La Nasa seleccionó al Planetary Science Institute para liderar el proyecto Gimli, una investigación que estudiará el cráter Marius Hills en la Luna para determinar si existe una extensa red de cavidades subterráneas conectada con el pozo de Marius Hills.

El estudio, dirigido por Nathaniel Putzig, busca establecer las dimensiones de esta posible estructura, formada por antiguos tubos de lava, y evaluar su potencial como refugio para futuras misiones tripuladas, debido a que podría ofrecer protección natural frente a la radiación cósmica, los micrometeoritos y las temperaturas extremas de la superficie lunar.
El proyecto Gimli contará con la participación de Honeybee Robotics, filial de Blue Origin, encargada de colaborar en el desarrollo de los instrumentos que serán instalados en el módulo de aterrizaje y el róver. La iniciativa también tendrá el respaldo de la Agencia Espacial Noruega (Norsk Romsenter).

Más allá del interés científico por conocer el subsuelo lunar, la investigación busca determinar si existe una gran cueva bajo Marius Hills y evaluar su posible utilidad para futuras misiones tripuladas. Una cavidad de este tipo podría convertirse en un refugio natural para los astronautas, al ofrecer protección frente a la radiación y las bruscas variaciones de temperatura que caracterizan la superficie de la Luna.
“Nos permitirá comprender mucho mejor las propiedades del subsuelo, incluida la detección prevista de un tubo de lava que se extiende desde el pozo de Marius Hills”, señaló el científico Nathaniel Putzig, quien destacó la importancia de combinar los sensores sísmicos con el radar de penetración terrestre y las mediciones de gravedad.
Un nuevo cráter en la Luna. ☄️ Nuestro Orbitador de Reconocimiento Lunar detectó un cráter que podría ser el más grande que hayamos encontrado en nuestro sistema solar. Este se formó tras el impacto de un cometa o asteroide que tendría el tamaño de un edificio de entre tres y seis pisos. Aprende más: https://t.co/bhHoimopji
— NASA en español (@NASA_es) October 1, 2026
La Nasa contempla construir una base lunar en el polo sur de la Luna, una región que considera estratégica por sus oportunidades para la exploración, el descubrimiento científico y el establecimiento de una presencia humana permanente. Además, la zona podría albergar recursos que serían aprovechados por futuras misiones y exploradores.
El proyecto está planteado en tres fases. La primera, que se extendería hasta 2029, estará enfocada en la exploración robótica de la superficie lunar. Entre 2029 y 2032 comenzaría el despliegue de la infraestructura necesaria para la base y, a partir de 2032, la agencia prevé contar con un puesto avanzado funcional donde los astronautas puedan vivir y desarrollar actividades científicas.
