La freidora de aire, o también conocida como air fryer, se ha convertido en uno de los electrodomésticos más utilizados en la cocina, debido a que permite preparar diferentes alimentos con poco o nada de aceite. Sin embargo, su uso frecuente también implica una limpieza adecuada para evitar que los residuos de comida y la grasa se acumulen en la canasta y terminen afectando su funcionamiento.

Aunque muchas personas acostumbran lavar la canasta después de cada preparación, no siempre hacen uso de los elementos adecuados para retirar los restos de alimentos. En algunos casos, suelen recurrir a esponjas metálicas, estropajos o utensilios afilados para desprender la suciedad, sin tener en cuenta que pueden rayar el antiadherente.
¿Cómo limpiar la freidora de aire sin dañar el antiadherente?
De acuerdo con recomendaciones compartidas en el blog de IMUSA, el primer paso para limpiar correctamente la freidora de aire es desconectarla y esperar hasta que esté completamente fría. Luego, se deben retirar la cesta y el recipiente para lavarlos por separado. En algunos modelos, estos componentes son aptos para el lavavajillas, lo que facilita su mantenimiento.

Para limpiar el interior del electrodoméstico, recomiendan utilizar una esponja suave o un paño húmedo, evitando los utensilios metálicos que puedan rayar o deteriorar el recubrimiento antiadherente. En caso de encontrar restos de comida o grasa adherida, se puede recurrir a una mezcla de agua caliente con vinagre o bicarbonato de sodio para facilitar su desprendimiento.
Por último, es importante secar por completo la cesta, el recipiente y las demás piezas antes de volver a ensamblar la freidora de aire. Esto ayuda a evitar la acumulación de humedad, los malos olores y la aparición de microorganismos. De esta manera, el electrodoméstico puede mantenerse en buenas condiciones y conservar sus componentes durante más tiempo.

¿Qué elementos se deben evitar al limpiar la air fryer?
Uno de los errores más frecuentes durante la limpieza de la freidora de aire es utilizar materiales que pueden deteriorar su recubrimiento. Aunque algunos parecen facilitar la eliminación de la suciedad más difícil, también pueden provocar daños en la superficie.
Entre los elementos que conviene evitar se encuentran las esponjas metálicas, los estropajos abrasivos, los cepillos de cerdas rígidas y los utensilios puntiagudos. Estos pueden producir rayones y desgastar progresivamente la capa antiadherente.

También es importante tener precaución con los productos químicos demasiado fuertes, especialmente aquellos que contienen ingredientes abrasivos o no están recomendados por el fabricante. En lugar de solucionar el problema, podrían afectar los materiales del recipiente.
