Una de las características más destacadas de las freidoras de aire, que las ha posicionado entre los electrodomésticos más populares, es su capacidad para cocinar alimentos con una textura crujiente sin necesidad de usar mucho aceite.
Esto se debe a su sistema de circulación de aire caliente, que no solo mejora la eficiencia en la cocina, sino que ofrece beneficios para la salud.

En este tipo de aparato se pueden preparar diversos alimentos, entre ellos las papas en múltiples presentaciones. Sin embargo, en ocasiones no quedan en el punto deseado: pueden resultar crudas, blandas o sin el crocante ideal. Para evitarlo, existen algunos trucos caseros que permiten mejorar el resultado y aprovechar al máximo sus funciones.
El primer paso consiste en seleccionar adecuadamente las papas. A continuación, se lavan, se cortan en tiras uniformes y se dejan en remojo durante unos 30 minutos para eliminar el exceso de almidón. Posteriormente, se secan muy bien y se mezclan con una pequeña cantidad de aceite y sal.

Otro aspecto clave, según Imusa, es precalentar la freidora de aire a 180 °C. Al igual que con un horno convencional, hacerlo durante 3 a 5 minutos antes de introducir los alimentos permite alcanzar la temperatura adecuada desde el inicio. Esto favorece una cocción uniforme y ayuda a lograr papas crujientes por fuera y suaves por dentro.
Aunque este electrodoméstico requiere mucho menos aceite que la fritura tradicional, añadir una pequeña cantidad puede marcar la diferencia. Aplicar una ligera capa mejora el dorado y potencia la textura crujiente. Un consejo práctico es utilizar un pulverizador para distribuir el aceite de forma uniforme, evitando excesos.

Por último, un truco efectivo para lograr un acabado más crocante es el uso de bicarbonato de sodio. Al ser un ingrediente alcalino, ayuda a que los bordes de las papas se descompongan ligeramente y liberen almidón, creando una superficie rugosa ideal para un dorado perfecto.
Tras hervirlas con una pizca de bicarbonato, se escurren y luego se cocinan hasta que estén crujientes por fuera y tiernas por dentro. Este método, popularizado por el chef J. Kenji López-Alt, mejora tanto la textura como el sabor final de las papas.
