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José Manuel Restrepo responde al “berrinche” de Iván Cepeda

El vicepresidente electo aseguró que llamar a la “desobediencia civil” constituye una “rabieta”.

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1 de julio de 2026 a las 2:02 p. m.
José Manuel Restrepo, vicepresidente electo, el primero de julio de 2026 en las instalaciones de SEMANA, en Bogotá.
José Manuel Restrepo, vicepresidente electo, el primero de julio de 2026 en las instalaciones de SEMANA, en Bogotá. Foto: Paula López

José Manuel Restrepo, vicepresidente electo de los colombianos, habló con El Debate, de SEMANA. En el marco de su entrevista, refirió al llamado del senador Iván Cepeda Castro de incurrir en “desobediencia civil”.

“Creo que lo primero que hay que decir es que hay que rechazar contundentemente, y no solamente nosotros, todos los colombianos, ese tipo de declaraciones en cabeza de un senador electo como es Iván Cepeda, que no reflejan un espíritu democrático de ninguna manera. Eso contradice la historia, tradición que ha tenido la democracia en Colombia de ser la democracia más antigua y sólida de América Latina”, aseguró Restrepo.

De izquierda a derecha: José Manuel Restrepo y Germán Ávila.
José Manuel Restrepo propone reunión pública con Germán Ávila, saliente ministro del Gobierno Petro
Empalme entre los coordinadores de los  gobiernos saliente y entrante: Germán Ávila y José Manuel Restrepo.
Empalme empieza tenso: confirman fecha de encuentro entre los coordinadores, Germán Ávila y José Manuel Restrepo

“Llamar a la desobediencia civil es un ataque directo a nuestra democracia y no es aceptable, como no era aceptable que un presidente se demore más de 7 días para aceptar un resultado electoral. Como no era aceptable que él mismo se demorase más de siete días para reconocer el resultado electoral”, agregó el vicepresidente electo.

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“Hoy salir a decir que de alguna manera llama a la desobediencia civil es desconocer a quien fue elegido presidente de la República, que fue reconocido por el Consejo Nacional Electoral, que tiene su credencial de presidente de la República, y es una posición antidemocrática. Puede ser también una rabieta, un berrinche antidemocrático del senador Cepeda, y yo creo que los colombianos no deberíamos permitir, no deberíamos tolerar ese tipo de declaraciones”, acentuó.

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¿Qué dijo Iván Cepeda?

El senador Iván Cepeda, tras su derrota electoral, instó a la “desobediencia civil”. Cuestionó la doble nacionalidad del presidente electo, Abelardo De La Espriella, algo que jamás hizo con el presidente Gustavo Petro, también con doble nacionalidad.

Además, lo acusó sin pruebas de ser agente de inteligencia. Este fue su pronunciamiento íntegro, que ha desatado una tormenta política:

1. Como es de conocimiento público, Abelardo De La Espriella tiene ciudadanía estadounidense. Para obtener esa ciudadanía, De La Espriella prestó juramento de nacionalización en ese país, lo cual trae ineludiblemente compromisos y obligaciones que se hacen incompatibles con el ejercicio de la función y la condición presidencial en Colombia.

El juramento de ciudadanía de Estados Unidos establece una obligación de lealtad exclusiva al orden constitucional de ese país cuando exista un conflicto con otros órdenes constitucionales. Es decir, que ante cualquier conflicto entre la soberanía constitucional de nuestro país y la de EE. UU., De la Espriella tendría que tomar partido por esta última.

2. También es de conocimiento público que, entre 2013 y 2019, Abelardo De La Espriella fue abogado y asesor legal de Alex Saab, acusado de lavado de activos en EE. UU. Durante ese período, su firma representó a Saab en distintos asuntos jurídicos. El propio De La Espriella ha reconocido esa representación y ha sostenido que se trató del ejercicio profesional de la defensa de un cliente, afirmando que todos los honorarios recibidos fueron legales y que su actuación fue estrictamente jurídica.

3. No obstante, hay hechos que ponen en serias dudas estas afirmaciones. Hace algunos días, once congresistas del Partido Demócrata de los Estados Unidos, en una comunicación dirigida al fiscal general de ese país, señalaron que existe evidencia de que transacciones bancarias e inmobiliarias financiadas parcialmente por Alex Saab pudieron beneficiar a De La Espriella y que es posible que los activos que el abogado posee en los Estados Unidos hayan sido adquiridos ilegalmente.

En la misiva, afirmaron los congresistas demócratas: “Esto significa ingreso de fondos ilícitos a territorio estadounidense y otras denuncias creíbles sobre posibles conductas delictivas de De La Espriella”. Y agregaron que esto justifica “un examen e investigación rigurosos por parte de nuestro gobierno”.

4. De La Espriella ha dicho que contribuyó a acercamientos de Saab con las autoridades de EEUU para resolver su situación. El hecho de que Saab y al menos un socio de De La Espriella hayan sido procesados por la justicia, mientras que él no, amerita que se esclarezca cuál es la naturaleza de la colaboración de De la Espriella con las autoridades de EE. UU.

5. De otra parte, Abelardo De La Espriella sostuvo un estrecho vínculo con el narcoparamilitar Jorge Luis Hernández Villazón, alias ‘Boliche’, quien ha sido informante de las agencias federales. Sobre esta relación, el periodista Daniel Coronell ha establecido que el año pasado lo capturaron porque, según el FBI, junto con otros co-conspiradores, venía cobrando sumas astronómicas a delincuentes, prometiéndoles beneficios judiciales que no podía ofrecerles. Uno de los cómplices de alias ‘Boliche’ es el socio de De La Espriella, Daniel Peñarredonda Gómez.

6. Es decir, que las autoridades estadounidenses deben aclarar si el señor De La Espriella ha sido o es agente o colaborador de la DEA, de la CIA o de cualquier otra agencia de seguridad de los Estados Unidos. Esa condición pondría en tela de juicio su idoneidad para ser jefe de Estado colombiano, garante de nuestra soberanía y guardián de la Constitución.

7. Estas circunstancias se suman a la abierta interferencia del presidente de EE. UU., Donald Trump, en nuestro proceso electoral, que él mismo afirmó fue definitiva para la elección de su candidato en Colombia el pasado 21 de junio.

8. La doble condición de presidente de Colombia, por una parte, y ciudadano estadounidense y colaborador directo del gobierno y de las agencias de seguridad de EE. UU., por otra, puede multiplicar situaciones que, sin aún haberse posesionado, muestran la clara predisposición de De La Espriella de entregar nuestra seguridad nacional y nuestra soberanía judicial.

Algunas situaciones ilustran este planteamiento y la forma en que esta arbitrariedad puede ser útil a intereses apátridas. De La Espriella, sin haber consultado este asunto con el Congreso de la República ni con la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, anuncia que “anexará” a Colombia al llamado “Escudo de las Américas”, un mecanismo ambiguo que implica el alineamiento militar bajo las órdenes de EE. UU. y sus objetivos geoestratégicos que no necesariamente son los de nuestro país.

Gracias también a la gestión de De la Espriella y sus colaboradores, en un acto de clara persecución política, ha sido arrestado el creador de contenido en redes sociales, Beto Coral, quien hoy ostenta la condición de preso político en EEUU.

9. De La Espriella ha enviado ya listados de decenas de compatriotas para que sean investigados por el Departamento de Justicia de EE. UU., burlando abiertamente el imperio de la ley y de los tribunales colombianos en la potestad de investigar y juzgar a compatriotas que él considera arbitrariamente sus enemigos. Dichas arbitrariedades requieren un pronunciamiento claro y contundente de las cortes colombianas y sus magistrados y magistradas, que deben defender el derecho a la soberanía judicial de nuestra nación.

10. Más grave aún, las autoridades judiciales de EE. UU. deben explicar si es cierto que dos fiscales del distrito de Brooklyn, Nueva York, investigan actualmente al presidente Gustavo Petro Urrego. De La Espriella ha dicho que quiere extraditar a nuestro actual jefe de Estado.

11. Todo esto significa, y así lo anuncio de manera tajante, que sin que este conjunto de situaciones se aclare totalmente, y sin que De La Espriella renuncie a su condición de ciudadano estadounidense, él no debería posesionarse como presidente de la República, y que de hacerlo su posesión estaría viciada por ser ilegal e ilegítima.

Debe quedar totalmente claro y definido:

  • Que De La Espriella renuncia a la nacionalidad de EE. UU., y debe aclarar si es colaborador o miembro de agencias de seguridad de EE. UU.
  • Debe respetar plenamente nuestra seguridad nacional y nuestra soberanía judicial.
  • Debe cesar toda persecución contra el presidente Petro y desistir de cualquier intento de extraditarlo.
  • Debe cesar la persecución contra los opositores políticos y dejar de estimular su judicialización por parte del Departamento de Justicia de EE. UU.

12. Si estas condiciones de legalidad no se cumplen, como líder de la oposición, y candidato que obtuvo más de 12.700.000 votos en la elección del 21 de junio, no me prestaré para esta violación de nuestra soberanía y emprenderé el camino de la desobediencia civil pacífica que implica no reconocer la autoridad de alguien que no responde a la defensa de la soberanía nacional.

Llamo e invito a los millones de electores que depositaron en mí su confianza a que hagan lo propio y a que, si no se cumple lo que enuncio, desconozcan pacíficamente cualquier orden de alguien que no responde a la condición de guardián de nuestra Constitución Política.

Como nos enseña la desobediencia civil, cuando la ley, las instituciones o la autoridad entran en conflicto con la conciencia moral, el ciudadano no solo tiene el derecho, sino el deber de resistir pacíficamente, negándose a colaborar con la injusticia, el oprobio y la opresión.

Eso es lo que haremos, que no quepa duda, si De La Espriella toma el camino de violar nuestra dignidad nacional.