera de casa.

De acuerdo con especialistas en salud sexual masculina de Boston Medical, las primeras dudas sobre el cuerpo, el deseo o la erección suelen aparecer antes de una consulta médica. Afirman que, en ausencia de orientación en el entorno familiar, las respuestas pueden provenir de la inteligencia artificial, la pornografía, los amigos o ideas culturales que refuercen inseguridades y expectativas poco realistas.
El doctor Camilo Aldana, de Boston Medical, señaló que “entre el 50 % y el 60 % de los pacientes que consultan por dificultades sexuales describen una marcada carencia de orientación sexual en el entorno familiar. Diversos estudios han encontrado una asociación entre la falta de educación sexual integral y una mayor probabilidad de presentar conductas sexuales de riesgo, ansiedad relacionada con el desempeño sexual, creencias erróneas sobre la sexualidad y una percepción más negativa de la propia función sexual”.

En el marco del Día del Padre, la institución compartió una serie de recomendaciones para abordar la sexualidad con los hijos. Entre ellas, destacó la importancia de iniciar estas conversaciones desde edades tempranas y ofrecer información adecuada en cada etapa del crecimiento.

En ese sentido, Aldana afirmó que “la forma en que un hombre aprende a vivir su sexualidad desde la infancia puede influir significativamente en su confianza y bienestar sexual durante la vida adulta. En este proceso, la comunicación con los padres cumple un papel fundamental”.
Los especialistas también recomendaron desmontar mitos relacionados con el tamaño del pene, la duración de las relaciones sexuales o la cantidad de parejas sexuales, ya que estas creencias pueden afectar la confianza y la autoestima.
Asimismo, señalaron la necesidad de abordar el consumo de pornografía. Según Aldana, “Cuando la pornografía sustituye la educación sexual y la comunicación abierta con los padres o figuras de confianza, es más probable que aparezcan inseguridades, comparaciones constantes y una presión excesiva por cumplir estándares difíciles de alcanzar”.
Las recomendaciones incluyen, además, enseñar a los jóvenes a utilizar la inteligencia artificial con criterio y hablar sobre el consentimiento, entendido como la capacidad de establecer límites y decidir libremente sobre las relaciones físicas y emocionales.
Los expertos concluyeron que hablar de sexualidad con los hijos constituye una herramienta de preparación e información, mientras que el silencio, los mitos y la vergüenza pueden prolongarse hasta la adultez y retrasar la búsqueda de orientación médica ante posibles dificultades en la salud sexual.
