Greg Brockman, presidente y cofundador de OpenAI, planteó que la inteligencia artificial podría cambiar la medicina a corto plazo y, más adelante, la forma en que la humanidad se relaciona con la muerte. Lo dijo durante una intervención en WSJ Tech.

Una promesa con plazo
Brockman reconoció que hablar de curas gracias a la tecnología se ha vuelto algo repetido en el sector. Aun así, aseguró que esta vez habrá diferencias visibles. “Encontrar curas para las enfermedades se ha convertido en un tópico en este campo, pero creo que en los próximos 12 o 18 meses veremos resultados reales, avances significativos e impactos importantes en la biología, la salud y la cura de enfermedades”, afirmó.
OpenAI’s Greg Brockman says "death becoming a choice" is possible, and predicts AI will make real strides on curing diseases in the next 12 to 18 months
— Fireside Alpha (@firesidealpha) November 5, 2026
“I think that you look at something like biology, and that’s not something that’s unique to just humans. I think that we all… https://t.co/Jfg4nNrtTu pic.twitter.com/qZupVd6qil
En términos sencillos, se refiere a programas capaces de analizar enormes volúmenes de información médica y biológica, un trabajo que a los equipos científicos les tomaría mucho más tiempo.
El comentario que llamó la atención
La frase que más resonó fue otra. Según la nota original, Brockman sostuvo: “Creo que todos sufrimos, que incluso el mero hecho de pensar en la muerte se convierte en una elección”. Y añadió: “Todo esto es posible”.
El directivo no precisó cómo ni cuándo podría ocurrir algo así, pero su mensaje apunta a un futuro en el que morir dejaría de ser inevitable.

Pero Brockman no es el único en el sector que mira con entusiasmo hacia la medicina. Shyam Sankar, director de tecnología de Palantir, contó que algunos investigadores de IA están tan convencidos de que esta tecnología encontrará la cura del cáncer que incluso han retomado hábitos perjudiciales para su salud. Sankar describió ese fenómeno como una “psicosis colectiva” o una “ilusión social masiva”.
La distancia con la ciencia
A pesar del tono confiado de estos líderes, la publicación subraya que afirmaciones como curar enfermedades complejas o convertir la muerte en una decisión personal siguen muy lejos de lo que la ciencia ha demostrado hasta ahora.
Los próximos 12 a 18 meses serán, según el propio Brockman, el momento de comprobar si sus palabras se traducen en hechos.
