El proyecto de ley de reforma a la salud ya arrancó su paso por el Congreso de la República y se espera que sea socializado en múltiples audiencias públicas que serán presididas por la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes, donde fue radicada la iniciativa.
Uno de los puntos que han estado en boca de la opinión pública desde que se conoció el contenido del articulado, es el papel que cumplirá la Nueva EPS. Si bien las demás EPS tendrán que someterse a un período de transición mediante el cual sus afiliados pasarán a estar cobijados por unos centros de atención primaria en salud (CAPS), la Nueva EPS será un actor con funciones particulares.

Por ejemplo, entraría a operar en aquellas zonas donde las demás EPS no tengan capacidades para garantizar el acceso a los servicios de salud de los ciudadanos.
“En los territorios donde no queden Entidades Promotoras de Salud, la Nueva EPS asumirá preferentemente el aseguramiento o, en su defecto, lo harán aquellas Entidades Promotoras de Salud con capacidad de asumir la operación en esos territorios. Para el reordenamiento territorial de los afiliados durante la transición, la Nueva EPS o las EPS existentes podrán asumir los afiliados de Entidades Promotoras de Salud liquidadas o en incapacidad de atender a sus afiliados”, reza el texto de la reforma a la salud.
En ese sentido, también en el texto de la reforma se plantea que la entidad pública recibiría a más de 11 millones (11.490.787) de afiliados, lo que también le significaría ingresos adicionales por la UPC y en consecuencia aumento en la capitalización.
Punto que para Olga Zuluaga, la directora de la Asociación Colombiana De Empresas Sociales del Estado y Hospitales Públicos, Acesi, sería conveniente.
“La capitalización de la Nueva EPS es necesaria para garantizar el pago a los prestadores porque es la mayor deudora de públicos y privados”, dijo en conversación con SEMANA.

Zuluaga también resaltó que la Nueva EPS está presente en todos los municipios del país. Por lo que en un escenario hipotético de traslado de los pacientes tiene ese aspecto a favor.
“Si se contrata con las mismas instituciones es viable que le responda a los usuarios, porque el gran problema de las anteriores liquidaciones es el traslado de usuarios a EPS que no contratan con la red pública, que quedan con capacidad instalada desocupada”, aseguró.
Y aunque se pueden clasificar como positivos los dos puntos anteriores, comienzan los que son negativos. Por un lado, está el desempeño histórico de gestión, que según la directora es irregular.
“Tiene muchas debilidades administrativas en la recepción de cuentas, auditorías, conciliaciones y pagos, generando importantes barreras para el prestador”, argumentó la representante de las ESE.
Zuluaga añadió que esta EPS, que reemplazó desde 2008 al Instituto de Seguros Sociales, tiene serios problemas en el flujo de dineros que incluyen la “retención de recursos de manera irregular sin liquidación de contratos y la falta de reconocimiento del incremento definido por el Gobierno nacional desde años atrás, por la renovación automática de contratos sin incremento de tarifas”.

Por otro lado y más allá de que este sea el caso de la Nueva EPS, Augusto Galán, exministro de Salud y director del Centro de Pensamiento Así Vamos en Salud, sostuvo que el movimiento masivo de afiliados es inviable.
“No hay ninguna EPS que súbitamente en este momento pueda recibir entre 8 y 9 millones de afiliados. No creo que lo pueda hacer ni la Nueva EPS, ni ninguna otra EPS, porque requiere una capitalización muy grande. Y requiere ampliar procesos e inversiones con tecnología y nuevos contratos. Es una cantidad de aspectos que tienen que ver con la gestión que hace una EPS en términos de afiliación, de gestión de los contratos, de la facturación, del manejo de la facturación, del seguimiento a los pacientes, de recibir información puntual de la situación en la que los pacientes llegan. Es una demanda muy grande y un riesgo para la supervivencia de las EPS”, afirmó para SEMANA.
Detalla también que los riesgos están en la capacidad de respuesta que tenga una organización que recibe ese volumen de afiliados. “Son riesgos financieros para la entidad y para los pacientes que llegan y que ya maneja la EPS. Los puede someter a muchas dificultades”.
Añade a este debate un concepto más general, y es el aseguramiento en salud.
“Entendido el aseguramiento como la gestión integral de riesgos en salud, de los riesgos financieros, operativos y en salud de una población que vienen haciendo las EPS, esta no es la mejor opción para fortalecer el aseguramiento en salud”, explicó Galán.
Asimismo y en coincidencia con una de las críticas más frecuentes a la reforma aseveró que con la propuesta, es confuso quién reemplazaría la tarea del aseguramiento en salud de las EPS.

“Esa función queda segmentada dentro de una nueva institución y queda segmentada en el nivel municipal, departamental y nacional entre siete u ocho entidades, unas nuevas otras cambiadas, como la Adres, las secretarías de salud, los consejos territoriales, los CAPS…”, enumeró.
Finalmente, compartió la visión de los analistas que sustentan que con este planteamiento de traslado masivo se afecta directamente contra el cuidado integral de los colombianos.
“No es la mejor opción, no debemos pensar en que si la Nueva EPS va a tener 17 o 20 millones de afiliados de la noche a mañana. No es la mejor opción para fortalecer el aseguramiento en salud”, enfatiza Galán.

