Durante siglos, cientos de estructuras precolombinas permanecieron ocultas bajo la densa vegetación de la Amazonia, sin ser detectadas por exploradores, arqueólogos o imágenes satelitales convencionales. Sin embargo, el uso de una tecnología capaz de atravesar virtualmente el follaje permitió revelar un paisaje arqueológico que había permanecido escondido durante más de 500 años.

El descubrimiento identificó 396 geoglifos distribuidos en la Amazonia sudoccidental, principalmente en zonas de Brasil próximas a las fronteras con Bolivia y Perú. Los científicos consideran que este hallazgo representa solo una parte de un patrimonio mucho mayor y estiman que podrían existir decenas de miles de estructuras similares.
Los resultados de la investigación, publicados en la revista Nature, modifican de manera significativa el conocimiento sobre el pasado de la región. Además, las evidencias respaldan la hipótesis de que la Amazonia precolombina albergó sociedades más numerosas, organizadas y con una mayor capacidad para transformar el entorno de lo que se pensaba hasta hace pocos años.
El estudio fue desarrollado por un grupo internacional de investigadores de Brasil y Finlandia, con la colaboración de expertos de instituciones como la Universidad Federal de Acre y la Universidad de Helsinki. El trabajo conjunto permitió aplicar nuevas herramientas tecnológicas para explorar zonas de la Amazonia que hasta ahora habían permanecido fuera del alcance de las investigaciones arqueológicas convencionales.
Los expertos explicaron que los geoglifos son enormes obras de tierra conformadas por fosos y terraplenes que dibujan figuras geométricas, entre ellas círculos, cuadrados y otras formas poligonales. Debido a sus dimensiones, estas construcciones solo pueden apreciarse por completo desde el aire.

Para localizar estos vestigios, el equipo recurrió a la tecnología LiDAR (Light Detection and Ranging), un sistema de escaneo láser realizado desde aeronaves que genera modelos tridimensionales del terreno. Esta herramienta permite eliminar de forma virtual la cobertura forestal y revelar detalles de la superficie que permanecen escondidos.
“Usando datos LiDAR capaces de atravesar el dosel forestal, demostramos que la parte norte de la Amazonia sudoccidental contiene tantas estructuras de tierra como las que anteriormente se habían estimado para toda la cuenca amazónica”, dicen los autores en el trabajo publicado en la revista científica.

Además, el estudio abarcó aproximadamente 4.500 kilómetros cuadrados de la selva amazónica, donde los investigadores localizaron un total de 432 estructuras arqueológicas. De ese conjunto, únicamente 36 ya habían sido documentadas, mientras que las otras 396 fueron descubiertas gracias a la tecnología de escaneo láser.
Más allá del número de hallazgos, los científicos consideran que el aspecto más relevante del trabajo es la dimensión que podrían haber alcanzado las antiguas poblaciones de la región. Con base en los nuevos registros y en investigaciones anteriores, calcularon que en la Amazonia sudoccidental podrían permanecer ocultas entre 24.000 y 30.000 construcciones similares, una estimación muy superior a la propuesta en 2023, cuando se sugería la existencia de unas 10.000 estructuras aún sin identificar en esa área.

Los autores del estudio relacionan estas construcciones con la llamada civilización Aquiry, una cultura que se desarrolló en el sudoeste de la Amazonia entre aproximadamente el 600 a. C. y el 850 d. C. De acuerdo con las proyecciones presentadas en la investigación, esta red de asentamientos habría llegado a concentrar entre 1,25 y 3 millones de habitantes durante su época de mayor expansión.
“Las culturas y sociedades que integraban la Aquiry compartían una cosmovisión común y construyeron centros ceremoniales monumentales de distintas formas geométricas”, señaló el investigador de la Universidad de Helsinki y uno de los autores principales del estudio, Martti Pärssinen.
