Una señal de radio procedente de un planeta situado fuera del Sistema Solar acaba de marcar un hito para la astronomía. Investigadores lograron determinar que las emisiones provenían de Beta Pictoris b, y no de la estrella que lo acompaña.

Una señal que venía del planeta
El hallazgo fue posible gracias a observaciones realizadas con el conjunto de radiotelescopios MeerKAT, en Sudáfrica, durante cuatro ocasiones entre 2025 y 2026.
Los investigadores detectaron emisiones breves y repetitivas, además de una señal persistente, en distintas frecuencias. Para determinar su origen utilizaron cuásares, objetos extremadamente brillantes y lejanos que sirvieron como puntos de referencia para ubicar con precisión la señal.

Así pudieron distinguir al planeta de Beta Pictoris, la estrella alrededor de la cual orbita.
“Hasta ahora ninguna detección de radio había sido localizada inequívocamente en un planeta extrasolar en lugar de en su estrella anfitriona”, señalaron los investigadores en el estudio.
No es una señal de vida extraterrestre
Las características de la emisión apuntan a un fenómeno relacionado con las auroras. En términos sencillos, partículas cargadas interactúan con el campo magnético del planeta y producen ondas de radio, un proceso que también ocurre en cuerpos del Sistema Solar.
El análisis permitió además estimar la intensidad del campo magnético de Beta Pictoris b. Según los investigadores, “esto constituye la primera medición directa de la intensidad del campo magnético de un exoplaneta”.

El planeta tendría un campo magnético miles de veces más intenso que el de la Tierra. Además, es un mundo gigantesco, con una masa aproximada de diez veces la de Júpiter, y completa una rotación en apenas ocho o nueve horas.
La búsqueda continuará
Beta Pictoris se encuentra a unos 63 años luz y tiene tres planetas conocidos. Ahora, el equipo pretende aplicar esta técnica a otros siete exoplanetas gigantes ubicados en cinco sistemas cercanos.
Los investigadores esperan que los nuevos radiotelescopios sean entre cinco y siete veces más sensibles, lo que podría facilitar nuevas detecciones.
El estudio todavía no ha pasado por revisión científica y permanece disponible como un trabajo preliminar en arXiv.
